La situación actual del ex púgil Wilfredo Rivera, de la que conozco por lo que ha salido en los distintos medios de comunicación, es   sumamente penosa  cuando le pasa a cualquier persona, pero lo  es más aún cuando le pasa a una persona buena, decente y sin vicios.

Conocí a Wilfredo, quien acumuló record de 35-7-1, con 21 nocauts, cuando daba sus primeros pasos en el profesionalismo y entrenaba en Barrio Obrero, donde yo asistía a ver entrenar a los púgiles extranjeros que venían a pelear en las carteleras de José “Pepito” Cordero, como Howard Davis y Santos Laciar, entre otros. 

Wilfredo se distinguió siempre por su caballerosidad tanto dentro como fuera del cuadrilátero. Tal vez esa misma caballerosidad lo perjudicó en una disciplina como el boxeo, en la que el deporte, la caballerosidad y la elegancia tienen su lugar, pero hasta cierto punto, y de ahí en adelante se trata en realidad de causar el máximo daño al rival aprovechando las situaciones con verdadero sentido de oportunismo. 

Con “instinto asesino”, como se dice. Wilfredo fue uno de esos púgiles que parecía destinado a ser campeón mundial, con todo el talento y la disciplina para llegar, pero lamentablemente no llegó.

Dueño de una excelente técnica y récord de 14-0-1 y con ocho nocauts, ganó en 1993 el entonces  prestigioso torneo anual del Great Western Forum, en Inglewood, California, ganándolo sin “protección” con tres victorias en línea, incluyendo una decisión unánime sobre el ex campeón mundial Lonnie Smith. 

Seis victorias después, cinco de ellas por la vía rápida, le abrieron la puerta a su primera oportunidad por un título mundial frente al zurdo Pernell Whitaker. Perdió en una controversial decisión dividida, que fue un robo descarado y que propició una revancha directa. 

A pesar  de que fue vencido legítimamente dentro del ensogado en esa ocasión, hubo traqueteo en el pesaje, y soy testigo –porque  yo estaba parado frente a la pesa– de que Whitaker no dio el peso y dijeron que lo había hecho. 

Obtuvo victorias sobre Livingston Bramble (KO 3) y Carlos Palomino (DU 10), aunque ya había pasado el mejor momento de estos. 

Tuvo peleas de buen dinero, aunque fue derrotado por Oscar de la Hoya, Shane Mosley y Fernando Vargas. 

Hoy, en medio de su adversidad y desesperante situación, lo que pide solamente es un trabajo para ganarse la vida dignamente y no que lo mantengan.  Solo espero que el reclamo de un hombre bueno y trabajador no caiga en oídos sordos.