La muerte del mexicano José Sulaimán, presidente del CMB, deja al boxeo profesional sin una de sus figuras más poderosas, apasionadas e innovadoras, así como de una de las más controvertibles en toda su historia.

Sulaimán, con todas sus grandes virtudes y grandes defectos, fue, ante todo, un hombre de boxeo.

Muchas de sus innovaciones o iniciativas tuvieron un impacto positivo en la práctica de este deporte, como la reducción de la duración de los combates campeoniles de quince asaltos a doce, el aumento de peso de los guantes para las divisiones más pesadas, la institución de un seguro de vida y la hospitalización que cubre los peleadores que participen en una cartelera en que haya un título de dicho organismo en juego. También destacan la creación de un panel médico asesor y la celebración de Congresos Médicos, entre otros.

Por otro lado, creó múltiples divisiones de peso intermedias además de las ocho originales, así como muchos títulos regionales y de otra naturaleza, que le valió tanto para alabanzas como para críticas.

El Sulaimán “bueno” hizo mucho por boxeadores, tanto activos como retirados. Los ayudó con pensiones, gastos médicos y de rehabilitación. Pero, asimismo, el Sulaimán “malo” abusó como quiso de su propio reglamento, acomodándolo a gusto y gana para servir y favorecer sus intereses y los de algunos peleadores mexicanos, como Julio César Chávez padre e hijo, y Ricardo “Finito” López, y también los de sus amigos cercanos, como el promotor estadounidense Don King y el manejador cubano-libanés Yamil Chade.

Otros desmanes reglamentarios incluyeron el avalar el combate entre el norteamericano Sugar Ray Leonard y el canadiense Donnie Lalonde como de campeonato mundial en dos categorías de peso simultáneamente, la supermediana (168 lbs) y la semipesada (175 lbs), así como cuando despojaron al alemán Graciano Rocchigiani en favor del estadounidense Roy Jones, injusticia que provocó una demanda multimillonaria en daños y perjuicios, que fue en última instancia ganada por el púgil.

Otros inventos “sacados de la manga” incluyen la creación a la medida de los títulos Diamante y Plata, y el embeleco de la votación abierta, la que no tuvo mayor aceptación.

En lo que a mi concierne, lo entrevisté una vez en ocasión del pesaje del filipino Manny Pacquiao y el mexicano Antonio Margarito, y Sulaimán fue muy educado, cortés, ameno y responsivo en sus respuestas. Indudablemente, su legado, su impacto en el boxeo y su influencia, tanto mala como buena, marcarán para siempre la historia de este deporte.