La semana próxima, el Partido Popular Democrático tendrá un nuevo presidente, porque el actual líder y presidente del Senado, José Luis Dalmau, no aspira a regresar al puesto, por ahora.

Así que la elección es entre Jesús Manuel Ortiz, representante a la Cámara; Carmen Maldonado, la alcaldesa de Morovis y Luis Javier Hernández, alcalde de Villalba. Tres valientes que quieren dar un paso al frente para devolverle la vigencia a la colectividad, que ha sufrido dos derrotas electorales consecutivas en las elecciones generales.

“Sucio difícil”, como decía aquel anuncio de un conocido producto de limpieza, porque el Partido Nuevo Progresista, aun después del escándalo de la renuncia del exgobernador Ricardo Rossello, ganó la gobernación.

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Lo que pudiéramos pensar es indicativo de que se mantuvo intacta la organización interna en esa colectividad. Y aunque algunos analistas cuestionan la victoria por la cantidad de votos que recibió el gobernador Pedro Pierluisi, y el hecho de que el PPD retuvo la mayoría en la Asamblea Legislativa y la mayor cantidad de alcaldías, lo cierto es que ahí está el gobernador penepé impulsando la agenda novoprogresista y con mucho dinero a su disposición.

Algunos apuestan a que para el PNP se avecina también una primaria y eso le facilita el camino a la Pava. Pero cuidado, porque el Partido Popular también tendrá su primaria para la gobernación más adelante. Además de los tres aspirantes a la presidencia hoy, que podrían volver a intentarlo, se añadirán el senador Juan Saragoza y el presidente del Senado, que ha dicho que evalúa esa alternativa.

Pienso que la posibilidad de una primaria para la gobernación en el Partido Popular va a depender de lo que pase en esta elección interna que se lleva a cabo el domingo próximo. No se trata de una asamblea de delegados, es una elección interna de la que todos los populares pueden participar, como si fuera una primaria. Sin embargo, no todos los militantes del partido están conscientes de que habrá colegios abiertos en todos los municipios y cualquier popular bonafide puede votar para escoger al próximo presidente.

Supongo que la confusión es porque el PPD ha escogido su presidente de forma distinta en otras ocasiones. Por ejemplo, la última elección presidencial interna fue por delegados. En esos casos, solo los delegados de la Asamblea General del partido participan del proceso. Un poco de consistencia en los procesos no les vendría mal.

A los candidatos a la presidencia en esta ocasión se les va la vida en la movilización de electores. Una participación pobre va a producir una presidencia que será blanco fácil de un reto en diciembre, cuando se configuren los precandidatos a los puestos de la elección general y, en particular, a la gobernación.

Por el contrario, mientras más personas participen, más fortalecido saldrá el presidente para convertirse en candidato a la gobernación y evitar una primaria.

Los candidatos tienen solo unos días para enamorar a los populares y convencerlos de su viabilidad futura, teniendo en cuenta otros retos que, si no lo están para esta primaria, para las elecciones estarán presentes. Por ejemplo, temas como el aborto, que muchos preferirían ignorar, porque son escabrosos para los políticos, pero que ya, quiéranlo o no, es parte del temario electoral. En cuanto al aborto hará falta posturas firmes -no medios discursos- porque en el lado de los partidos emergentes este será uno de los temas centrales.

Para el Partido Popular, que siempre ha sido de centro, la situación es particularmente difícil. Pero ahí están Movimiento Victoria Ciudadana y Proyecto Dignidad esperando la ganancia del río revuelto de la Pava. Y lo mismo le llegará al otro partido cerca de usted.