"Tití, amo"
"Hablar por teléfono y por Facetime con Sebastián ha sido uno de esos consejos que acogí y que ha dado grandes resultados..."

Nota de archivo: esta historia fue publicada hace más de 10 años.
PUBLICIDAD
Nunca un "te amo" me hizo suspirar tanto.
Quienes me han leído desde el principio saben que mi relación con Sebastián la he construido paso a paso.
Dicen por ahí que uno no nace sabiendo… pues así mismo ha sido. No nací sabiendo ser tití, y menos "la mejor tití". Desde el primer día todo entre él y yo han sido como dicen los gringos, "baby steps", debido a que no lo puedo ver y compartir con él con la frecuencia que quisiera.
Confieso que en mi proceso de aprendizaje para convertirme en "la mejor tití" me he confundido mucho, y es normal, teniendo en cuenta que no tengo hijos, y que mi exposición a niños pequeños es mínima. Pero he sabido escuchar a algunas tías y tíos experimentados y he puesto en práctica algunos de sus consejos.
Hablar por teléfono y por Facetime con Sebastián ha sido uno de esos consejos que acogí y que ha dado grandes resultados, pues él ya puede identificarme como "tití Enda" (tití Brenda) y reconoce mi voz, lo cual me hace sentir menos triste y menos culpable cuando paso algunos días si poder verlo.
La semana pasada mientras hablaba con él (bueno, él dice disparates y cosas sin sentido intercalados con palabras claras, y yo le respondo como quien le entiende) lo escuché decir tití entre una y otra frase. No les voy a mentir, no entendía mucho de qué me hablaba, con excepción de "tren", "Thomas" e "Iki" (Mickey), pero pude escuchar claramente como me dijo la frase más hermosa, esa que una persona a veces espera toda la vida para escuchar de la boca de un ser amado; esa que te hace sentir correspondido; esa que cuando somos pequeños podemos decir cómodamente y cuando somos adultos nos da miedo a pronunciar; esa cortísima frase que para una persona puede significarlo todo.
Sebastián dijo por primera vez "(Te) Amo, tití", con su voz ronquita y su tono cantadito.
Es que si lo llego a tener de frente me lo hubiese comido a besos.
Esa noche, Sebastián me hizo la mujer más feliz, y me hizo sentir en un instante "la mejor tití".

