El problema de Puerto Rico eres tú, que no te gusta leer, que no te gusta estudiar, que no te gusta madrugar, que esperas a que te llegue el cheque sin tener que esforzarte más, que vives esperando el viernes, que solo piensas en fiestas, que solo habla de política, pero sigue eligiendo ladrones.

Mucha gente no ha hecho la conexión entre las pruebas y poder volver a ir al beauty, al trabajo, a la playa. Las pruebas son indispensables para poder saber si está mejorando la situación o si abriendo tenemos que volver a cerrar. Recuerde, que si no tenemos cura pronto, se van a combinar la influenza y el Covid para otoño. Por tanto, podemos ir reabriendo, pero es como un acordeón: abres un poco, verificas si estás funcionando, abres un poco más. Así que para poder verificar, necesitas las pruebas. Y en el momento más neurálgico en la historia de Puerto Rico, cuando necesitábamos estas pruebas, confiamos el proceso de compras en Salud donde no había expertas en salud ni en compras médicas. Eran dirigidas por Mabel Cabeza, quien había trabajado previamente en mercadeo, no en salud pública. A esa persona fue a quien se le confió dirigir el Departamento de Salud casi todo este cuatrienio.

A pesar de nuestras investigaciones y publicaciones, donde advertíamos de las compras extrañas y bajo juramento personas decían que allí lo que había era un cabildeo brutal y que se compraba lo que solicitaba Elías Sánchez, no se hizo nada y siguió Mabel Cabeza como si nada. Al punto de que cuando la secretaria Concepción Quiñones de Longo llega al poder, la saca de inmediato, pero la gobernadora le dice que no, que es indispensable Mabel Cabeza para el departamento y se la lleva como su asesora a La Fortaleza; y la pone a dirigir el task force de Salud.

No solo eso, las personas que fueron nombradas a los puestos claves en el Departamento de Salud, en las compras, eran activistas políticas y personas que se reconocen por haber recogido endosos y pasquines para campañas políticas de Rafael “June” Rivera y el corillo de Thommy. Personas allegadas a la esfera más alta del partido eran las que antes trabajaban en la Comisión Estatal de Elecciones y ahora dirigían las compras: Mariel Rivera, Mabel Cabeza, Adil Rosa y otras personas no llegaron a sus posiciones por su conocimiento en salud, por ser epidemióloga o bioestadísticas. Como siempre, ubicaban en puestos altos a personas que le fueran leales a los cabilderos, que las ponían allí cobrando $6 mil, $7 mil, $8 mil, $10 mil mensuales y luego, pues cuando el cabildero llamara, había siempre quien le contestara o podías perder el puestazo.

Estas personas no solo cometieron errores garrafales, sino que demostraron que alguien como el Dr. Segundo Rodríguez podía darles instrucciones sin tener posición alguna, porque en el Departamento de Salud ya había ocurrido antes, que alguien sin un puesto oficial mandaba, como pasó con Alberto Velázquez Piñol en ASES, de Salud, que fue arrestado tras saberse que daba instrucciones y órdenes sin tener un puesto oficial, bajo Angie Ávila de la reforma de salud. En el puesto Piñol ganaba mucho menos, en contratos se limpiaba una millonada.

Así que el poder de verdad detrás del trono en Puerto Rico no necesariamente tiene la posición; no hay un papel que le otorgue poder. Así pasó igual en Familia con Esteban Pérez Ubieta y con Elías Sánchez que alegaba no tener contrato alguno con Triple S y luego salió el escándalo.Los colmillús se encargan de poner personas claves en puestos de mucho poder donde se maneja la cartera del pueblo para que después, esa persona que está allí, siempre le conteste. Porque si pusieran profesionales allí, sabrían que no pueden pedirles comprar pruebas fatulas o a través de compañías extrañas. Nombran leales políticos a pagarles miles de dólares, porque saben que esa persona que está allí, si no le contesta la llamada tendrá que volver a su trabajo de antes, cobrando $1,200 y $1,500 y no los $8 mil que cobra ahora.

Esa es la tragedia de Puerto Rico, que tú los pusiste allí sabiendo que eso iban a hacer. Mientras que el pueblo se jarta y dice: “ya no soporto más a la prensa”, “qué mucho chavan con el tema de las pruebas”, los políticos siguen ubicando a su gente y el pueblo sigue encerrado, a veces dejando encerrada hasta la conciencia.