Nota de archivo: esta historia fue publicada hace más de 16 años.
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Las cuartas partes de series cinematográficas rara vez han sido memorables. Usualmente son capítulos agregados años después del fin de una trilogía, un último intento por repetir la vieja y probada fórmula o simplemente una entrega tan deplorable que por sí sola destruye lo que fue hasta ese entonces una exitosa franquicia.
Tampoco son nada nuevo. Siempre han existido, algunas más terribles que otras, por supuesto. Probablemente usted jamás ha escuchado de muchísimas de ellas ya sea porque son tan viejas y olvidables que la historia misma se ha encargado de enterrarlas en el inframundo cinematográfico o porque, en los tiempos actuales, la gran mayoría van directo a vídeo, como es el caso de las series de Species, 3 Ninjas, Doctor Dolittle, Bring it On, Anaconda, American Pie y Free Willy, entre otras.
De las que sí se han estrenado teatralmente, vale la pena destacar Conquest of the Planet of the Apes (1972) que, si bien no fue la última entrega de la saga que comenzó en 1968 con el clásico de ciencia ficción Planet of the Apes, fue catalogada como una de las peores y la más violenta de la serie.
Una que sí consiguió finalmente destruir una franquicia –que nunca debió serlo- fue Jaws: The Revenge (1987), una cinta tan mala que resulta increíble que haya sido derivada de la fantástica película Jaws, de Steven Spielberg. ¿Cuán mala es? Tan mala que el propio protagonista, Michael Caine, jamás la ha visto. El actor británico, sin embargo, ha expresado públicamente que “sí he visto la fantástica casa que ayudó a construir, y es estupenda”.
Del mismo modo, Alien: Resurrection (1997) -una película que jamás debió existir-, acabó, no con los famosos extraterrestres que continúan apareciendo en cintas como Aliens vs Predator, sino con uno de los personajes íconos de la ciencia ficción: “Ellen Ripley”. La cuarta parte resucita de la muerte a la valiente heroína que encarnó Sigourney Weaver desde Alien (1977) y la transforma en una aberración.

Otras series que han tenido un cuarto intento al bate fueron Rambo (2008), la risible cinta de Sylvester Stallone que parece una mofa de la tremenda First Blood (1982); Vegas Vacation (1997), que intentó infructuosamente revivir cinematográficamente a la familia “Griswold” que tanto nos hizo reír en Vacation (1983); y Lethal Weapon 4 (1998), en la que “Riggs” y “Murtaugh”, la pareja de detectives más famosa del cine –interpretada por Mel Gibson y Danny Glover-, finalmente están demasiado viejos “for this shit”… y entregar una buena película.
Antes del “reboot”
Hasta hace unos años, cuando una franquicia cinematográfica moría, todo apuntaba a que el fin era definitivo. Sin embargo, gracias al ingenio de Hollywood, hoy día cuando algo ya no sirve, simplemente esperas uno años y le das “reboot”, como a una computadora.
Antes de que el director Chirstopher Nolan reviviera a “Batman” en la estupenda Batman Begins (2005), el famoso justiciero había encontrado su trágico final, no a manos del “Joker”, sino de Joel Schumacher, el cineasta encargado de la nefasta Batman & Robin (1997), considerada como una de las peores películas jamás filmadas. Lo único bueno que se puede decir de semejante aberración es que al menos no representó el fin de la carrera de George Clooney, quien interpretó al superhéroe.
Algo similar hizo el director Brian Singer en el 2006 cuando devolvió a la pantalla grande al “Hombre de Acero” en Superman Returns, filme que, aunque para muchos no fue bueno, es exponencialmente mejor que la última aventura cinematográfica del superhéroe: Superman IV: The Quest for Peace (1987). Es una pena que la última vez que Christopher Reeve lució la emblemática “S” del superhéroe en su pecho, haya sido en una película que no es ni la sombra de la original de 1978. Al menso Superman III tuvo la pelea entre “Clark Kent” y “Evil Superman”.
Otra franquicia que próximamente hará su regreso a la pantalla grande es la de The Karate Kid, que recuenta la historia de un joven y su maestro de artes marciales. Sin embargo, la última vez que vimos a “Mr. Miyagi” –interpretado por Pat Morita- no fue entrenando a “Daniel-san”, sino a Hilary Swank (sí, la ganadora de dos premios Oscar) en la terrible The Next Karate Kid (1994).
Horrores del horror
El género del horror es el único que parece inmune a los efectos negativos de las cuartas y subsiguientes secuelas gracias en gran parte a los fanáticos que siguen apoyándolas independientemente de la calidad de las mismas. Los productores detrás de estas cintas sencillamente siguen haciendo nuevas entregas hasta que ya no pueden sacarle más dinero.
“Freddy Krueger” aterrorizó a un nuevo grupo de adolescentes en A Nightmare on Elm Street 4: The Dream Master (1988), continuó haciéndolo por tres películas más y la semana pasada regresó en el más reciente remake de una franquicia ochentosa de horror.
Ese fue también el caso de “Michael Myers” y “Jason Voorhees”, los protagonistas de las series de Halloween y Friday the 13th, respectivamente. Para el cuarto capítulo de Halloween, ya no quedaba nada del ingenio del clásico de John Carpenter de 1978, mientras que en Friday the 13th, la serie pretendía culminar ahí al subtitularla “The Final Chapter”, pero sabemos que “Jason” continuó atacando a adolescente promiscuos por ocho cintas más.
El endemoniado muñeco “Chucky” encontró el amor en su cuarto filme Bride of Chucky (1998) y las películas de Saw continuaron buscando nuevas y sangrientas formas de torturar personas incluso después de Saw IV, en el 2007. Todavía no hemos visto el fin de esa franquicia aunque, al igual que todas las series de horror, su fin llego hace mucho tiempo.
Son pocas, pero buenas
Mientras que la calidad de la gran mayoría de las cuartas entregas de series ciematográficas tienden a caer entre las malas y las pésimas, siempre están las dos o tres que sirven de excepción a la regla que -por lo menos- son aceptables.
La primera que se debería destacar de entre éstas es Rocky IV (1985). Aunque siempre he dicho que es un vídeo musical de 91 minutos de duración, con cada escena marcada por el ritmo de alguna canción de su famoso soundtrack, el cuarto capítulo en la saga del boxeador “Rocky Balboa” –interpretado por Sylvester Stallone– es uno de los más emocionantes de la serie al enfrentar al púgil estadounidense a un imponente retador ruso “Ivan Drago” en medio de la Guerra Fría.
Harry Potter and the Goblet of Fire (2005) presentó algunas de las mejores secuencias de acción a la multimillonaria franquicia del joven mago británico a la vez que introdujo matices más maduros a su trama. Mientras, Live Free or Die Hard (2007) presentó a un “John McClane” (Bruce Willis) que pasó de ser superdetective a superhéroe. Sus secuencias de acción fueron ridículas, pero no se puede negar que fue entretenida.
Por último, vale la pena mencionar a Fast & Furious (2009), secuela que trajo de vuelta a toda la ganga del filme original para darles a los fanáticos una nueva y excitante aventura de robacarros que contó con unas impresionantes escenas de acción sobre ruedas. Del mismo modo, Terminator: Salvation (2009), aunque quizás no obtuvo el éxito taquillero ni crítico que buscaba, fue enésimamente mejor que su predecesora Terminator 3: Rise of the Machines. Sé que eso no es decir mucho, pero al menos fue una digna entrega de la saga futurista de ciencia ficción.
¿Cuáles son para ustedes las peores cuartas partes del cine? ¿Cuáles merecen al menos un alquiler de $1? ¿Cuáles se me quedaron?
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