Los agricultores ya sienten los estragos de la sequía, tanto en sus cosechas como en sus bolsillos.

Acres de frutas y vegetales sensibles a condiciones calurosas, como las sandías, los tomates y los ajíes, comienzan a perderse o a registrar baja producción; el forraje y heno que sirven de alimento para animales se seca o se consume por los fuegos forestales; el café se está madurando antes del tiempo de cosecha sin que haya molinos preparados para comprarlo, mientras las vacas han comenzado a disminuir su producción de leche.

Encima de todo, los gastos crecen, porque deben prender los sistemas de bombeo con un diésel que promedia $1.15 el litro o con energía eléctrica que provee LUMA Energy para poder llevar agua hasta sus cosechas, y las ayudas escasean.

Relacionadas

Y, aunque no fue hasta finales de junio que la gobernadora anunció la implementación de un posible plan de interrupciones programadas en el servicio de agua potable, principalmente para el este de la Isla, los agricultores del suroeste que se sirven del sistema de riego del Valle de Lajas llevan desde principios de mayo en un racionamiento en el que sólo se les programa agua para regar sus plantaciones tres días a la semana.

Así lo dejaron saber líderes de la Asociación de Agricultores y trabajadores de la tierra que relataron a Primera Hora los percances que atraviesan a causa de la sequía.

Según el Monitor de Sequía de los Estados Unidos, el área más afectada por la falta de lluvia es el sur-suroeste. Municipios desde Cabo Rojo a Salinas están bajo sequía severa.

La agencia federal estipuló que bajo este tipo de sequía el sector agrícola está “sufriendo”.

Las principales pérdidas identificadas por los agricultores se deben a fuegos forestales que han afectado a pueblos como Lajas, Cabo Rojo y San Germán.

La presidenta de la Asociación de Agricultores, Jannette Rodríguez Hernández, afirmó que, “en términos generales, todo el mundo está bien afectado. A nosotros nos preocupa las reservas de agua, principalmente en la región sur, que tenemos estas fincas grandes que lo que tienen son pozos. El problema del agua es serio. No solamente por la sequía, es por los abastos que hay, que hay que proteger y no se están protegiendo”.

El sector más crítico

El sector más afectado es el de forraje y heno, que se utiliza para alimentar ganado, caballos y pequeños rumiantes.

El presidente de la Asociación de Productores de Forraje, Iván Cordero, aseguró que, esta industria se encuentra en “estado crítico” a causa de la sequía. Es que las principales plantaciones están en el sur.

Explicó que las nuevas plantaciones no crecen y que ya el mercado está en escasez. Promedió que “el inventario que hay en finca da para un mes o mes y medio”.

El Departamento de Agricultura de Estados Unidos  asignó $12 millones  en vales para la compra de alimento y forraje para el ganado. (Archivo / GFR Media)
El ganado y otros animales también se afectan.

“El problema es que la humedad está bajando a menos de 40% y cualquier chispa prende el pasto. Eso es lo que se está viendo y está sucediendo en los últimos días”, explicó, al hablar sobre los incendios forestales que les afectan.

Pero, el problema no es solo la escasez. Es que Cordero aceptó que el forraje y el heno que se vende en la actualidad no tiene todos los nutrientes necesarios para los animales, debido a la sequía.

“Al pasto no poderse cortar verde, porque la seca lo está afectando, va perdiendo valor nutricional. Sí, tú se lo puedes dar al animal, porque el animal está hecho para consumir pasto. Pero, lo que le vas a estar brindando al animal es solamente fibra, sin ningún tipo de nutriente. Vas a tener que complementar con nutrientes de concentrado, o sea, llámese alimento concentrado, alimento en grano para poder combinar con ese pasto”, dijo.

Uno de los problemas que actualmente enfrentan afecta el forraje y el heno que sirven de alimento para animales, pues con el tiempo árido se seca o se consume por los fuegos forestales.
Uno de los problemas que actualmente enfrentan afecta el forraje y el heno que sirven de alimento para animales, pues con el tiempo árido se seca o se consume por los fuegos forestales. (Ramon "Tonito" Zayas)

También aceptó que los precios de venta aumentaron en las pasadas semanas. Las pacas de heno pasaron de $5 a $8, mientras el rollo de forraje incrementó de entre $25 a $35 a unos $50 a $60. Comentó que el alza se debe a que los agricultores tienen que prender sus sistemas de bombeo y riego, que la mayoría opera con diésel.

Jorge Ferrer, hijo, a cargo de la finca Western Hay Farm, en Lajas y en donde se siembra 1,310 acres de forraje, confirmó la “crítica” situación que atraviesan. A mediados de junio perdió unas 90 cuerdas de su cultivo en un fuego forestal. Pero, también registra una baja producción.

Bajo racionamiento

“El Valle de Lajas, que comprende desde el barrio Palomas de Yauco hasta el barrio Boquerón de Cabo Rojo, lo que es la reserva agrícola, depende del sistema de riego del lago Lucchetti, en Yauco, y actualmente el sistema de riego ya ha comenzado a restringir el servicio a tres días a la semana”, dijo.

Cordero informó que se evalúa disminuir aún más los turnos a tan sólo dos días por semana.

El secretario de la Cooperativa Agrícola G8, que reúne agricultores de la zona sur, Joel Vega, denunció que el problema que tienen los agricultores que se sirven del sistema de riego del Valle de Lajas es que “esos canales y todo ese sistema del agua tiene demasiadas averías. Entonces, cuando pasa el agua, (por el tramo) en lo que el canal se sella con humedad, las averías que hay, prácticamente, consume el tiempo de extracción de agua de los agricultores. Entonces, cuando finalmente empieza a llegarles agua a las diferentes tomas, ya casi es hora de tumbar”.

Aseguró que el panorama es totalmente distinto para los pueblos del Suroeste, que se nutren mayormente del embalse Lucchetti, en Yauco y del Río Grande de Añasco. (Archivo)
Aseguró que el panorama es totalmente distinto para los pueblos del Suroeste, que se nutren mayormente del embalse Lucchetti, en Yauco y del Río Grande de Añasco. (Archivo)

Este sistema de riego está a cargo de la Autoridad de Energía Eléctrica (AEE).

En una declaración escrita de la agencia, que no se le atribuyó a ningún funcionario, se aceptó que se “limitó” las entregas de agua a los agricultores “a tres días por semana” para poder garantizar el suplido de agua a los abonados de la Autoridad de Acueductos y Alcantarillados (AAA).

“Entre las medidas que toma la AEE para limitar las entregas de agua a los agricultores y la AAA durante condiciones de sequía está el reducir el volumen de agua entregado a cada cliente y el establecer turnos de entrega de agua a los agricultores. Estas acciones garantizan que ningún predio agrícola quede sin servicio de riego, mientras se mantiene la continuidad de suplido de agua a la AAA”, se explicó.

“En cuanto a las áreas del sistema de riego del Valle de Lajas que se encuentran deterioradas, la AEE está desarrollando un proyecto de rehabilitación de la infraestructura de los canales de riego, para, entre otras cosas, reducir pérdidas de agua y asegurar un suministro más estable para el sector agrícola y las comunidades aledañas”, añade la declaración.

Más costoso

Por otro lado, Vega, dueño de la finca Oro Verde en Santa Isabel, y el agrónomo Wesley Cardoza Rodríguez, dueño de la Finca Cardoza en Cabo Rojo, explicaron la realidad que viven los agricultores de frutas y vegetales. Detallaron que los cultivos requieren mayor riego para sobrevivir en esta sequía, lo que les aumentó el costo de trabajar la tierra por la compra de diésel o el uso de energía eléctrica para prender el sistema de bombas.

Mientras, explicaron que los supermercados y grandes cadenas a las que les venden sus productos fijan los precios de mercado, sin tomar en cuenta las vicisitudes que experimentan los agricultores y sin aceptar que se registran esos aumentos. Denunciaron que sus compradores no temen en afirmar que importarían los productos de otros países latinoamericanos si elevan el precio. La ecuación hace que las cosechas no sean costo-efectivas.

Vega comentó que en esa sequía ya ha perdido 1,000 quintales en sandías o la producción de dos acres de su finca. Aceptó que los dejó perder, ya que esta fruta, al igual que los pepinillos, la berenjena o los tomates, son productos que los boricuas prefieren no comprar para aliviar sus bolsillos ante la inflación que se registra.

“El mercado está malo y hay meterle más (dinero) en el gasto en agua, pues prefieres perderlo. Esa es la combinación de factores”, precisó.

Detalló que debe invertir $25,000 en la producción de sandía, para venderla en unos $27,000. Comentó que esos $2,000 que ganaría no le dan para volver a preparar su finca para reiniciar la producción. “Eso no es dinero”, aseguró.

Detalló que entre los productos que más sufren con esta sequía son los plátanos, hortalizas y vegetales.

“Empiezan a carecer de agua en la cantidad que cada uno de ellos requiere y empiezan a bajar las producciones”, precisó.

Cardoza Rodríguez, entretanto, expuso que “los agricultores estamos batallando con un montón de cosas”, a la que se les ha añadido la sequía.

La baja en la producción es una de las cosas que le preocupa. Comentó que llegaba a vender unas 40,000 libras de ají dulce y ahora ha disminuido a unas 15,000 libras “por tanta presión de estrés que sufre la planta con este calor”.

A esta situación se le suma, que no sólo tienen que aumentar el riego de las cosechas, sino que en condiciones de sequías aumentan las plagas, enfermedades y bacterias que se desarrollan.

“Por más que digan, a mí ningún agricultor me puede decir que hace chavo o su finca genera en verano, por todo lo que tienes que invertirle. En cuanto al agua, que eso requiere energía eléctrica con las bombas, hay que pagarle a LUMA. En cuanto a fertilizantes, al control de plaga, que eso es un operador en un tractor, el diésel del tractor, más el químico, cuando se suma y resta, la sequía es una causa completa y con todos los fundamentos de que la agricultura en verano no da dinero”, manifestó el agrónomo.

La leche y el café

En cuanto a la industria de la leche, los ganaderos más afectados por la sequía son en la zona donde se concentran la mayoría de las vaquerías, Hatillo, Camuy y Quebradillas.

El presidente del Sector de la Leche de la Asociación de Agricultores, Camilo Román Muñiz, demarcó que por el calor y, como ocurre todos los veranos, la producción ha disminuido.

El informe emitido a principios de julio registraba una disminución de producción de leche de un millón de cuartillos.

Ya acostumbrados a la baja en la producción de leche, el problema de los ganaderos es que los costos se les han incrementado. Ahora tienen que comprar forraje y más alimento “concentrado”, que es el que tiene los nutrientes. Ya se informó que el precio el forraje aumentó. Mientras, ese concentrado se vende entre $21 hasta $25 por quintal.

El precio en que las plantas procesadoras, como Tres Monjitas, Indulac y Suiza Caribe, compran la leche cruda está regulado, por lo que el alza en precio no se pasa al consumidor. Esto provoca que algunos ganaderos comiencen a registrar pérdidas.

En cuanto a la baja en producción, Román Muñiz indicó que no provocaría este verano problemas para conseguir la leche en los supermercados, ya que las escuelas están cerradas, por lo que hay una disminución en la demanda.

Entretanto, el director de la organización Productores de Café de Puerto Rico (Procafé), Carlos Javier Acosta, comentó que en la industria se registra una situación que tildó de “rara”.

“Está un poquito loco cómo se está madurando el café, (cuando todavía no estamos en cosecha). El café también echando flores cuando no es momento, madurándose antes de tiempo en la misma planta. Hay caficultores que eso no le funciona, porque ahora mismo no hay nadie comprando café. Es bien poca la manera para mover ese producto si lo recoges ahora y tampoco es suficiente para mandar a una brigada a recoger café. Eso está pasando, está madurando a destiempo y en un patrón diferente”, resumió.

La época en que los torrefactores compran café es mayormente entre septiembre y octubre, periodo que se considera como el de la “cosecha”.

Otro fenómeno que dijo que se está dando es que los caficultores han decidido regar planta por planta a manguera o con las bombas de asperjar, ya que la nueva siembra se registró en mayo y temen perderla.

“Es para que los arbolitos tengan un chance y no se les muera en el piso”, comentó.

¿Tienen ayuda?

La presidente de la Asociación de Agricultores indicó que para la sequía la ayuda sería federal, a través del Farm Service Agency. No obstante, comentó que se daría en una sequía clasificada como “extrema”, que todavía la Isla no ha llegado a ese nivel.

Comentó que cada agricultor debe registrar sus pérdidas para una vez se pueda reclamar, tener todos los documentos listos.