Andrea de Castro Font viene de una familia muy prestigiosa de Puerto Rico. Desde su bisabuelo, Jorge Font Saldaña, quien fue secretario de Hacienda y candidato a alcalde de San Juan; su abuelo Adolfo de Castro Font, que fue procurador del Ciudadano; su abuela “Maru”, que fue ejecutiva de Aeela durante muchos años, y su tía Marta Font, quien aspiró a posiciones electivas en el PIP y es una mujer muy correcta y seria en sus cosas. En fin, viene de una familia que está acostumbrada a los medios, pero con noticias positivas, hasta que llegó el lío de corrupción del entonces senador Jorge de Castro Font.

Por ello, Andrea no ha estado ajena a la publicidad, pero que ahora venga a estar metida en un lío sexual y que hasta para algunos sea la Kim Kardashian boricua, ummm, mal la veo.

Hay que ver si le hacen un reality show, pues ya comenzó enseñando todo lo que tiene en su clóset, tipo trofeo. Me pregunto, ¿cuántos de esos zapatos y ropa fueron comprados con el dinero que consiguió su padre extorsionando a personas o por la famosa venta de influencias? ¿Cuánto de ese dinero ayudó a no crear legislación positiva? Ciertamente, la situación no es como para enseñar nada, al contrario, debe darle vergüenza.

No sé si Jorge está contento o no, pero la joven, desde sus peleas con Lisandra, la ex de su padre, y con la prensa, se ha vuelto la llamada figura mediática del momento. Su madre es una profesional que no quiere estar metida en nada de esto, pero Andrea, mientras más cámaras, más escándalos y más publicidad, mejor se siente.

Lo que ella ha pasado no es fácil. Dio la cara en pleno juicio cuando hasta su familia inmediata ni se veía por la corte. Y de ser la hija del “omnipotente” senador pasó a ser la hija de un convicto. Así que después del juicio, como que se quedó en high con la publicidad y quizás eso la empuje a hacer el reality, pues si el dinero llega fácil, el fin justificará los medios.