Mercedes tiene 29 años, actualmente trabaja como cajera en un banco y estudia en la noche su maestría en finanzas. Se casó hace un año y medio con un joven de su edad, trabajador y quien la trata muy bien.

Su familia la apoya en sus decisiones, en fin, tiene una vida normal, claro está con los estresores típicos de cualquier persona. Hace alrededor de tres meses no se siente bien, ha visitado en varias ocasiones diferentes salas de emergencia por que siente el corazón agitado, le falta la respiración, comienza a sudar y a temblarle las manos. Según Mercedes, siente que le va a dar un ataque cardíaco, pero los diferentes estudios que le han realizado no reportan condición física alguna. Se sorprende ya que sabe que lo que sucede no es normal pero no le encuentran nada. 

Estos síntomas no le ocurren constantemente, la mayor parte de las veces vienen cuando está guiando, viendo televisión, en la hora del almuerzo y han comenzado a darle mientras duerme. Recientemente se añadió a sus síntomas mareos y vómitos. Cada día Mercedes está más angustiada por la posibilidad de morir y hasta ha pensado que se está volviendo loca. 

El último médico que visitó le recomendó ir a un siquiatra o a un sicólogo. Esta recomendación deja a Mercedes sorprendida y le comenta a su esposo: "Este Dr. no se da cuenta lo que me pasa". Los síntomas continuaron, sintiéndose cada día peor, su miedo a morir la llevo a no querer ir a lugares donde hubiese mucha gente. Mercedes ha estado confrontando ataques de pánico.

Los ataques de pánico, actualmente conocidos según el DSMV como Crisis de Angustia o Trastorno de Pánico se caracterizan por la aparición súbita de miedo intenso o de malestar intenso que alcanza su máxima expresión en minutos y durante este tiempo se producen cuatro o más de los siguientes síntomas: (información provista por el DSMV)

Palpitaciones o alteración de la frecuencia cardiaca

Sudoración

Temblor

Sensación de no poder respirar o asfixia

Sensación de ahogo

Dolor o malestar en el tórax

Nauseas

Sensación de mareo, inestabilidad, aturdimiento o desmayo

Escalofríos o calor intensa

Miedo a perder el control o volverse loco

Sensación de hormigueo en las extremidades

Sensación de despersonalización (sentir que no es uno)

Miedo a morir

Son muchas las personas que han vivido o viven lo mismo que Mercedes y desconocen lo que les está sucediendo. Aunque son las mujeres las que encabezan el grupo de mayor incidencia es importante saber que nadie está exento a sufrir de un ataque de pánico. La vida lleva a las personas a tener diferentes tipos de estresores, situaciones de alegría y/o de tristeza. 

En muchas ocasiones no nos damos cuenta de lo cargados que estamos y el cuerpo te envía una señal, una de ellas podría ser una crisis de angustia.

Una crisis o ataque de pánico comienza de forma repentina, no se puede predecir cuándo sucederá, en algunas ocasiones ocurren cuando más tranquilo está el individuo. Podría darse el caso de que al venir el recuerdo de un ataque anterior se produzca un ataque. Poco a poco comienzan los síntomas a apoderarse alcanzando su pico entre los ocho y los diez minutos. Muchas son las personas que acuden a las salas de emergencia ya que los síntomas los llevan a pensar que van a sufrir un ataque cardiaco.

Lamentablemente cuando el que los padece busca ayuda ya ha llegado a confrontar problemas en su diario vivir y ha sufrido demasiado. Una persona que padece de ataques de pánico llega el momento de vivir con miedo a que le suceda en cualquier momento o en algún lugar donde no podrían encontrar asistencia médica.

Recomendaciones:

No se auto diagnostique, visite a su médico si ha experimentado algún síntoma para de esta forma descartar organicidad.

No se avergüence de lo que está viviendo, conozca lo que le pasa para que pueda buscar ayuda. Amistades y/o familiares pueden decirle que ponga de su parte y que sea positivo, no se enoje con ellos. Oriéntelos una vez usted haya buscado ayuda.

Recomendaciones al sentir un ataque de pánico:

De ser posible puede tener una bolsa de papel entre sus pertenencias y respirar en ella. Inhale por la nariz y exhale por la boca. Esto lo ayudara a relajarse lentamente y a sentir que está respirando. Puede utilizar sus manos, poniéndolas en su cara tipo mascarilla de oxígeno.

Busque fuentes de apoyo que lo ayuden a pasar el difícil momento diciéndole que respire y que pronto pasará.

Visite al siquiatra, el tratamiento farmacológico se recomienda para trabajar los síntomas. Debe dejar a un lado el estigma erróneo de que el que visita al siquiatra está loco.

Visite un sicólogo, la terapia cognitiva conductual le será de mucha ayuda.

Busque actividades que lo ayuden a manejar el estrés. En ocasiones vivimos de forma tan acelerada que nos olvidamos que, como dice Walter Riso, "Mientras esperamos por vivir la vida pasa".

Si desea coordinar una cita con la Dra. Ingrid Marín Espiet, en su oficina localizada en el área metropolitana puede comunicarse al (787)222-4999.

Para consultas sobre este tema puede hacerlo vía email: imarinespiet@gmail.com