Utuado. Ubicado en la zona central montañosa de Puerto Rico, Utuado es un pueblo conocido por sus atractivos turísticos como el río Tanamá o el Centro Ceremonial Indígena de Caguana.

Ahora bien, en tiempos más recientes, este pueblo ha obtenido reconocimiento por las proezas deportivas de las tenismesistas Adriana y Melanie Díaz y del primo de estas, Brian Afanador.

La fama del desarrolló que han tenido estos jóvenes atletas, productos directos del trabajo de sus padres y entrenadores, los hermanos Bladimir Díaz y Eladio Afanador, resuena en el mundo. Esto principalmente porque Adriana se ha posicionada como la 16ta mejor tenismesista del mundo en el escalafón de la ITTF, en tanto que Melanie y Brian también ubican entre los mejores 100 del mundo en un deporte que principalmente es una potencia en Asia, sobre todo en China.Este trío de atletas, que representará al país en los Juegos Olímpicos de Tokio 2020, ha llenado de orgullo a los vecinos de la llamada Ciudad del Viví y a los puertorriqueños en general.

Relacionadas

¿Pero cómo dio inicio esta historia de éxitos y de orgullo nacional?

Pues sepa que comenzó con las gestiones desinteresadas de dos mujeres: Zaida Nieves Andújar y Blanca González, quienes con sus acciones iniciaron la fiebre del tenis de mesa en ese pueblo cuando todavía se hablaba de jugar ‘ping pong’. Son ellas las gestoras que ha convertido a Utuado en el mejor centro de desarrollo de tenismesistas del Caribe, Centro América y tal vez del continente entero.

Nieves Andújar es la mamá de los entrenadores nacionales Bladimir Díaz y Eladio Afanador. Mientras, González es la progenitora de Marangely González, esposa de Bladimir y juntos padres de Adriana y Melanie. Eladio, por su parte, es el padre de Brian.

Ambas --muy bien-- pueden ser bautizadas como las abuelitas del tenis de mesa, o mejor aún, como las progenitoras del gran éxito del tenis de mesa utuadeño de estos días para orgullo de todo Puerto Rico.

Señora presidenta

La influencia de Nieves Andújar en el tenis de mesa en ese pueblo del centro de la isla es tanta que el complejo que alberga al club Águilas de la Montaña lleva su nombre. De hecho, la simpática mujer de 75 años fue la primera presidenta del club, que comenzó con una mesa que ella les dio a sus hijos como regalo del Día de Reyes en 1991.

“Yo creía mucho en los Reyes y les enseñé a los hijos (tiene siete) que creyeran en los Reyes Magos. Días antes (del Día de Reyes), ellos me pidieron una mesa de tenis de mesa de regalo, y yo --como madre al fin-- se la regalé”, compartió Nieves Andújar en una amena charla con este medio en el club utuadeño, realizada en el marco de la celebración del Día de las Madres este domingo.

“Pero la casa se me llenaba de niños jugando. Bueno, eso era una cosa de otro mundo. Como eran tantos, Eladio llamó a Iván Santos (el presidente de la Federación Puertorriqueña de Tenis de Mesa-FPTM) para explicarle la situación. Él (Santos) nos envió a Kiki Gaetán (Lisette “Kiki” Gaetán, expresidenta de la FPTM), y ella vino a Utuado para buscar locales”, añadió Nieves Andújar.

Nunca pensé que el tenis de mesa me daría tanto. Yo creo que esto es un sueño. Cuando los nenes juegan (sus nietos), oro mucho por ellos. Este deporte ha sido para mí lo más grande del mundo. Yo jamás creí que con una mesa que yo les regalé para los Reyes, esto llegara tan lejos

-Zaida Nieves Andújar

En esa búsqueda de un lugar idóneo para que los chicos y chicas pudieran jugar, recorrieron el pueblo. Fue una búsqueda extenuante, afirmó Nieves Andújar, hasta que el exalcalde Alan González les ofreció un lugar donde había una piscina, muy cerca de donde vive la entrevistada.

Blanca González fue la mujer que carreteaba a diferentes torneos por toda la Isla a los hoy en día entrenadores nacionales, Eladio Afanador y Bladimir Díaz, junto a otros atletas del club. Mientras, Zaida Nieves Andújar, madre de los dos referidos trainers, fue la fundadora del Club Águilas de la Montaña.
Blanca González fue la mujer que carreteaba a diferentes torneos por toda la Isla a los hoy en día entrenadores nacionales, Eladio Afanador y Bladimir Díaz, junto a otros atletas del club. Mientras, Zaida Nieves Andújar, madre de los dos referidos trainers, fue la fundadora del Club Águilas de la Montaña. (Jorge A Ramirez Portela)

Y así nació el nido de las Águilas de la Montaña, donde además del referido trío de atletas se han desarrollado otros talentos ya de nivel internacional como Daniel González y Daniely Ríos, así como jugadores que ya vienen estableciéndose a nivel regional en categorías juveniles tales como Fabiola Díaz, Krystal Meléndez, Alahia Medina y Kassandra Maldonado, así como los prospectos Derek Valentín, Axel Torres y Yadiel López, esto entre una abundante cantera de jugadores que ya comienzan a dominar en eventos a nivel nacional.

Al mirar en retrospectiva todo lo que ha pasado desde su fundación en 1991, Nieves Andújar --quien nunca jugó tenis de mesa-- aún se asombra lo mucho que ha crecido el deporte que le dio una carrera a dos de sus hijos y a sus nietos. Igualmente, se emociona al ver el desarrollo que han tenido Adriana, Melanie y Brian.

“Nunca pensé que el tenis de mesa me daría tanto. Yo creo que esto es un sueño. Cuando los nenes juegan (sus nietos), oro mucho por ellos”, compartió. “Este deporte ha sido para mí lo más grande del mundo. Yo jamás creí que con una mesa que yo les regalé para los Reyes, esto llegara tan lejos”, razonó.

Conoce las historias de Zaida Nieves Andújar y Blanca González, las abuelas de Adriana y Melanie Díaz, quienes fueron las gestoras del reputado Club Águilas de la Montaña de Utuado.

La chofera oficial

Si importante fue conseguir un lugar para jugar, también era crucial que los jóvenes jugadores que se desarrollaban en el club pudieran viajar para competir en otros pueblos. Fue aquí cuando entró la figura de la abuela materna de Adriana y Melanie, Blanca González, que era quien los llevaba en su vehículo a sus compromisos deportivos. Igualmente, se convirtió en árbitro del deporte para estar cerca de los chicos.

“Cuando mis hijas Marangely y Brenda jugaban, yo los llevaba a los torneos. Yo tenía una guagua y los llevaba a todos. Si eran de viernes a domingo, nos quedábamos por allá. Siempre estaba en primera fila apoyándolos jugara quien jugara”, compartió la mujer, que también estuvo presente durante una práctica del club.

“Cuando llegaba la guagua mía, ya sabían que había llegado el grupo de Utuado”, añadió divertida.

González, que se definió fanática de los deportes como el béisbol, voleibol y el baloncesto, recordó que cuando conoció el tenis de mesa, sintió un apego especial a esa disciplina.

Yo vi algo especial en el tenis de mesa, algo diferente, algo que me llenó

-Blanca González

“Yo vi algo especial en el tenis de mesa, algo diferente, algo que me llenó. Es un deporte que hay que entenderlo”, abundó la mujer que tampoco jugó tenis de mesa, aunque tiró “una que otra bolita”.

Zaida Nieves Andújar admite que nunca pensó que el tenis de mesa se convertiría en un modo de vida para sus hijos y nietos, mucho menos que alcanzara los logros que está teniendo en estos tiempos.
Zaida Nieves Andújar admite que nunca pensó que el tenis de mesa se convertiría en un modo de vida para sus hijos y nietos, mucho menos que alcanzara los logros que está teniendo en estos tiempos. (Jorge A Ramirez Portela)

¿Cuál es el encanto del tenis de mesa?, se le preguntó.

“Es un deporte en el que hay que tener mucha consistencia, hay que tener buena vista porque esa bola viaja rápido y hay que ser inteligente para anticipar la jugada del oponente. Es un deporte difícil. La gente cree que eso es darle a una bolita, pero no. Es un juego muy bonito”, explicó González, que ocasiones se le escuchó ofrecer explicaciones de algunas jugadas.

La joven utuadeña lleva años demostrando sus habilidades en el deporte donde acaba de revalidar como medallista de oro panamericano.

González, al igual que Nieves Andújar, se asombra de lo mucho que ha crecido el tenis de mesa. Para ella es algo “magnífico” que haya ocupado un lugar cercano a otras disciplinas en el país y que más jóvenes quieran practicarlo.

“Antes no era tan reconocido, aunque los chicos del club viajaban. Pero ha evolucionado y tiene una trayectoria. Ya el tenis de mesa no es el último de los deportes. Ya no es ‘ping pong’. Dejó de serlo hace tiempo”, puntualizó González.