Mejorar los servicios de salud en el archipiélago borincano desde la mirada del paciente ha sido el norte de Ana Beatriz Torres Hernández desde que inició su trayectoria en la industria hospitalaria hace más de tres décadas.

Con esto en mente, la directora ejecutiva de Grace Health en la isla reflexionó sobre sus aportaciones a un sector que reconoce su valía y compromiso, al honrarla con el Premio Ruby Rodríguez de la Asociación de Hospitales de Puerto Rico, el cual recibió el pasado viernes 6 de marzo.

Al repasar su historia, la barranquiteña aseguró que fue su padre quien la inspiró a continuar su legado en la administración de servicios de salud; pasión que formalizó a través de una maestría del Recinto de Ciencias Médicas de la Universidad de Puerto Rico.

“Mi papá fue administrador de servicios de salud. Toda la vida me desarrollé en ese ambiente, viendo a mi papá y a toda mi familia, inmersos en el servicio a la comunidad mediante la administración de los servicios de salud”, relató. Asimismo, comentó que pudo ver, además, “cómo se levantó un hospital de la comunidad y se siguió desarrollando hasta arropar a todo Puerto Rico”, resaltó, al destacar que la pasión que siente por su profesión la ha llevado a estar involucrada en ese mundo, compartiendo con otros administradores.

De su progenitor aprendió a valorar el trabajo “de los que antes hicieron la obra”. Igualmente, “aprendí a amar el servicio a la comunidad, mejorar la calidad de vida de otras personas y amar a los compañeros de trabajo, que son valores que he buscado replicar a través de mi carrera de sobre 30 años en el campo de servicios de salud”.

Su inicio en la industria hospitalaria fue en 1994 en el Hospital Ryder Memorial de Humacao, bajo la mentoría del licenciado Saturnino Peña Flores, quien le solicitó que estableciera una unidad para pacientes con alzhéimer.

“Fue un proyecto que él tenía en mente y me pidió que lo montara. En ese momento, yo era estudiante y estaba haciendo mi residencia. Recuerdo que partí de no saber cómo deletrear la palabra alzhéimer hasta inaugurar la unidad, meses más tarde”, agregó.

Según Torres Hernández, la experiencia le ayudó a encarar proyectos en temas que le eran desconocidos y a experimentar el gozo de crear algo que permite mejorar la vida de otros seres humanos.

Más adelante, trabajó con la comunidad de inmigrantes hispanos de Illinois y Misuri, en centros 330, agencias y programas educativos para la comunidad y el desarrollo de actividades para el empoderamiento de mujeres.

Allí estuvo durante diez años, en lo que fue “una etapa de mi vida en la que ofrecí servicios a seres humanos de carne y hueso que habían dejado sus países, arriesgando sus vidas y buscando un mejor futuro para sus hijos”.

Al regresar a Puerto Rico, integró el Sistema de Salud Menonita, en donde estableció el Hospital de Salud Mental, el cual administró durante varios años.

“Igualmente, administré la división de salud en el hogar y el Hospital Menonita de Aibonito, y dirigí la iniciativa corporativa de servicio al cliente bajo las guías de Malcolm Baldrige. También escribí el libro sobre la historia de la institución de salud”, manifestó.

“En 2017, siendo administradora del Hospital Menonita de Aibonito, pudimos mantenerlo en funcionamiento en medio de la devastación del huracán María y logramos salvar la vida de muchas personas”, afirmó.

En tanto, llegó a Grace Health Puerto Rico hace seis años y, lo que comenzó como un “proyecto interesante”, se convirtió en su misión de vida.

“Si yo me fuera a representar en una marca, diría que lo que me define y he perseguido con honestidad durante toda mi carrera ha sido ver los servicios a través de los ojos del paciente y ponerme en sus zapatos”, confesó.

“Yo pienso que esa voluntad, combinada con la pasión por el servicio y con ese deseo de ayudar a mejorar la vida de otros seres humanos, te permite concentrarte en lo que puedes cambiar”, acotó.

Entretanto, admitió que su mayor reto fue balancear una carrera que conlleva muchas exigencias con su rol de madre de dos hijos. Eso lo pudo asimilar cuando leyó la historia de Ruby Rodríguez Ramírez en 2021.

“Me vi reflejada en esa historia: ¿Cuántas veces llegaba a la casa, entrada la noche, después de salir de una reunión de la facultad médica, para agarrar el bulto de mis hijos y ayudarlos con sus asignaciones o proyectos?”, reflexionó.

“Entonces, ¿cómo lograr ese equilibrio entre las demandas profesionales y el rol de madre, si quieres hacer ambos a la perfección? Ciertamente, esos fueron retos bien importantes en mi vida”, apuntó.

Al recibir el premio Ruby Rodríguez, aseguró que, aunque no hace las cosas buscando reconocimiento, “me siento muy agradecida. Lo recibo como una afirmación de que he hecho mi parte para mejorar los servicios de salud en Puerto Rico. Eso me llena de una gran satisfacción”, concluyó.