Como una dovela, donde cada pieza distinta trabaja en conjunto para sostener un arco, así los ingenieros Delia Y. Ríos Rosario y José Ruiz Romero han construido dos empresas en las que el trabajo colectivo, la confianza, la creatividad y la integridad sostienen todo.

“Yo siempre soñé con tener mis propias empresas”, recordó Ríos Rosario. Trabajaba en la idea desde 2006. Hubo intentos fallidos y pausas. “Si uno tropieza, vuelve y empieza. Lo importante es levantarse”, afirmó.

El punto de quiebre llegó cuando, en medio de una situación familiar, entendió que emprender iba más allá de un anhelo. Era una manera de aportar al país y ser “inspiración para sus hijos y las nuevas generaciones”.

Así fue como, en 2017, formalizó Dovela, una empresa dedicada a la construcción, desde la planificación hasta el cierre del proyecto. Su esposo la apoyaba, pero con cautela. Su prioridad era la estabilidad familiar. “Pero yo necesitaba una persona que compartiera el mismo sueño conmigo”, narró.

Tras conversar y mostrarle la solidez de la compañía, lo convenció: Ruiz Romero renunció a su trabajo y se incorporó a Dovela como director de Operaciones. Desde entonces, comparten la visión a largo plazo de emprender desde la responsabilidad.

El camino no ha estado exento de retos. Aseguró que, en el sector, “es más difícil optar por ser un buen ejemplo que por ganar dinero”. Sin embargo, sus valores no son negociables. “No hacemos ningún proyecto que comprometa nuestra credibilidad”.

Ya con Dovela consolidada, la vena del emprendimiento volvió a picar. “Con 50 años, miré a mi alrededor y tenía todo lo que siempre soñé. Era ese momento de estar en la meta y preguntarme: ′¿Y ahora, qué?′”, contó.

Entonces, de una conversación sobre la necesidad de espacios distintos para vestir y compartir con amistades, abrió en septiembre pasado Mardesa Boutique, dedicada a la curaduría de moda de alto nivel. “Es mi fun place to be”, confesó.

Aunque las empresas operan en mundos aparentemente lejanos, comparten la filosofía de construir –con disciplina, estructura y responsabilidad social– piezas únicas, en las que la persona sea el centro.

La pareja, más allá, busca la sostenibilidad, generar empleo, ofrecer estabilidad y dejar un buen nombre en el país. Que cuando alguien piense en su legado, recuerde que lo construyeron “con mucho corazón, sacrificio y un deseo infinito de aportar”.