Sin duda la noticia de esta semana ha sido el huracán Irma y los estragos del cambio climático. Pero otra noticia sumamente relevante estaba pasando en Estados Unidos y tenemos que ponerla en la mirilla. 

Amazon, el imperio cibernético donde casi la mitad de las ventas online del mundo ocurren, está buscando una segunda ciudad como centro de operaciones y distribución. 

Muchas ciudades de Estados Unidos están buscando que esos 5 billones de inversión y 50 mil empleos lleguen allí y sean un ancla de inversionistas y empresas alrededor que sean atraídas por el emporio cibernético. 

Ya el New York Times hizo un ejercicio proponiendo una serie de ciudades. En el artículo del New York Times, dicen que la ciudad escogida por terminará entre:

1. Portland
2. Denver
3. Dallas
4. Austin
5. Atlanta
6. Boston
7. Washington
8. Raleigh
9. Miami

Los autores escogen finalmente a Denver, Colorado como la ciudad mejor posicionada y en segundo lugar dejan a Boston.

Aunque en la lista de las características que Amazon busca parece que será entre Denver, Boston y Atlanta nada impide que Puerto Rico haga un intento de participar. La razón es simple. Puerto Rico no tiene nada que perder. 

La verdad es que, en cuanto a desarrollo económico, ni la Junta ni el Gobierno han parecido tener gestiones concretas que ya hayan creado un impacto en la economía todavía.  

Pero, tenemos 4 mil ingenieros, universidades cerca, relativa calidad de vida con los ingresos que ellos ganarían, vuelos aéreos con conexiones internacionales y, sobre todo, alivios contributivos que ninguna ciudad de Estados Unidos puede dar tanto a la empresa como a los empleados. 

A través de decretos contributivos y las Leyes 20 y 22, se puede dar algo único. Comprendo la molestia de algunas personas con esos alivios contributivos, pero no todos los días tienes la empresa más importante y de mayor crecimiento en el mundo con interés de mudarse y para lograr que se ubiquen aquí hay que estar dispuestos a medidas extremas como extremas son nuestras circunstancias. 

La desventaja principal que tenemos sería la distribución de productos que es el mayor fuerte de Amazon. Eso nos pondría en serias dificultades. Sin embargo, la mera publicidad y atención que nos darían los medios internacionales sería tanta que hay que hacer un intento genuino y con todos los hierros. También, podemos utilizar el puerto de trasbordo como intermediario de valor añadido. 

Todos los medios internacionales de finanzas, de economía, de distribución, y de consumo están publicando historias sobre esto en portadas y primeras planas. Lo menos que se puede conseguir de esto es la promoción que recibiría Puerto Rico lo cual levantaría la oreja de otras empresas o de otras divisiones de la misma Amazon. Esta promoción lograría mucho más que el Enterprise Puerto Rico o el DMO de Turismo. 

Para lograr que siquiera nos escuchen en Amazon tendríamos que llevar un ejército que integre al gobierno, a la Junta de Control Fiscal, pero también a entidades importantes de la empresa privada como John Paulson, Nicholas Prouty, para ganar credibilidad y otros contactos de personas que han trabajado para firmas análogas y que ya están aquí bajo la Ley 20 y 22. Richard Carrión y otros reconocidos en el mundo de la economía y finanzas de Estados Unidos, todos en un frente común vendiendo la idea de venir a la Isla porque no puede verse esto como un mero esfuerzo publicitario.  

Si no ganamos, no importa, estaremos en una conversación importante. También, otras empresas verían la opción de venir aquí bajo condiciones análogas. El poder de la publicidad y las ventajas únicas de Puerto Rico estarían siendo publicadas por los principales medios de Estados Unidos e internacionales. 

Me consta que el Secretario de Desarrollo Económico, Manuel Laboy, está viendo ya esto como una posibilidad real para hacerles el “pitch”. Como país debemos unirnos tras ese esfuerzo y buscar que sirva como hemos hecho antes para las Olimpíadas o luego de desastres y huracanes. 

Si Amazon ve que es un esfuerzo real y de país puede que hasta compre la idea y si no, la división de contabilidad, finanzas o alguna otra siempre es un “plan b” que puede considerar a la Isla. Que sea un esfuerzo de todos y tener esa experiencia de por sí será ganancia. 

Mientras tengamos este status, hay que sacarle todas las ventajas que tiene la autonomía fiscal y entonces luego de robustecer las finanzas para hacer rentable a Estados Unidos y al mundo otra relación. Fortaleciendo nuestra economía cualquier otro status es mejor opción que la realidad actual. No podemos quejarnos de las circunstancias actuales si no le sacamos partida a las pocas ventajas que actualmente tenemos. 

Cuenten conmigo, en lo que podamos ser de ayuda. Puerto Rico unido puede lograr algo que hoy parece imposible.