Destrozado, pero enfrentando con entereza la muerte de la menor de sus tres hijas, el agente de la División de Operaciones Tácticas (DOT) de Caguas Carlos Jenaro Díaz acudió ayer al velorio de su pequeña.

A media mañana fue expuesto en la capilla D de la funeraria Parque de Luz, en Caguas, la niña Erica Enid Jenaro Valdés, de dos años y 11 meses, quien murió ahogada el martes al atardecer en la playa Combate de Cabo Rojo mientras compartía con su madre, sus hermanas de cuatro y cinco años y otras personas.

De inmediato, en la funeraria se congregaron decenas de familiares y numerosos agentes de la Policía y de unidades de Operaciones Tácticas de otros puntos de la Isla para abrazar a Jenaro Díaz en su dolor.

En el interior, la madre de la niña, Rosemarcelyn Valdés García, permanecía sin habla, encerrada en su dolor, sin querer moverse de frente al féretro.

La mujer tampoco hizo expresiones públicas el miércoles a su salida del Instituto de Ciencias Forenses (ICF), de donde salió a toda prisa colocando sobre su rostro un pañito rosado de la nena.

Erica fue vestida con un traje blanco y una diadema de flores blancas con cintas adornaban su pelo rizado, preparada para una ceremonia de bautismo que sería oficiada por un capellán de la Policía.

Luego, le cambiarían la ropa y sería vestida con el uniforme del Head Start al que asistiría, luego que cumpliera los tres años, el 7 de agosto.

Sobre el féretro, decorado con globos, colocaron un osito de peluche y tres coronas de flores. A su alrededor, libros del personaje del cuento de Peter Pan, “Campanita”, que era su preferido.

“Es un dolor que no se lo deseo a nadie, pero seguimos en pie de lucha”, sostuvo el padre, a quien no cesaban de abrazar sus allegados y compañeros de trabajo en la funeraria.

El agente, que fue uno de los policías a los que le colocaron de frente comida de perro durante la huelga de la Universidad de Puerto Rico, comentó que el entrenamiento que ha recibido en el cuerpo de la Policía ha sido fundamental para mantenerlo en pie y enfrentar su dolor.

“Creo que una de las cosas que más me hace fuerte es pertenecer al cuerpo de la Policía, es una de las cosas que me ha hecho fuerte, es todo la crianza, mis hijas, porque yo soy todo lo que soy con la Policía, se lo debo a trabajar en la Policía, a mis compañeros, gracias a Dios”, dijo a Primera Hora.

El policía resaltó las muestras de apoyo de sus compañeros, incluyendo a los del área oeste, donde se encontraba concentrado como refuerzo durante los Juegos Centroamericanos y del Caribe Mayagüez 2010.

“Los compañeros de la División de Operaciones Tácticas en Caguas, ellos son los supervisores de Mayagüez y Aguadilla, ha sido bien bonito (el apoyo recibido)”, indicó. “Mis compañeros de Mayagüez, de verdad que se comportaron excelentes, de verdad que sí”.

Jenaro Díaz, quien se encuentra separado de la madre de sus hijas, indicó que no sabía que se encontraban en la playa de Combate el martes. Irónicamente, gracias al servicio especial que prestaba estuvo más cerca para acudir a enfrentar la tragedia.

Ese día el policía inició servicio a las 5:00 p.m. en la región de Caguas para partir hacia Mayagüez. Como parte de su rutina se detenían en Yauco, para comer antes de llegar a su turno.

“Y uno con hambre comiendo y de momento tuve que dejar de comer porque presentía que algo malo había pasado. Me sentía una tristeza bien enorme, hasta que llegamos al área de Mayagüez. Ahí es que me dan la noticia”, narró, e hizo una pausa porque su voz se quebró.

“Una de las cosas que agradezco es que estaba cerca del área, porque yo estoy separado de la mamá de las nenas y yo desconocía que ellos estaban por allá”, agregó.

Su tío, Carlos M. Díaz, se lamentó ahogado en llanto de no haber ido al pasadía, porque aseguró que hubiese estado más pendiente de la nena.

“Yo vivo cerca con ellos y vivo pendiente a la nena, pero mi suegra enfermó y tuve que quedarme con ella y no pude ir”, lloró desconsolado.

El superintendente José E. Figueroa Sancha visitó la residencia del policía el miércoles, y ayer acudió a la funeraria para darle el pésame.