Un vuelo de Rossiya Airlines estuvo a punto de terminar en tragedia el jueves 22 de enero, cuando el piloto abortó el despegue tras la explosión de un motor en el ala izquierda de un Boeing B747-446 que ya aceleraba por la pista del Aeropuerto Sokol, en la ciudad rusa de Magadán.

De acuerdo con información difundida por ‘The Sun’, la aeronave inició la carrera de despegue con normalidad hasta que se produjo un problema técnico en uno de los motores. Un video grabado por uno de los 338 pasajeros permitió ver cómo salían llamas desde el ala izquierda del avión mientras avanzaba por la pista.

Tras la explosión, el Boeing comenzó a desviarse hacia el lado izquierdo, lo que obligó a la tripulación a ejecutar una maniobra de emergencia. Al abandonar la trayectoria prevista, el ala impactó contra una espesa capa de nieve, levantando grandes nubes de hielo alrededor de la aeronave.

Luego de detener completamente el avión, los equipos de emergencia evacuaron a todos los ocupantes sin que se reportaran heridos. Posteriormente, los pasajeros fueron trasladados a otra aeronave de la misma compañía, filial del grupo Aeroflot, considerado el mayor conglomerado aéreo de Rusia.

El incidente ocurrido en Magadán se convirtió en la cuarta emergencia registrada en un solo día que involucró a aerolíneas de pasajeros rusas. Estas situaciones se producen en un contexto marcado por la escasez de repuestos, atribuida a las sanciones occidentales impuestas a Rusia a raíz de la guerra en Ucrania.