Gurabo. Hace un año, Gustavo caminaba junto a su padre hasta el Coliseo Mario “Quijote” Morales para ver los juegos de los Mets de Guaynabo en el Baloncesto Superior Nacional (BSN).

Esa había sido su rutina por las pasadas seis temporadas como abonado, pero el martes tuvo que conducir casi una hora hasta Gurabo para ver a su equipo debutar en su nuevo hogar, el Coliseo Fernando “Rube” Hernández.

Con la remodelación del “Quijote” Morales, los Mets se quedaron sin cancha y evaluaron municipios como Trujillo Alto, San Juan y Bayamón, pero optaron por el “Pueblo de las escaleras” debido a la condición y disponibilidad de sus facilidades. Gustavo, al igual que el resto de los abonados, ahora le queda más lejos la cancha de los metropolitanos, pero nunca consideró dejar de apoyarlos en un momento como este.

“Hay que apoyar al equipo. El año pasado no fue un año muy bueno, pero hay que apoyarlos. Se hace el esfuerzo. Es solo por un año o dos. Esperamos que Edward O’Neill (alcalde de Guaynabo) haga su trabajo y tenga el coliseo listo en el tiempo que prometió: uno o dos años”, expresó el joven, de 28 años, que decidió no revelar su apellido en una entrevista con Primera Hora previo al juego inaugural contra los Atléticos de San Germán.

Entrada del Coliseo Fernando "Rube" Hernández, de Gurabo, previo al juego entre los Mets de Guaynabo y los Atléticos de San Germán.
Entrada del Coliseo Fernando "Rube" Hernández, de Gurabo, previo al juego entre los Mets de Guaynabo y los Atléticos de San Germán. (BSN / José Santana)

O’Neill informó a principios de diciembre que la subasta para las remodelaciones del “Quijote” Morales saldría en enero de 2026, y compartió que tanto el interior como el exterior de la instalación serían renovados, aunque no aumentaría su capacidad de 5,000 personas.

Con las áreas adicionales habilitadas por los Mets, el “Rube” Hernández cuenta esta temporada con capacidad para 2,300 personas. El miércoles registró una asistencia de 2,005, según informó la gerencia. A pesar de que un grupo era de San Germán, los miles que se dieron cita a Gurabo hicieron que el “Rube” Hernández tuviera un ambiente digno de postemporada.

La realidad es que desde que Primera Hora reportó a principios de noviembre la mudanza de los Mets, una de las grandes interrogantes era si la afición estaría dispuesta a recorrer la congestionada PR-30 para llegar a Gurabo. Gustavo entiende que, para evitar esto, los fanáticos deben simplemente salir más temprano.

“Nos tardamos unos 50 minutos desde Guaynabo. Nosotros vivimos al lado del Mets Pavilion. Antes llegábamos caminando. Ahora estamos en Semana Santa, así que el tráfico no está tan pesado, pero, si estamos en un día de semana normal, se hace el esfuerzo de salir más temprano”, indicó el fanático.

“Planificamos venir a todos los juegos. Siempre nos perderemos uno que otro, pero eso era así hasta en Guaynabo”, agregó.

Fanáticos Mets de Guaynabo durante el primer juego de su equipo en el Coliseo Fernando "Rube" Hernández, de Gurabo.
Fanáticos Mets de Guaynabo durante el primer juego de su equipo en el Coliseo Fernando "Rube" Hernández, de Gurabo. (BSN / José Santana)

Otro aficionado que también viajó hasta el ‘Rube’ Hernández para apoyar a los Mets fue Pedro Vélez, un residente de Gurabo de 65 años que, en las últimas campañas, ha seguido al quinteto guaynabeño pese a no vivir en el municipio. Vélez se crió en Río Piedras, pero ha residido en Gurabo durante las últimas dos décadas.

“Con los Mets jugando ahora cerquita de casa, hay que venir a verlos y apoyarlos. Los he seguido en los últimos años. Cuando no clasifican, pues me voy con el ‘underdog’ en la final”, contó el fanático.

Como residente de Gurabo, Vélez conoce muy bien la famosa congestión vehicular que ocurre a diario en la PR-30, una de las razones por las que algunos fanáticos se oponían al traslado. No obstante, piensa que esto no es una excusa para dejar de apoyar a los Mets, ya que sucede en todas partes de la isla.

“En Puerto Rico hay tapón dondequiera. Si quieres venir a la cancha, lo que tienes que hacer es venir temprano”, opinó.

Una pretemporada distinta

Pero los fanáticos no fueron los únicos que se vieron afectados, pues los jugadores también tuvieron que realizar la pretemporada lejos de lo que están acostumbrados, al no contar con una cancha fija para entrenar debido a la celebración del Top Ranked Buzzer Beater, que se llevó a cabo del 27 de febrero al 29 de marzo. Jaysean Paige, una de las principales figuras del equipo local de los Mets desde 2023, admitió que todo este proceso fue un reto, aunque se siente a gusto con la nueva instalación.

“La pretemporada fue un poco distinta porque, por lo general, tenemos nuestra propia cancha. Estuvimos entrenando en distintos lugares para estar listos cuando empezara el torneo. Definitivamente, fue diferente a años anteriores”, comentó Paige a este medio.

Jaysean Paige, escolta de los Mets de Guaynabo, lanza al canasto.
Jaysean Paige, escolta de los Mets de Guaynabo, lanza al canasto. (BSN / José Santana)

Áreas a mejorar rumbo al segundo juego

Con la conclusión del Buzzer Beater el pasado domingo, los Mets tuvieron apenas dos días para preparar el “Rube” Hernández de cara a su juego inaugural frente a los Atléticos. Gabiangie Berríos, presidenta de operaciones de la franquicia, explicó a este diario que aún faltan por arreglar unos baños, y que, entre todas las mejoras realizadas, la inversión fue de alrededor de $65,000.

En cambio, los relojes de tiro de ambos canastos no estaban operativos y tuvieron que colocar unos provisionales en el tabloncillo. Por su parte, Ricardo Carrillo, director de torneo del BSN, aseguró que ambos estaban en servicio horas antes del partido, pero señaló que revisaría con la gerencia de los Mets este y otros ajustes necesarios de cara al encuentro del sábado ante los Capitanes de Arecibo.

“El sistema se probó en la tarde y funcionaba. Lo que me dicen los oficiales de mesa es que, cuando hay mucha gente, se interrumpe el funcionamiento por alguna razón. Tuvimos que poner los relojes abajo para jugar esta noche. Cuando se termine el juego, me reuniré con la gerencia y le buscaremos la vuelta a esto”, sostuvo Carrillo.

“Los apoderados aprobaron unánimemente el traslado para que se jugara aquí y eso estamos haciendo. Nosotros inspeccionamos esta cancha como cuatro veces y ha mejorado un mundo para ponerla en condiciones de juego. Han mejorado el piso, la pintura, los camerinos, todo. Lo que tenemos que mejorar es el sistema de juego, el espacio de los anotadores y atemperar el sonido”, abundó.