Lo que parecía un resfriado común terminó convirtiéndose en una emergencia médica que cambió para siempre la vida de Alexandra Plank, una madre de dos de la ciudad de Sheffield, en el norte de Inglaterra.

Según informó People, Plank comenzó a sentirse enferma mientras cuidaba a su hija menor. Pensó que solo atravesaba un resfriado, pero horas más tarde su esposo notó que tenía los labios azulados, las yemas de los dedos grises y que respiraba con dificultad, por lo que llamó de inmediato al servicio de emergencias.

Los médicos sospecharon que padecía sepsis, una afección potencialmente mortal causada por una respuesta extrema del sistema inmunológico ante una infección, que puede dañar tejidos y órganos si no se trata con urgencia.

Ya en el hospital, el estado de Plank empeoró rápidamente. Sufrió un paro cardíaco y el personal médico logró reanimarla. Ella recuerda muy poco de esos momentos: despertó dos semanas después en la unidad de cuidados intensivos.

Lejos de rendirse, la madre de 41 años inició un largo proceso de fisioterapia y entrenamiento de fuerza. Tres años después, logró completar una carrera de 10 kilómetros, un objetivo que describió como uno de los mayores logros de su vida.
Lejos de rendirse, la madre de 41 años inició un largo proceso de fisioterapia y entrenamiento de fuerza. Tres años después, logró completar una carrera de 10 kilómetros, un objetivo que describió como uno de los mayores logros de su vida. (Facebook)

Durante su recuperación, la falta de circulación provocó daños irreversibles en sus extremidades. Los médicos tuvieron que amputarle la pierna derecha por debajo de la rodilla, varios dedos del pie izquierdo y la mayoría de los dedos de ambas manos. Además, quedó con una reducción permanente de la función pulmonar y renal.

Plank permaneció seis semanas en cuidados intensivos y otras seis en la unidad de enfermedades infecciosas antes de recibir el alta médica, según el comunicado de Sheffield Teaching Hospitals NHS Foundation Trust citado por People.

Lejos de rendirse, la madre de 41 años inició un largo proceso de fisioterapia y entrenamiento de fuerza. Tres años después, logró completar una carrera de 10 kilómetros, un objetivo que describió como uno de los mayores logros de su vida.

Actualmente trabaja como asistente de maestra en la escuela de su hija y asegura que, aunque todavía enfrenta secuelas físicas y días difíciles, valora cada jornada junto a su familia.

“Cada día es algo muy grande para mí: poder levantarme, ir a trabajar y estar con mi familia”, expresó Plank, según recogió People.