¿Será posible vivir 150, 175 o hasta 200 años? Lo que dice la ciencia
La persona que más años ha vivido, de manera confirmada, es la francesa Jeanne Calment, quien murió en 1997 a los 122 años.

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Aunque la ciencia lograra detener o revertir el envejecimiento, la vida humana seguiría teniendo un límite biológico. Esa es la conclusión de un nuevo estudio realizado por investigadores del Instituto Skolkovo de Ciencia y Tecnología, en Rusia, que estima que la esperanza máxima de vida se situaría entre 146 y 194 años.
La investigación analizó el efecto de las mutaciones somáticas, alteraciones aleatorias del ADN que se acumulan en las células a lo largo de la vida. Estas mutaciones pueden surgir durante la división celular o como consecuencia de factores ambientales, como la radiación ultravioleta, ciertos químicos o infecciones virales, y son consideradas prácticamente inevitables.
El cerebro y el corazón serían el mayor obstáculo
Para calcular cuánto podría vivir una persona en un escenario hipotético donde se eliminaran todos los procesos reversibles del envejecimiento, los científicos desarrollaron un modelo matemático que dejó intactas únicamente las mutaciones del ADN.
El resultado fue que, aun sin envejecimiento, esas alteraciones genéticas limitarían la vida humana a una mediana de entre 146 y 194 años.
El estudio señala que no todos los órganos envejecen de la misma manera. Tejidos como la piel y el hígado pueden reemplazar constantemente sus células, lo que reduce el impacto de las mutaciones y, en teoría, les permitiría funcionar durante miles de años si no existieran otros factores de envejecimiento.
En cambio, el corazón y el cerebro presentan una desventaja. Las neuronas y las células del músculo cardíaco apenas se regeneran, por lo que las mutaciones se acumulan de forma permanente y terminan deteriorando su funcionamiento. Según el modelo, el daño en las neuronas reduciría la vida máxima a unos 194 años, mientras que el deterioro del tejido cardíaco la situaría alrededor de los 208 años antes de considerar el efecto combinado de todos los órganos.
No basta con vencer el envejecimiento
La autora principal del estudio, Ekaterina Khrameeva, explicó que cuantificar el impacto de las mutaciones somáticas ayuda a identificar cuáles son los mayores desafíos para prolongar la vida humana.
Sin embargo, los investigadores subrayan que estas mutaciones representan solo una parte del problema. Otros procesos biológicos relacionados con el envejecimiento, como el deterioro de las mitocondrias y la pérdida de la capacidad de las células para mantener sus proteínas en buen estado, también contribuyen al límite natural de la longevidad.
Un récord que sigue lejos
Actualmente, la persona más longeva de la historia con una edad verificada es la francesa Jeanne Calment, quien murió en 1997 a los 122 años, una marca que permanece imbatida. Aun si en el futuro la ciencia lograra controlar el envejecimiento, el nuevo estudio sugiere que otros mecanismos biológicos seguirían impidiendo una vida indefinida.


