Educar para la paz se convirtió en una misión de vida para la sicóloga Sonia Margarita Santiago Hernández, quien ha dedicado su tiempo y esfuerzo en concienciar a la población sobre los efectos de los conflictos bélicos a través de la organización Madres contra la guerra.

Es la enseñanza que obtuvo de sus padres que, desde pequeña, le inculcaron un sentido caritativo hacia las causas comunes que afectan el bienestar de las comunidades, un camino que continuó al llegar a la universidad y luego en su adultez.

Nacida en Naranjito y residente en Dorado hace más de tres décadas, Sonia Margarita recuerda su origen humilde cuando “mis padres me forjaron dentro de la iglesia católica con un sentido profundo de caridad cristiana en la praxis, o sea, no era cuestión de ir a misa los domingos, sino qué hacíamos”.

“Fue experiencia de vida, lo que es ser cristiana. Por ejemplo, en actividades para apoyar las personas sin hogar o las personas que necesitan de nuestro apoyo en cualquier forma”, relató la hija de Ángel Santiago Aponte y Aurora Hernández Ortega.

Su entrada a la Universidad de Puerto Rico en Río Piedras en 1966 coincidió con el conflicto de Vietnam (1955-1975), una causa que la motivó a unirse a un comité “de resistencia al servicio militar obligatorio”.

Sonia Santiago exhortó a las familias a educar por la paz desde el hogar.
Sonia Santiago exhortó a las familias a educar por la paz desde el hogar. (Wanda Liz Vega)

Nace la organización

Sin embargo, su lucha tomó un giro puntual al fundar Madres contra la guerra, una organización pacifista y antimilitarista enfocada en la defensa de los derechos humanos que surgió en 2003 tras la inscripción militar de uno de sus cuatro retoños.

“Madres contra la guerra nace porque uno de mis hijos varones había cogido préstamos estudiantiles y él no quería que yo dejara de apoyar a sus hermanos más pequeños en la universidad por ayudarle a él. Entonces, un reclutador (del ejército) le dijo que si firmaba le cancelaban el préstamo estudiantil”, recordó Santiago Hernández de 75 años.

“No nos dijo nada y lamentablemente entró con las fuerzas de ocupación a Irak en el año 2003, con las primeras brigadas. Entonces, empezó a escribirme desde allá que estaba en contra de lo que estaban haciendo, que lo ponían a velar los pozos petroleros y él decía: ‘esto es por petróleo’ y eventualmente se quitó”, reveló la egresada de la Universidad de Puerto Rico en Río Piedras.

Así las cosas, Sonia transformó su indignación en acciones de paz, “llevando a Madres contra la Guerra un mensaje pacifista para evitar que otras familias pasaran por este crisol de tener un hijo militar y además, con la juventud, para que no firmaran”.

La organización, integrada por unas 200 familias, se esmera en apoyar a los veteranos mediante mecanismos legales y sicológicos, entre otros servicios gratuitos a esa población.

“Uno de los más graves problemas que tienen los veteranos a su regreso de la guerra y aquellos muchachos que están en adiestramiento es el daño neurológico, producto de cuando el cerebro se mueve dentro del cráneo por el impacto de las explosiones”, esbozó la fémina, que tiene una maestría en sicología social y un doctorado en sicología clínica.

“No necesariamente tienen que haber ido a una guerra para sufrir este daño neurológico. Ahora mismo, tenemos esta lucha de los muchachos que están practicando con bomba dentro del Ejército y, a su regreso o estando dentro de la fuerza activos, tienen daño neurológico igualmente y eso es un gran problema que tienen”, confesó.

Entretanto, apuntó que, “un 30% de los que vienen (de la guerra) tienen el síndrome postraumático del estrés y una cantidad mínima de esos desarrollan fuga psicótica”.

“Nosotras exhortamos a los militares a que se acojan en la objeción por conciencia. Ofrecemos apoyo, educación, nosotras vamos a las escuelas superiores, vamos a las universidades, claro, por invitación”, mencionó al señalar que, “somos una organización sin fines de lucro inscrita en el Departamento de Estado de Puerto Rico”.

Igualmente, la líder pacifista exhortó a las familias a educar por la paz desde el hogar.

“Nosotros podemos educar para la paz en el hogar. Con todos estos crímenes, muchos de nuestros jóvenes no van a un terreno de guerra, no van al ejército como tal, pero nos los están matando en las calles”, lamentó.

“Hay que educar para la paz, trabajando destrezas y herramientas para que la gente aprenda a que, en vez de maltratar a alguien con violencia, se tiene que trabajar para que la persona aprenda a controlar sus emociones y que no recurra en coraje hacia un conflicto como resolución de un conflicto. El coraje no trae nada”, concluyó.

Para detalles puede acceder a: madrescontralaguerra.blogspot.com o a través de YouTube y Facebook.