Conocí a Enrique cuando no había cumplido los 13 años. Era un chico bajito, en comparación con otros de su edad, y emanaba una tranquilidad muy difícil de conseguir. Lo conocí en un estudio en Telemundo. La menuditis estaba en pleno apogeo y sus zapatos eran apretados: tenía que sustituir al más carismático y antiguo del grupo Menudo, a Ricky Meléndez.

EDGARDO Díaz le cambió el nombre de Enrique –o Kiki, como le decía y dicen sus amigos– a Ricky, por aquello de seguir con la “R”.

LA presentación en México, cuando todavía no tenía los 13 años, fue espectacular. Edgardo era –y es– muy exigente, y consiguió tener el mejor sonido que pudo alquilar, y el show de Menudo en el Estadio Azteca fue histórico. Fue el primer grupo juvenil que logró llenarlo.

RICKY fue aceptado de inmediato. No hubo problemas con la fanaticada y creo que ser el más pequeño en estatura, en ese momento, le ayudó a que lo vieran como a un nene cute.

EN MÉXICO tuvo la oportunidad de hacer obras de teatro. Sus madrinas fueron Angélica Vale, Angélica María y la madre de ésta, la productora Angélica Ortiz. Ellas le dieron la seguridad que necesitaba en teatro y, al concluir cada noche, no se quedaba en el camerino encerrado, sino que salía a saludar al público y firmaba autógrafos. Le encantaba ese contacto personal con sus fans.

ANGÉLICA María decía que era muy querido por la familia de ella y, prácticamente, se había convertido en uno más de la familia. De hecho, decíamos que la casa de Angélica era la “embajada de Puerto Rico en México”.

ESTAR prácticamente solo en un país extraño fue duro, pero Ricky reconoció que tenía que echar el resto: esa determinación de triunfar la ha tenido siempre.

LAS Angélicas fueron determinantes para que Ricky aprendiera los truquitos de actuación en teatro y, sobre todo, les daban duro a pulir la dicción.

POR ello no dudé que seguiría hacia la actuación en televisión. Fue entonces cuando llegó “Muñecos de papel”, drama en el que lo relacionaron sentimentalmente con Sasha. Precisamente, cuando ésta tuvo problemas personales y de uso de sustancias controladas, Ricky fue uno de los que más la apoyó en esos momentos tan difíciles.

PERO hablar de Ricky Martin y omitir a Joselo Vega es imperdonable. Éste conoció a Ricky desde la primera audición que hizo para formar parte de Menudo. Si mal no recuerdo, creo que fueron varias las audiciones que tuvo que hacer antes de que lo aceptaran. Así que Joselo, como coreógrafo y asistente de Edgardo Díaz, era la “Biblia” para Ricky en el mundo del espectáculo. Al dejar Menudo, siguió trabajando con el artista y sigue junto a él.

JOSELO puso todo su empeño en hacer crecer a una estrella. Sin él, la vida del pequeño Martin hubiese sido más difícil. Joselo, con su paciencia y conocimientos, ha sido un ángel en la vida de Ricky. Inclusive, junto a doña Nereida –madre de Ricky– Joselo ha sido muy importante en la formación espiritual del ídolo.

RECUERDO que un día llegó al aeropuerto y lo tenían prácticamente confinado en un área. Cuando logró verme, le pidió a Joselo que me dejaran entrar al área. Él es así: ve a gente de Puerto Rico en cualquier lugar y el orgullo boricua se le sale por los poros.

EN CUANTO a Ricky, el cantante, no hay mucho más que decir: las cifras de las ventas de sus conciertos llenos hablan de su triunfo.

DE LA mano de Angelo Medina triunfó, y el empresario sigue triunfando aunque ya no estén juntos.

LA BUENA vibra de Ricky es innegable y su trabajo en la búsqueda espiritual es muy conocida. Por ello no tengo la menor duda de que los gemelos han nacido con la estrella de su padre. Por supuesto, darán mucho de qué hablar. El ídolo está en su mejor papel: el de padre...