El pasado domingo cumplí la meta de realizar un medio maratón al participar en el evento Lola Challenge que anualmente se celebra en el Viejo San Juan.

¡Qué bien se siente cruzar la meta! Luego de vencer todas las tentaciones de Labor Weekend y las invitaciones de amistades para el jangueo, comencé a prepararme en casa desde el sábado, descansando y alimentándome bien. También haciendo mi “playlist” de canciones, una herramienta fundamental para poder ir con ánimo durante la ruta.

El domingo me levanté a las 3:00 de la mañana y ya a las 4:30 a.m. estaba sonando el disparo de salida para los cerca de mil participantes que recorrimos la ruta que comenzó en el Viejo San Juan, nos llevó hasta Isla Verde para luego regresar a El Morro nuevamente. Poco a poco, a mí paso, fui venciendo el cansancio que se hizo más fuerte cuando luego de haber completado 12 millas me tocó subir la cuesta de la calle Norzagaray. Pero el compromiso de cumplir conmigo fue superior y me permitió encontrar las fuerzas necesarias para llegar a la meta donde me esperaba mi esposo y los compañeros de los Freddy Runners, además del resto de los participantes.

Más allá del tiempo que realicé, con el cual estoy complacida, o la posición que llegué, lo importante fue que cumplí conmigo. La vida se trata de establecer metas y luchar día a día para conseguirlas. Unas son más importantes que otras, pero todas tienen su valor. Un año atrás decidí comenzar a correr de manera formal por lo cual me hice parte de un club de corredores que dirige el maestro Freddy Rodríguez, Los Freddy’s Runners. Ahí participan todo tipo de personas con distintas motivaciones. Algunos son atletas de alto rendimiento, otros necesitan rebajar unas libritas, como alternativa de esparcimiento y compartir, entre otras. Es un grupo muy diverso que se congrega en distintas áreas con un mismo propósito: superarnos todos los días.

Estoy súper contenta de haber cruzado la meta el pasado domingo y haber completado mi primer medio maratón. Ahora tengo metas nuevas y nuevas energías para lograrlas. Comparto mi experiencia y los invito a establecer sus propias metas, las que sean. Una vez se establecen, elaboramos el plan para cumplirlas y nos ceñimos a él. En el proceso disfrutamos y mejoramos nuestra calidad de vida. Ver ese calendario lleno de actividades con propósito, pues nada más importante que cumplir lo que nos proponemos, te llenará de alegría. Ya verás lo bien que se siente cruzar la meta y, lo mejor de todo, es que al cruzarla, comenzarás de inmediato a pensar en la próxima.