Recientemente leí en un grupo de madres en la red social Facebook que una de los miembros se quejaba de que sentía rechazo por no lactar a su hijo. Decía que en ocasiones pensaba que la percepción que se tenía de ella era de ser una mala madre por no darle el pecho a su bebé.

Las líneas que escribió esta muchacha me conmovieron mucho. Días después vi unas fotos que subió uno de mis contactos de una chica que celebraba el nacimiento de su bebé con una buena copa de vino, mientras la niña era alimentada con una botella de fórmula. Esa foto me dio más tristeza, pensé en la bebé y lo que se podía beneficiar si su mamá se aguantaba unas semanitas sin beberse su suculenta copa de vino tinto y le hubiese dado al menos el calostro y una ñapita.

La realidad es que los beneficios de la leche materna son únicos y no hay leche de fórmula que se le asemeje. De ninguna forma. El apego que se desarrolla entre madre e hijo es único. Pero es muy cierto que existe una gran presión, que ha resurgido en los últimos años, para que las madres lacten a sus hijos 100 por ciento. Eso es muy bueno, pero cada madre debe evaluar sus circunstancias antes de deprimirse. No todas pueden lactar “fulltime”, hay quienes tienen que alternar la leche materna con fórmula o simplemente que no pueden darle el pecho por alguna razón médica o personal.

Lactar es una decisión muy personal, es beneficiosa para la criatura y para la madre, pero los sacrificios que conlleva esta hermosa práctica requieren el apoyo incondicional de las personas que rodean tanto a la mamá como al bebé.

Fui madre lactante 100 por ciento hasta que pude y también sentí esa presión. Y ni hablar del cargo de consciencia que me dio cuando le cayó mal la primera fórmula que le di a mi bebé mayor. El sentimiento de culpa fue horrible y sobre todo, la presión de los allegados.

Ser una buena madre no se limita a que lactes a tu criatura 100 por ciento. Ser una buena madre es aquella que trata a su hijo con amor, respeto, que lo cuida y protege y que lo valora como ser humano.

Madres lactantes han cometido las atrocidades más grandes contra sus hijos, como es el caso de la mujer que asesinó a sus dos criaturas en Trujillo Alto, Coralis Campos. ¡Ella aún lactaba a su bebé de un año! Y hay madres que no lactan a sus criaturas porque no pueden o simplemente no quieren, y son las que se levantan de madrugada a ver que estén bien, que les velan el sueño en momentos de enfermedad, que a diario viven por y para ellos.

La lactancia es una bendición un regalo que la naturaleza le da a la madre para que se lo ofrezca a su criatura, pero no practicarla no es un pecado.