“Una locura bonita”: Manatí celebra a Carlos Beltrán tras su llamada al Salón de la Fama
Un centenar de personas arriban a los predios del Estadio Pedro Román Meléndez para compartir con el otrora jardinero.
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Manatí. A eso de las 5:15 de la tarde, el boricua Carlos Beltrán llegó a su pueblo natal y la emoción se salió de control.
El júbilo fue inmediato. La multitud se volcó sobre él, lo abrazó, le pidió autógrafos, y por varios minutos no le permitió avanzar, en una escena desbordada de alegría, música a todo volumen y banderas de la Monoestrellada ondeando en los predios del Estadio Pedro Román Meléndez.
Cuando finalmente logró abrirse paso y acercarse a los miembros de la prensa local, Beltrán describió la emoción que experimentó tras arribar frente a muchas personas que tantas veces lo vieron soñar. Fue una pausa tras una agenda intensa que arrancó el miércoles con su visita a Cooperstown.
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“Es una locura. Pero una locura bonita porque al final de todo, sentir el cariño de la gente, sentir lo que esto ha significado para Puerto Rico, para el fanático del béisbol, para la familia… son muchas emociones bonitas”, compartió el otrora jardinero de las Grandes Ligas.
Beltrán arribó a Manatí acompañado de su esposa, Jessica, y de sus hijos Ivana, Kiara y Eván Carlos, con un solo propósito: celebrar junto a su gente la llamada que recibió el pasado martes al Salón de la Fama del Béisbol para ser inmortalizado con 358 votos para un 84.2 % del respaldo de los miembros de la Asociación de Escritores de Béisbol de América (BBWAA, por sus siglas en inglés).
Fue el Municipio de Manatí y su alcalde, José Sánchez González, los encargados del recibimiento, que incluyó a un trovador con décimas personalizadas, el músico Norberto Vélez y Joseph Fonseca.
“Se trata de un celebrar las victorias con el pueblo. Crecí en este pueblo y hay mucha gente que me vio crecer. Me vio desarrollar y le doy gracias a Dios porque de alguna manera u otra, todas esas personas influyeron en mi crecimiento y mi desarrollo”, agregó el dueño de tres Guantes de Oro y dos Bates de Plata en las Mayores.
El próximo 26 de julio, Beltrán se unirá oficialmente en Cooperstown, Nueva York, a la selecta lista de boricuas inmortalizados que encabeza Roberto Clemente, Orlando “Peruchín” Cepeda, Roberto Alomar, Iván Rodríguez y Edgar Martínez.
Pura fiesta de pueblo
Desde temprano, el ambiente era de celebración total. Familias completas, fanáticos de todas las edades y jóvenes peloteros aguardaban ansiosos por ver de cerca al jugador que salió de los barrios de Manatí para convertirse en leyenda del béisbol.
Vestían gorras y camisas de los equipos de Grandes Ligas en los que militó Beltrán, así como las del equipo de Puerto Rico.
“Dios me ha dado el privilegio de ver estos eventos tan grandes y tan hermosos de mi hijo”, expresó la madre de Beltrán, Mimín Valdés.
“Han sido muchos sacrificios y me siento tan, tan feliz. Una madre al fin... Carlos es nacido y criado en Manatí... toda su carrera desde pequeñito fue en Manatí, fue en los barrios, estudió en escuelas públicas, que eso fue un éxito para él. Yo me siento orgullosa porque yo soy nacida y criada aquí también”, agregó Valdés.
El orgullo, a su vez, lo experimenta su tía paterna, Inés Beltrán, que desde antes de las 2:30 p.m. llegó al parque acompañada de su esposo y nieto.
“Dios mío. Yo estoy sumamente orgullosa y dándole gracias a Dios por todos los premios que él ha recibido y esperando en Dios que siga hacia adelante. Me enteré por la televisión (de la llamada al Salón de la Fama), pero es como si estuviera allí en la casa de él. Me lo gocé de principio a fin”, compartió Beltrán a Primera Hora.
Inés recordó los veranos que su sobrino, al que describió como un alma noble, se hospedaba en su casa cuando apenas tenía 11 o 12 años.
Ramón “Papo” Rosario, tío político del exjugador y esposo de Iés, resumió el sentimiento colectivo con firmeza: “Es el orgullo de nuestra familia”.
Recordó que desde niño Beltrán no solo soñaba en grande, sino que trabajaba para lograrlo. “Siempre me decía: ‘tío, yo voy a llegar a las Grandes Ligas’”.
Por eso, afirmó, que todos los días que compartía con el boricua lo llevaba a entrenar a los parques y a la playa.
Entre recuerdos, Rosario evocó uno que aún le eriza la piel y lo tiene grabado en un dispositivo. “En una selección infantil, en la última entrada, Carlos empató el juego con un jonrón, y mi hijo, que falleció, pegó otro para ganar el torneo. Eso está grabado en mi mente”, contó.
Asimismo, Jorge Figueroa, quien viajó desde Carolina, no pudo contener las lágrimas al ser abordado por este medio sobre Beltrán.
“Carlos Beltrán es uno de los mejores peloteros que yo he visto en mi vida… una persona humilde”, comentó el hombre, de 66 años.
“Me da ganas de llorar porque es una persona que yo siempre he seguido desde el 99 cuando él empezó a jugar. Es uno de mis jugadores favoritos”, relató Figueroa y fiel fanático de los Yankees de Nueva York.
En medio del centenar de personas también estaban peloteros de la American Congress Puerto Rico. Olvin Santos Tirado, de 14 años, comentó sentir admiración por Beltrán.
“Es un orgullo porque es un pelotero de aquí. Es una inspiración”, dijo.
Mientras, el joven Jan Daniel González Duarte, de 13 años, resaltó el mensaje que deja Beltrán tras su llamada a la inmortalidad.
“Siendo de Puerto Rico te hace entender que no importa de dónde seas, puedes lograr cosas grandes”, sentenció el antesalista.


