Carolina. La mañana del Día de Roberto Clemente en las Grandes Ligas no pudo hacer comenzado mejor: con una visita de los 133 estudiantes del Colegio El Pequeño Príncipe en la urbanización Jardines de Carolina a la casa de su vecino escolar, donde reside el único hermano vivo de Clemente, Matino Clemente, para celebrar allí una actividad educativa que estuvo llena de simbolismos.

El Día de Roberto Clemente es hoy, según dicta las Grandes Ligas, y se celebra en 15 parques de las Mayores, pero sobre todo, en el estadio PNC Park de los Piratas de Pittsburgh, que fue el equipo del Astro Boricua. Los equipos que estén activos hoy como visitante celebrarán la ceremonia en su parque local cuando vuelvan a su casa.

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En Jardines de Carolina, el timbre de las 9:30 a.m. sonó este miércoles en los pasillos, salones y patio del colegio y seguido hubo un silencio absoluto. Los 133 niños estaban parados sobre la acera de la casa de Matino Clemente, que ubica, simbólicamente hablando, en lo que sería el jardín derecho de la escuela.

La casa es de dos plantas y en la segunda, en la terraza, al aire libre, estaba ‘Matino’ Clemente, de 94 años, vestido con camisa con imágenes de Clemente, con su gorra #21 y todos en armonía con los colores que siempre han sido alusivos al pelotero que falleció el 31 de diciembre del 1972 cuando el vuelo que tomó para llevar ayudas a una Nicaragua devastada por un terremoto se estrelló a los minutos de despegar en el Aeropuerto Internacional Luis Muñoz Marín.

Hacia allá arriba miraban los estudiantes, como si observarán un símbolo patrio. Hacia allá dirigían su mirada y atención para escuchar unas palabras de Matino, del mismo modo en que Clemente le hablaba a los niños en las clínicas que ofrecía en los parques.

“Me acordé de cuando él reunía a todos esos muchachos. Las clínicas las empezó él. Él vivía ese momento para los muchachitos. Si estuviera aquí, me sentiría como yo me siento ahora”, dijo Matino luego de la actividad y rodeado de su esposa Carmín y sus hijas Judith y Jannette.

Dos peloteritos del colegio le llevaron hasta la segunda planta obsequios: unas galletas, jugo y unos globos alusivos a Roberto, como si se tratara de una imagen de los Reyes llevando obsequios a la memoria de quien marcó a Puerto Rico, el béisbol y que sigue marcando generaciones 49 años luego su trágica y humanitaria muerte.

Y a viva voz, los niños y jóvenes corearon varias veces un ¡Clemente Vive! que se escuchó alto en Jardines de Carolina y que debió llegar en ondas hasta el cercano barrio San Antón en donde nació hace poco más 87 años el conmemorado en el día de hoy.

Fue una actividad emotiva para la familia cuya agenda llevan Judith y Jannette, y de los maestros dirigidos por la directora Bethzaida Medero. Vieron los frutos de la coordinación que unieron durante semanas de preparación para que los estudiantes recibieran una educación que tal vez no está en los libros y para que la familia Clemente tuviera su merecida recordación.

Fue un resultado del auge que ha tomado el Día de Roberto Clemente, que fue establecido hace 20 años y que en el 2020 tomó otras dimensiones con la permisión de MLB para que los peloteros boricuas de las Grandes Ligas llevaran el #21 de Clemente en sus camisetas para juegos en vivo.

“Es la primera vez que el colegio hace el esto (visita a la casa vecina de los Clemente). Es indicativo el crecimiento del Día”, dijo Judith.

Durante la actividad Matino Clemente observó la presentación de los estudiantes desde la azotea de su casa.
Durante la actividad Matino Clemente observó la presentación de los estudiantes desde la azotea de su casa.

Fue también una actividad sobre todo educativa para los niños y jóvenes, para que la figura de Roberto y su legado esté presente más allá de las generaciones adultas y se mantenga viva en las futuras generaciones que pueden copiar su buen ejemplo.

“Llevamos dos semanas en los salones, desde kinder a octavo, hablándole a los estudiantes sobre Clemente, integrado en las clases y en educación física. Ellos saben quién es Clemente. Ahora saben quién fue Roberto Clemente”, dijo la directora Medero.

Como prueba de lo efectiva que fue la actividad, para muestra solo basta un botón.

“Conozco a Roberto Clemente desde que comencé a jugar a los tres años porque juego en los jardines... lo conozco por su machete (brazo potente)... porque lo hacía todo bien... también sabemos ahora que Clemente siempre quiso hacer el bien a la gente, que murió ayudando”, intercalaron comentarios tres estudiantes del colegio de nombre Dylan Padilla, Keniel Nieves Medero y Wilkins Reyes Tapia.