Millonario pagó $40 mil para ir de cazar a África y encontró la muerte
Durante la jornada se topó inesperadamente con una manada de cinco elefantes hembras acompañadas de una cría.

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La muerte de un empresario estadounidense durante una expedición de caza en África ha vuelto a poner bajo la lupa la polémica en torno a la caza de trofeos.
El millonario Ernie Dosio, de 75 años, falleció tras un violento encuentro con elefantes en Gabón, según informó PEOPLE. El incidente ocurrió en el Parque Nacional Lopé-Okanda, donde Dosio participaba en un safari de caza mayor guiado, reportó Daily Mail.
De acuerdo con ese medio, el empresario —propietario de un viñedo en California y conocido por su afición a la caza— había pagado cerca de 40,000 dólares por una expedición cuyo objetivo era capturar un duiker de lomo amarillo, un pequeño antílope propio de África Central y Occidental. Sin embargo, durante la jornada el grupo se topó inesperadamente con una manada de cinco elefantes hembras acompañadas de una cría, que emergieron de la densa vegetación y atacaron tanto a Dosio como a su guía.
La compañía organizadora del safari, Collect Africa, confirmó el fallecimiento del cazador. El guía profesional que lo acompañaba logró sobrevivir, aunque sufrió heridas de gravedad.
Según detalló The Guardian, Dosio también era dueño de Pacific AgriLands Inc., una empresa dedicada a la gestión de unas 12,000 acres de viñedos en Modesto, California, además de ofrecer servicios financieros y equipos a productores vinícolas.
Las autoridades estadounidenses en Gabón ya coordinan la repatriación de sus restos a Estados Unidos, indicó nuevamente el Daily Mail.
El caso ha reavivado el debate sobre la caza de trofeos. Los elefantes africanos —los animales terrestres más grandes del planeta— pueden superar las seis toneladas de peso y desempeñan un rol clave en los ecosistemas, ayudando a dispersar semillas y moldear hábitats, según el Fondo Mundial para la Naturaleza.
Mientras algunos defensores sostienen que la caza regulada puede generar ingresos para la conservación, críticos advierten que esta práctica añade presión sobre especies que ya enfrentan amenazas como la caza furtiva y la pérdida de hábitat.


