Nunca nos engañaron

Hace algunos años tuve la oportunidad de hacer un reportaje sobre Alejandro Sanz en su casa en Miami y allí conocí a la que hoy es su esposa, Raquel Perera.

Sus relacionistas me habían dicho que no preguntara de amores, pero fue el propio Alejandro el que puso el tema.

Después del escándalo con la boricua Valeria Rivera y el hijo de éstos, Alexander, la realidad es que nadie se atrevía a decirle ni pío sobre hijos y amores al cantautor. Raquel en ese momento se nos presentó como su asistente, fue muy amable y curiosamente sus ojos delataban el amor por su jefe.

Cuando le hablamos a Alejandro de que había perdido una apuesta y se tendría que quedar sin cabello; a ella se le zafó que se vería bien como quiera y rió pícaramente, le hizo una guiñadita y siguieron las miradas entre ellos.

Minutos después de salir de su casa se raparía la cabeza.

Luego de eso supimos del embarazo y, finalmente, ahora del matrimonio. Conociendo a Alejandro después de tantos vaivenes, si no estuviera enamorado, de verdad no se hubiese casado con Raquel, la madre de su hijo Dylan.

Cabe recordar que el cantautor es padre además de Manuela, hija que procreó con la modelo mexicana Jaydy Mitchel. A nosotros ella no nos engañó; desde el principio su amor por el creador de Corazón partío se notaba a leguas y demuestra que el que persevera triunfa. Mira que Alejandro dio bandazos con muchas chicas. Me alegro por los dos y no me equivoqué al escribir en una columna que ella estaba “enamorada de su jefe”.