Entre los puntos de debate más controversiales en la discusión pública sobre Esencia —una comunidad residencial y turística proyectada en unas 1,500 cuerdas en las costas del municipio de Cabo Rojo— figura el impacto que el desarrollo podría tener en los recursos de agua de la zona.

No obstante, un análisis detallado de los documentos ambientales de Esencia revela que los desarrolladores, luego de diálogos con el gobierno municipal y los residentes de las comunidades aledañas, decidieron construir un sistema cerrado, completamente desconectado de la red pública, en el que se utilizarían fuentes de captación y reúso de agua de lluvia y de aguas residuales tratadas, con las que se cubriría más de la mitad de la necesidad del proyecto.

“Estamos desarrollando una infraestructura completamente nueva, que incluye redes modernas, sistemas de almacenamiento y equipos de bombeo diseñados para operar de manera eficiente”, indicó Roberto Ruiz, promotor del proyecto y principal oficial operativo de Three Rules Capital.

Ruiz sostuvo que las preocupaciones de la comunidad responden a deficiencias históricas de la infraestructura pública y afirmó que existen fuentes de agua suficientes y la tecnología para manejarlas de manera sostenible.

Galones contabilizados

“Desde su concepción, Esencia ha sido planificada para operar de forma autosuficiente en el uso del agua y la energía”, expresó, por su parte, Pablo Massari, principal de la firma EDSA Inc. y planificador principal de Esencia.

Esencia optimiza el uso del agua con un modelo sostenible y autosuficiente
Esencia optimiza el uso del agua con un modelo sostenible y autosuficiente (Suministrada)

La documentación de acceso público ofrece una idea más precisa de la magnitud del consumo proyectado. La Declaración de Impacto Ambiental (DIA) de Esencia, aprobada en diciembre pasado, estima una demanda de agua potable de 1.25 millones de galones diarios (MGD), a los que se suman 2.4 MGD adicionales destinados al riego de los dos campos de golf y otras facilidades del desarrollo.

Para satisfacer esta demanda, el proyecto contempla tres fuentes distintas. La primera es una planta de filtración dentro de los predios del proyecto, con capacidad para procesar 1.5 MGD de agua cruda, suficiente para cubrir la totalidad de la demanda de agua potable.

Las otras dos fuentes buscan reducir la dependencia del agua subterránea y satisfacer la demanda de riego. Una es un sistema de captación y almacenamiento de agua de lluvia, mediante el cual se prevé recoger hasta 36 millones de galones mensuales a través de múltiples charcas de retención. Este estimado se basa en datos de la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica sobre la intensidad promedio de la lluvia en la zona y asume una captación del 25 % de la escorrentía.

La otra es un sistema de recolección y tratamiento de aguas residuales para su reutilización en el riego de los campos de golf y de las zonas urbanas y residenciales del proyecto. Se proyecta que la combinación de ambos sistemas genere aproximadamente 2.52 MGD.

“Dos terceras partes de las necesidades hídricas se cubrirían con fuentes de reúso”, indicó Ruiz, quien añadió que las fuentes subterráneas disponibles superan en “diez veces la necesidad del proyecto”.

Por otro lado, el ingeniero José Rivera, de Kimley-Horn Puerto Rico LLC y líder del equipo de ingeniería de infraestructura de Esencia, señaló que el diseño de los sistemas de gestión del agua cumple con los estándares regulatorios y las mejores prácticas de la industria.

“No solo construiremos sistemas nuevos y modernos para atender las necesidades del proyecto, sino que nuestro historial demuestra nuestra capacidad y disposición para contribuir al fortalecimiento de la infraestructura pública en beneficio de todos”, añadió.

Diversas fuentes de abastecimiento

Según el DIA aprobado, el proyecto cuenta con múltiples fuentes de agua identificadas y evaluadas. El documento incluye información oficial proporcionada por agencias locales y federales, así como estudios técnicos realizados por el propio proponente, que confirman la presencia de acuíferos en los predios del proyecto. “Es importante destacar que estos acuíferos no tienen actualmente aprovechamiento ni para el sistema de riego del Valle de Lajas ni para el sistema de abasto de la Autoridad de Acueductos y Alcantarillados (AAA)”, indicó Ruiz.

Durante las vistas públicas celebradas en marzo de 2025 se plantearon inquietudes sobre un posible impacto en el canal de riego del valle y en la Planta de Filtros de Betances. Aunque en una etapa inicial la AAA contempló la posibilidad de una interconexión futura, el proponente desistió de dicha alternativa. Tal determinación respondió tanto a las preocupaciones de los agricultores como a los señalamientos del alcalde de Cabo Rojo, Jorge Morales, quien previamente ha destacado las limitaciones de la presión del sistema público durante períodos de alta demanda.

El documento ambiental establece, además, que el canal de riego del Valle de Lajas no depende de dichos acuíferos, sino del sistema de embalses de la Autoridad de Energía Eléctrica.

En una etapa temprana de la planificación, los desarrolladores consideraron construir una planta desalinizadora, reveló Ruiz. “Al confirmarse múltiples fuentes de agua disponibles, en este momento una planta desalizizadora no es necesaria”, abundó.

Además de las fuentes subterráneas, existe otra fuente significativa de agua que actualmente no se aprovecha: el canal de desagüe del Valle de Lajas. Dicho canal recoge escorrentías agrícolas y aguas provenientes de las montañas que se descargan directamente al mar sin uso productivo alguno. Estimaciones basadas en datos públicos y en mediciones recientes sugieren que este flujo podría superar los 100 MGD. Incluso ciertos tramos, como en la carretera PR-301, se desbordan con frecuencia debido al canal de desagüe cercano.

Ante esta realidad, el documento ambiental recomendó evaluar alternativas que permitan aprovechar este recurso en beneficio de la comunidad, convirtiendo un desperdicio actual en una oportunidad para fortalecer la resiliencia hídrica de la región.

“Si bien una demanda proyectada de aproximadamente 1.5 MGD puede parecer significativa en términos absolutos, adquiere otra dimensión cuando se considera el contexto completo: múltiples fuentes subterráneas sin explotar y un sistema de escorrentía que descarga volúmenes sustancialmente mayores al mar cada día”, abundó Ruiz.

“Lejos de competir por los recursos, la conversación debe centrarse en cómo optimizarlos en beneficio de todos”, concluyó.