La UEFA prepara una denuncia penal contra el presidente de la FIFA Gianni Infantino ante tribunales suizos por una posible mala gestión financiera relacionada con su fallido plan de vender a inversores privados las ganancias futuras de la Copa del Mundo.

La UEFA informó el jueves que presentó documentos ante un tribunal de Manhattan para solicitar la obtención de posibles pruebas del fondo de inversión neoyorquino Thrive Capital Management, fundado por Joshua Kushner.

El ente rector del fútbol europeo también presentó una solicitud en un distrito del sur de Florida para obtener autorización de diligencias de obtención de pruebas “en un procedimiento extranjero” contra la propia FIFA, que tiene oficinas en la ciudad de Coral Gables cerca de Miami.

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Thrive y Kushner iban a ser los inversores ancla y pretendían pagar a la FIFA 4,200 millones de dólares por una participación del 20% en una filial que gestionaría los eventos comerciales del organismo rector del fútbol, incluido el Mundial.

“La UEFA y sus asesores están contemplando iniciar un procedimiento penal en Suiza contra Infantino y posiblemente otros funcionarios de la FIFA por gestión desleal delictiva conforme al artículo 158 del Código Penal suizo”, indicaron los abogados de la UEFA en un documento de 56 páginas visto por The Associated Press.

El documento sugiere que la cifra de 4,200 millones de dólares podría ser un “precio fraudulentamente fuera de mercado promovido por Infantino para su propio beneficio”.

Infantino abandonó el plan de venta el 1 de agosto tras una airada reacción de dirigentes del fútbol mundial, incluida la UEFA.

La UEFA amenazó por primera vez con emprender acciones legales el 3 de agosto, cuando advirtió a la FIFA que no destruyera ni ocultara ningún “material relevante” relacionado con el plan.

“Infantino afirmó que el plan ‘liberaría el potencial y la oportunidad comercial que tiene la FIFA’”, indicaron los abogados de la UEFA a los tribunales. “En realidad, era un vehículo para que Infantino y ese pequeño círculo adquirieran una participación permanente en los activos más valiosos de la FIFA y, de otro modo, obtuvieran beneficios de ellos, en detrimento de la FIFA, sus miembros y otras partes dentro de la familia del fútbol.

“Según los términos que anunció Infantino, esos inversores podían adquirir un interés financiero permanente en el brazo comercial de la FIFA por 4,200 millones de dólares, lo que implicaba un valor empresarial absurdamente bajo de aproximadamente 20,000 millones de dólares, una cifra que no fue el resultado de una subasta abierta y competitiva, ni fue puesta a prueba por ningún tasador independiente”, agregaron.