Charmariel Santiago Pabón no está dispuesta a aceptar un “no” por el hecho de ser niña, por eso a sus 14 años, se convirtió en la primera estudiante femenina de la Carlos Beltrán Baseball Academy.

Santiago Pabón cursa el noveno grado y en la institución, que se fundó hace 15 años, se desarrolla como guardabosque.

La floridiana arribó a la academia del deporte que practica desde sus tres años siguiendo los pasos de su hermano, Manuel, quien también estudia allí. Sin embargo, fuera de ser asociada por el parentesco, busca que su espacio históricamente ocupado por varones, abra caminos para que otras jóvenes también tengan la oportunidad de estudiar y jugar béisbol.

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“Es un orgullo poder ser la primera niña en una academia de varones”, compartió Santiago Pabón a Primera Hora a través de una conversación vía telefónica.

“(Quiero) que otras niñas también puedan entrar a la academia... Así que no cojan un ‘no’ como respuesta”, añadió la jugadora.

Uno de sus deseos antes de que se gradúe en los próximos años, es que otra niña tenga la oportunidad de acompañarla.

Para la jugadora, la clave para que se abran puertas como esta recae en insistir y trabajar por lo que se quiere conseguir.

“Uno tiene que esforzarse más”, añadió.

Pionera

Convertirse en la primera niña matriculada en la academia del Salón de la Fama y otora jardinero boricua, Carlos Beltrán, significó enfrentarse a un ambiente nuevo.

Charmariel viene de una escuela en la que compartía su tiempo tanto con chicas como varones.

“Es un poquito difícil porque pensé que no hay ninguna niña, pero ya me he ido acoplando”, manifestó la integrante del equipo Jets de Manatí, de la American Congress.

Aun así, aseguró que desde su llegada se ha sentido acogida por sus compañeros.

Charmariel Santiago Pabón, la primera niña en la Carlos Beltrán Baseball Academy.
Charmariel Santiago Pabón, la primera niña en la Carlos Beltrán Baseball Academy. (Suministrada)

“Todo el mundo me ha tratado bien. No hemos tenido ningún problema, nunca me excluyen ni nada de eso. Me dicen: ‘vamos para aquí, vamos para allá’”, relató la también lanzadora.

Al ser la única estudiante femenina, Santiago Pabón explicó que fue necesario hacer ajustes a las instalaciones para que pudiera contar con espacios en igual de condiciones.

“Como es una academia de varones, las duchas tienen que hacerme una para mí y eso era el problema que había, pero se solucionó”, explicó.

Actualmente, dijo, las duchas están en proceso de ser acondicionadas.

La boricua, que aspira a recibir una beca deportiva en alguna universidad estadounidense y convertirse en pediatra, asegura que no ha tenido problemas en los distintos equipos y espacios deportivos en los que ha participado por cuestión de género.

“No he tenido problema en ningún lado por ser chica”, sostuvo.

La joven posa frente a la institución de Carlos Beltrán.
La joven posa frente a la institución de Carlos Beltrán. (Suministrada)

“No me voy a quitar”

Su historia con la pelota comenzó desde muy pequeña cuando observaba desde los asientos a su hermano en el terreno. No obstante, fue a los siete años cuando supo que quería dedicarse a este deporte.

“A los siete fue que yo dije: ‘Voy a jugar pelota, no me voy a quitar’”, recordó la joven, quien no quiso intentar el sóftbol, una disciplina mayormente practicado por féminas.

Desde entonces, ha desarrollado su talento únicamente en conjuntos masculinos. Charmariel indicó que también practicó voleibol, pero rápidamente descubrió que no sentía la misma pasión.

“No me llenaba igual como el béisbol”, aseveró Santiago Pabón.

“La adrenalina del béisbol es lo mejor... estar ahí, de un lado para el otro, recorriendo las bases”, sentenció.

Santiago Pabón practicando en los jardines.
Santiago Pabón practicando en los jardines. (Suministrada)