Puerto Rico firma una histórica actuación en el atletismo de Santo Domingo 2026 sin sus principales figuras
Jasmine Camacho-Quinn y Ayden Owens-Delerme no participaron en los Juegos Centroamericanos y del Caribe, pero una joven delegación sacó la cara por la isla.

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Santo Domingo. El atletismo puertorriqueño llegó a los Juegos Centroamericanos y del Caribe Santo Domingo 2026 con una delegación joven, numerosas posibilidades de subir al podio y la expectativa de mejorar considerablemente las 12 medallas conquistadas tres años atrás en San Salvador.
El resultado superó incluso esas proyecciones.
Puerto Rico cerró la competencia con 21 medallas -cinco de oro, siete de plata y nueve de bronce-, una cosecha que el jefe técnico de la Federación de Atletismo de Puerto Rico (Fapur), Carlos Guzmán, calificó de histórica y que, según sus registros, constituye la segunda mayor cantidad de preseas conseguida por la disciplina boricua en una justa regional.
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“Esta es la segunda mejor actuación del atletismo en los Juegos Centroamericanos”, sostuvo Guzmán.
Según explicó el técnico, la cosecha supera las 19 medallas alcanzadas por Puerto Rico en la década de 1950, durante la época de Julio Enrique Monagas, una de las figuras fundamentales en el desarrollo del olimpismo y el atletismo puertorriqueño.
Guzmán indicó que la mayor actuación se remonta a 1938 en Ciudad de Panamá, cuando Puerto Rico obtuvo 24 preseas.
Pero la comparación con la década de 1950 tiene para él un significado particular por lo que representó aquella generación para el atletismo nacional.
“Nos sentimos orgullosos de haber continuado ese legado, de poner el atletismo cerca de las 19, 21 medallas como éramos en la época del 50”, expresó.

El salto respecto a la edición anterior fue considerable. Puerto Rico pasó de las 12 preseas de San Salvador 2023 a 21 en Santo Domingo.
Guzmán llegó a República Dominicana convencido de que existía el potencial para conseguir entre 15 y 20 medallas. Había identificado alrededor de 27 oportunidades, aunque sabía que en una competencia de esta naturaleza algunas proyecciones se cumplirían y otras no.
“Siempre hay una a favor, otra en contra”, explicó.
Puso como ejemplo el bronce de Fabiola Declet en el heptatlón, una presea que no tenía entre sus pronósticos, mientras que otras que consideraba posibles no llegaron.
“Estábamos seguros de que íbamos a superar entre 15 a 20 medallas y, con suerte, alcanzamos 21. Pero podíamos haber alcanzado tres o cuatro más. Eso siempre ocurre”, señaló.
Figueroa y Félix encabezaron la cosecha
Entre las figuras más sobresalientes estuvieron José Figueroa y Alysbeth Félix, quienes acumularon seis medallas entre ambos.
Figueroa consiguió una medalla de oro en los 200 metros masculinos, prueba en la que estableció un récord de los Juegos Centroamericanos y del Caribe al cronometrar 19.76 segundos en la ronda semifinal.
Sumó otro oro como integrante del relevo 4x400 metros masculino, que estableció una nueva marca nacional con tiempo de 3:00.75. Asimismo, obtuvo la medalla de plata en el relevo 4x400 metros mixto y el bronce en el 4x100 metros masculino.
“Tuvo cuatro medallas, parecían las Justas de la LAI”, comentó Guzmán sobre Figueroa.

Félix, por su parte, protagonizó otra de las grandes actuaciones puertorriqueñas al coronarse campeona tanto en salto de longitud como en heptatlón.
“La actuación de Alysbeth también, doble medallista de oro, fue una gesta extraordinaria”, expresó Guzmán.
El técnico destacó particularmente que Félix necesitó solamente dos saltos para ganar la longitud con 6.54 metros, y que al día siguiente, dentro del heptatlón, saltó todavía más lejos con 6.62.
La boricua cerró las siete pruebas del heptatlón con 6,136 puntos para establecer una nueva marca nacional.
En total, según Guzmán, Puerto Rico estableció ocho récords nacionales durante la competencia: seis en los relevos, además de las marcas de Figueroa en los 200 metros y Félix en el heptatlón.

Los relevos marcaron la diferencia
Si hubo un área que Guzmán identificó como determinante en el salto de 12 a 21 medallas, fueron los relevos.
Puerto Rico consiguió cinco preseas en esas pruebas, pero más allá del medallero, el jefe técnico resaltó la profundidad que comienza a desarrollar el país en eventos en los que durante años tuvo dificultades para presentar equipos competitivos.
“El sentido colectivo de los relevos, a diferencia del 2023, fue el que marcó la diferencia”, afirmó.
El relevo masculino 4x400 metros fue uno de los ejemplos más contundentes al ganar el oro con récord nacional de 3:00.75.
“Ya tenemos relevos para competir. Antes no tenías”, señaló Guzmán.
Para el técnico, los tiempos registrados en Santo Domingo colocan a Puerto Rico en una posición que hace unos años parecía distante.
“Yo nunca pensé que llegáramos a hacer tres minutos en 4x400, con una marca élite, 38.1 en 4x100. Así que eso es de hablar mucho”, afirmó.
La juventud de buena parte de los integrantes aumenta las expectativas de cara a los próximos años.
“Pinta bien y estamos motivados para la clasificación de los relevos a los Juegos Olímpicos”, adelantó Guzmán.

Una actuación sin Camacho-Quinn ni Owens-Delerme
La cosecha de 21 medallas adquirió otra dimensión porque Puerto Rico no contó en Santo Domingo con dos de sus principales figuras internacionales: la campeona olímpica Jasmine Camacho-Quinn y el especialista en pruebas combinadas y subcampeón mundial Ayden Owens-Delerme.
“No estábamos aquí con el equipo completo, pero aun así se respondió”, resaltó Guzmán.
En las pruebas combinadas, Puerto Rico consiguió oro con Yariel Soto en el decatlón, mientras Félix ganó el heptatlón y Declet añadió un bronce.
También hubo resultados que ampliaron el alcance de la delegación fuera de las pruebas tradicionales de pista y campo. Guzmán destacó las preseas conseguidas en la marcha, una disciplina con menor cantidad de practicantes y exposición en Puerto Rico.
Para el jefe técnico, esos resultados son producto de una estructura que comienza mucho antes de llegar a una selección nacional.
Mencionó las ligas escolares, los programas de desarrollo, los clubes, la Liga Atlética Interuniversitaria (LAI), el Departamento de Recreación y Deportes, el Comité Olímpico, los municipios, auspiciadores y, especialmente, las familias de los atletas.
“Los padres de los atletas han sido fundamentales para que podamos tener el atletismo de hoy con futuro y vivo, en un momento en que había tantas decepciones”, expresó.
Un reencuentro con otra época
Para Guzmán, las 21 medallas tienen además una carga histórica y sentimental.
El técnico dedicó la actuación a Luis Dieppa, presidente de la Fapur, y la vinculó con el proyecto federativo iniciado bajo José Enrique Arrarás, que, según recordó, tenía entre sus aspiraciones devolver al atletismo a una posición semejante a la que ocupó durante la época de Julio Enrique Monagas.
“Yo creo que Monagas debe estar honrado y orgulloso”, sostuvo Guzmán.
Para el técnico, Santo Domingo representó una especie de conexión entre generaciones.
“Yo creo que ha sido un reencuentro histórico de lo que era Puerto Rico en el atletismo”, afirmó. “Todo el mundo hablaba del 50 y hemos pasado tantas comparaciones. Yo creo que le hemos puesto, por lo menos en el medallero, donde se coloca”.
Ahora la mirada cambia rápidamente hacia el resto del ciclo olímpico.
Los cinco títulos conseguidos en Santo Domingo otorgaron plazas para los Juegos Panamericanos de Lima 2027, según Guzmán, incluyendo el relevo 4x400 masculino y las clasificaciones obtenidas en las pruebas individuales.
El próximo objetivo será fortalecer esa generación y continuar desarrollando los relevos con la mirada puesta más lejos.
Después de pasar de 12 a 21 medallas en apenas tres años, Guzmán entiende que Santo Domingo dejó evidencia de que Puerto Rico tiene nuevamente una generación capaz de colocar al atletismo entre los protagonistas de la delegación nacional.
“Seguimos siendo el deporte bandera, le guste a quien no le guste”, sentenció.


