Bayamón. La segunda temporada de Carlos Arroyo como coapoderado de los Vaqueros de Bayamón fue más complicada que la primera.

No contó con el trío de refuerzos de lujo compuesto por Danilo Gallinari, JaVale McGee y Chris Duarte que llevó a los Vaqueros a su decimoséptimo campeonato.

Además, tuvo que disputar los primeros tres partidos de la temporada sin importados debido a una penalización que le impuso el Baloncesto Superior Nacional (BSN) por violar el reglamento en la campaña anterior.

Bayamón, a su vez, atravesó por numerosos cambios de refuerzos por diferentes razones antes de quedarse con Jassel Pérez, Damian Jones y Chris McCullough. Sin embargo, el resultado fue el mismo.

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A pesar de que necesitaron siete juegos, los Vaqueros completaron el domingo la misión que se trazaron al inicio de la temporada al derrotar 81-74 a los Santeros de Aguada en el Coliseo Rubén Rodríguez para conquistar el decimoctavo campeonato de su historia.

“Bendecido. Un privilegio poder volver a este momento, luego de un año bien difícil. Comenzamos sin tres refuerzos y de ahí tratamos de incorporar nuevas piezas, pero la cultura y la identidad del grupo siempre estuvo ahí”, dijo Arroyo a preguntas de Primera Hora en medio de la celebración en la cancha.

“Mucho crédito al cuerpo técnico y a Christian (Dalmau, dirigente). Tuvo un gran año como técnico. El liderato de (Javier) Mojica, (Renaldo) Balkman y Gary (Browne) fue crucial en los momentos cuando entraban refuerzos nuevos. Tenemos dos jugadores de más de 40 años y uno de ellos acaba de ganar el MVP. Es increíble”, continuó.

Bayamón se convirtió en el primer equipo en ganar dos títulos corridos en más de una década tras superar a Aguada en el séptimo juego de la final.

Pérez y Jones debutaron a principios de junio, el último mes de la temporada regular, mientras que McCullough se estrenó con los Vaqueros en medio de la semifinal de la Conferencia A contra los Gigantes de Carolina-Canóvanas.

Antes de eso, pasaron por las filas de Bayamón los importados Xavier Cooks, Jae Crowder, Jaylin Galloway y Jamarion Sharp. Ese entra y sale de refuerzos hizo que los campeones defensores recurrieran a su elenco nativo, que había pasado a un segundo plano cuando Gallinari, McGee y Duarte estaban en el equipo.

Por ello, los Vaqueros ya no cargaban con la etiqueta de favoritos y muchos consideraban que, al menos en papel, tanto los Criollos de Caguas como los Cangrejeros de Santurce tenían una mejor plantilla. Precisamente, ese camino tan incierto hizo que este campeonato fuera más significativo para Arroyo que el primero.

“Yo diría que sí (este campeonato es más significativo que el primero). Fue bien complicado. Ganar dos campeonatos consecutivos es bien difícil y este equipo tuvo que reivindicarse noche tras noche”, opinó el exjugador del BSN y de la NBA.

“Perdimos unos partidos en esta serie que pudieron haber provocado que bajáramos la cabeza y perdiéramos la confianza, pero pasó todo lo contrario. Se mantuvieron unidos y creo que haber pasado por una experiencia tan especial el año pasado les ayudó a poder manejar el momento”, abundó.

Jassel Pérez sostiene el campeonato del BSN mientras se sienta con el resto de sus compañeros tras la victoria de Bayamón sobre Aguada en el séptimo juego.
Jassel Pérez sostiene el campeonato del BSN mientras se sienta con el resto de sus compañeros tras la victoria de Bayamón sobre Aguada en el séptimo juego. (BSN / Joseph Colón)

Celebran mientras piensan en el threepeat

Con la gesta, Bayamón se convirtió en el primer equipo que revalida como campeón desde los Leones de Ponce en 2014 y 2015. Arroyo ha sido el arquitecto de esta nueva versión de los Vaqueros, pero ha contado con el respaldo económico del apoderado Eric Duars para hacer cada una de las firmas posibles. A diferencia de Arroyo, Duars viene del mundo de la música y nunca había vivido un partido de la magnitud como el del domingo.

“Yo estaba preocupado por Eric”, comentó el exarmador entre risas. “Eric siempre me habla y estuvo callado todo el juego. Yo sabía que estaba pasando por un momento de ansiedad. El baloncesto es bien complicado y pasional. Yo amo este deporte y he tenido la dicha de volver a vivir momentos como este. Siempre es bien especial”.

La realidad es que Bayamón llegó a la final como el amplio favorito ante Aguada. Sin embargo, los Santeros demostraron que eran un rival más que digno para los campeones defensores cuando empataron la serie después de estar abajo 2-0 y obligaron a un séptimo juego con una épica remontada en el sexto.

“Yo les decía a los muchachos que un juego siete había que verlo como otro partido. Tú vives de estos momentos. Entras a tu mente y recuerdas cuando eras chiquito y querías vivir del baloncesto y ser un campeón. Todo esto es parte del proceso y los muchachos hicieron eso hoy”, compartió Arroyo.

“Sinceramente, era el más que lo quisiera. El juego fue bien particular. No fue hasta los últimos dos minutos que pudimos tener control del juego, pero fue una serie bien difícil para nosotros”, agregó.

Los Vaqueros ahora tendrán la oportunidad de ganar un tercer campeonato corrido con un threepeat, una gesta que ninguna franquicia ha logrado en el BSN desde los Cangrejeros de Santurce a finales de los 90 y principios de los 2000. Arroyo fue parte de esa dinastía y ya piensa en liderar otra, pero bajo esta nueva faceta como coapoderado.

“Vamos para el threepeat. Hay que manifestarlo”, sentenció minutos antes en la tarima mientras le entregaban el trofeo de campeón.