Sin conciencia racial sobre la negritud boricua

Nota de archivo: esta historia fue publicada hace más de 19 años.
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ES URGENTE hablar del racismo en Puerto Rico.
La directora de la Unidad Antidiscrimen del Departamento del Trabajo, Carmen Lugo-Fournier, y funcionarios de la Comisión para la Igualdad de Oportunidades en el Empleo de Estados Unidos (EEOC) dijeron ayer que el discrimen por raza y color de la piel en Puerto Rico es una realidad que nadie quiere discutir abiertamente. Por esto aseguran que el número de querellas por discrimen racial laboral aumentaría dramáticamente si se crea una conciencia racial y las personas de piel negra comienzan a identificarse como tales.
El director de distrito de la EEOC en Miami, Federico Costales, señaló ayer que el problema de la negación racial en Puerto Rico fue evidente cuando en el Censo federal de 2000 el 81% de los que contestaron dijeron que eran blancos. Recordó que se ampliaron a siete las clasificaciones raciales: indio americano; nativo de Alaska; asiático; negro o afroamericano; nativo hawaiano; hispánico/latino y blanco.
“Hay un nivel de vergüenza de identificarse como negros puertorriqueños. La meta es que los negros se sientan cómodos y orgullosos de decir que son negros”, dijo ayer Roland Roebuck, un puertorriqueño que dirige el proyecto multicultural del distrito de Washington DC.
La iniciativa de la EEOC, llamada “E-Race” (Erradicando el Racismo y el Discrimen por Color en el Empleo), incluyó a Puerto Rico en un plan de cinco años para atajar este problema.
Costales explicó que la directiva de la EEOC en Estados Unidos se percató de que en Puerto Rico existía un problema de discrimen por raza y color, por lo que la entidad tenía que cambiar sus estrategias locales. Con este objetivo organizaron una conferencia que reunirá mañana a varias agencias y organizaciones en el Centro de Convenciones para iniciar un diálogo sobre el racismo en la Isla.
Lugo-Fournier explicó que es necesario que los negros comiencen a identificarse como tales para poder formular políticas públicas dirigidas a ayudarlos y visibilizar sus problemas. Admitió, no obstante, que la definición racial es muy compleja porque la gente puede usar un sinnúmero de criterios, como el color de la piel y la ascendencia.
Señaló que la mayoría de los casos que atiende su oficina son de discrimen por género, especialmente contra mujeres embarazadas y luego, de hostigamiento sexual.

