Mi primer encuentro con la halterofilia (levantamiento de pesas) fue en los Juegos Panamericanos de Guadalajara 2011. Poco tardé en darme cuenta que este deporte es mucho más que meramente alzar pesas. No solamente se requiere gran fortaleza, sino que la concentración de cada atleta se pone a su máxima prueba. Además, también entran en juego las decisiones estratégicas a la hora de decidir cuánto peso se intentará levantar en cada una de las seis alzadas.

La bienvenida a dicho deporte me la dio la coameña Lely Burgos, quien ganó la medalla de oro en esos Juegos de Guadalajara. Fue una gesta histórica, así que tuve que reseñar esa presea dorada mientras, sobre la marcha, aprendía de este maravilloso deporte.

En los círculos deportivos de Puerto Rico, la halterofilia ha cogido sus “cantazos” en los pasados años. Cuatro pesistas fueron suspendidas por dopaje antes del Guadalajara, incluyendo a la olímpica de Pekín 2008, Geralee Vega. Como si fuera poco, Vega decidió este año representar a Estados Unidos tras cumplir su suspensión.

Sin la fanfarria de otros atletas que compiten en deportes de mayor exposición, Burgos ha trazado una gran trayectoria. Compitió en las Olimpiadas de Londres y terminó en la posición 11 tras una preparación acortada debido a unos dolores de espalda.

El pasado mes de junio, dio muestras de regresar a su tope cuando ganó una medalla de bronce en el Campeonato Panamericano en Isla Margarita, Venezuela. Fue la única presea de Puerto Rico en dicho evento.

Ahora, Burgos se alista para participar en su cuarto Campeonato Mundial. La boricua competirá en la categoría de 48 kilogramos, y subirá a la tarima el domingo en Polonia, país sede del certamen mundialista.

Cancha Local: ¿Cómo te sientes, físicamente, de cara al Mundial?

Lely Burgos: Me siento muy bien, lista. Contenta, porque Dios me dio la oportunidad de que mi entrenador (Adam Arenas) vaya (a Polonoa). Esto ha sido bien difícil, pero la Federación, gracias a Dios, se olvidó (de pasados problemas) y estoy bien agradecida por eso.

Ahora mismo me siento bien físicamente, no hay dolor. Como siempre, vamos a salir a hacer el trabajo. Tratar de buscar los seis movimientos y estar lo más cercano posible a esos primeros diez puestos a nivel mundial. Eso es lo que estamos tratando de revalidar.

CL: Conseguiste una medalla de bronce en el Panamericano de Venezuela hace par de meses. ¿Qué tienes que mejorar de ese último evento? ¿Qué te gustó de lo realizado que te puede ayudar en el Mundial?

LB: Lo que se tenía que mejorar, ya se mejoró, que es la participación de mi entrenador. Si sucede otro desliz técnico, él no va a dudar en corregírmelo al momento. Esa fue una de las cosas que fallaron allá (en Venezuela). No me corrigieron el error que estaba haciendo en el arranque, y por eso ocurrió lo de los fallos técnicos que se supone que no ocurrieran.

Volver a subir al podio panamericano me da confianza luego de pasar por la lesión. En algún momento pensé en retirarme, porque uno piensa en hacer otras cosas en la vida. Pero apenas estamos recogiendo la cosecha de toda la siembra que hemos realizado en estos pasados años. Es un nuevo respiro, cogiendo fuerzas de parte de Dios.

CL: La halterofilia ha tenido unos últimos años tormentosos con positivos de dopaje, y ahora con la decisión de Geralee Vega de representar a Estados Unidos. Tú has sido la única constante al traer medallas en el más alto nivel. ¿Cuál ha sido la clave para ti para mantener la consistencia?

LB: La clave del éxito, para todo, no solamente en la vida deportiva, es tener una vida de oración, entregada a Dios. Si yo no hubiese estado en la cultura de oración, de mi familia, de los pastores, y de mi vida íntima con Dios, entiendo que sería imposible haber llegado a donde estoy. Todos nacemos con un propósito.  Yo entiendo que tengo el propósito de evangelizar a través de la oportunidad que Dios me ha dado para llegar a donde estoy. Esa es la clave del éxito.

Entiendo que hemos tenido muchas bajas y cosas que han dolido, pues son compañeras que uno aprecia mucho. El deporte ha sufrido. Pero uno tiene que aprender a respetar las decisiones de los compañeros.  Recuerda que la vida deportiva es bien corta. Si ellos deciden buscar algo que creen que los va a mejorar, pues hay que abrir las puertas y tomar cartas en el asunto.

CL: ¿Hay alguna presión adicional ahora que te has convertido en, posiblemente, el rostro de la halterofilia puertorriqueña?

LB: Presión, no he sentido. La presión la trabajo en el gimnasio, ahí trabajo todo los días. Ya cuando llego a la competencia, es cuestión de dejarlo fluir. ¿Qué vas a hacer con cosas en la cabeza en la competencia? Ponerse a pensar que llevas el peso de Puerto Rico en los hombros sería una presión extra que, en mi caso, no me ayudaría a seguir fluyendo. La presión me la echo en el gimnasio, trabajando duro.  Ya, cuando salgo a la competencia, salimos enfocados en hacer un excelente trabajo.

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