La amargura cuando toca la despedida
Una estampa desgarradora que rompe el corazón.

Nota de archivo: esta historia fue publicada hace más de 9 años.
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Uno escucha y lee en las redes sobre dramáticos y tristes momentos que se viven a diario en nuestro aeropuerto, donde familias enteras se separan al verse obligados algunos de sus miembros a abandonar el País. Una cosa es escucharlo, pero otra es presenciarlo y ver el dolor de frente.
Eran las 2:00 de la mañana del pasado domingo. Me encontraba en el aeropuerto Luis Muñoz Marín en Isla Verde, Carolina, junto a mi esposo y mis hijos. Realizábamos los trámites finales para abordar el avión rumbo a Florida, para visitar unos amigos y de una vez tomar unas cortas vacaciones.
En nuestra ruta de camino al gate de salida, saludamos a distintas personas entre ellas, a los miembros de una familia con quienes coincidimos de camino al área de revisión de pasaportes. En ese punto, la alegría se convirtió en tristeza.
El padre que minutos antes había saludado con tanto cariño a mi esposo, se vio obligado a detener el paso. Se sentó en cuclillas frente a su pequeña hija de 4 a 5 años de edad y comenzó a hablarle con la voz entrecortada sobre lo mucho que la amaba y el porqué de aquella decisión que los separaría.
Una estampa desgarradora que me rompió el corazón. No conocía a aquel padre, pero podía sentir su dolor. Salía del País a buscar oportunidades de trabajo para echar a su familia adelante. Era lo que estoy segura trataba de explicarle a su pequeña. Que comprendiera que su partida, lejos de ser abandono, era una profunda muestra de amor.
Mientras aquel abnegado padre permanecía en cuclillas frente a su hija, miraba yo a los míos y le agradecía a Dios por la bendición de tener trabajo en mi tierra. Le pedía también por aquel padre y los miles que han tenido que salir del País a buscar cómo ganarse la vida. Están luchando por sus familias de la manera más digna, estando dispuestos al sacrifico y al dolor profundo que produce la separación.
Hasta en la Luna estaría dispuesta a trabajar si fuera la única forma de sostener a mi familia, por ellos hay que estar dispuesto a todo.
Es lo que hacen estos padres y madres para quienes envío el más profundo respeto y buenos deseos. Ojalá y la separación sea breve y que superen este momento difícil para luego continuar creciendo como familia.
A la niña que el domingo le tocó despedir a su padre, como a las muchas y muchos a quienes les ha tocado una situación similar, sepan que tienen unos súper papás, dispuestos a pelear y luchar por ustedes contra toda adversidad. Deben sentirse muy orgullosos.
Apostemos a mejores tiempos, pero mientras tanto debemos estar dispuestos a dar la lucha que sea necesaria, como bien nos enseña esta familia.
Posee un bachillerato en relaciones laborales de la UPR, Río Piedras y una maestría en administración de empresas de la Universidad del Turabo. Comenzó a destacarse a principios del 2000 como comediante y animadora de radio y televisión. Desarrolló una sólida carrera como presentadora en programas tales como "Pa' que te lo goces", "Anda pa'l cará" y "Dando candela". En el 2014, comenzó su propio programa de TV, "Alexandra de noche" y al presente conduce "Alexandra a las 12". En 2017 incursionó al teatro con su stand up comedy "La casi casi primera dama", reconocido como uno de los más exitosos de todos los tiempos al vender más de 50,000 boletos en sobre 50 funciones. Se ha destacado además, como productora de teatro. Alexandra está casada con el Dr. David Bernier, excandidato a la gobernación de Puerto Rico, y es madre de Adrián y Miranda.
Sin maquillaje
La actriz y presentadora comparte varias de sus experiencias como madre, comunicadora y promotora de la cultura.


