Tal y como esperado tras dominar la mayoría de las premiaciones cinematográficas de los pasados meses, el filme “Birdman” se impuso en la 87ma entrega de los Oscar donde se alzó con el premio a la mejor película del 2014 en adición a otras tres estatuillas doradas.

Su director, el mexicano Alejandro González Iñárritu, recibió el Oscar a la mejor dirección y compartió el premio al mejor guión original. La cinta protagonizada por Michael Keaton –quien no fue reconocido por su trabajo con un calvito de oro- también ganó en la categoría de mejor cinematografía para Emmanuel “Chivo” Lubezki, su segundo Oscar consecutivo tras obtener el primero el año pasado por su increíble trabajo en “Gravity”.

La otra gran ganadora de la noche –al menos en términos de número de Oscar obtenidos- lo fue “The Grand Budapest Hotel”. La pintoresca comedia del director Wes Anderson ganó en las categorías de mejor vestuario, maquillaje, diseño de producción y banda sonora, este último para el compositor Alexandre Desplat, quien había sido nominado en múltiples ocasiones pasadas, incluyendo este año cuando compitió contra él mismo por su música en “The Imitation Game”. Este largometraje, que a finales del 2014 se perfilaba como uno de los favoritos para llevarse el premio mayor, tan solo obtuvo un Oscar: mejor guión adaptado.

En las categorías de mejor actuación, los premios se repartieron entre cuatro películas y ninguno fue una sorpresa. Tras décadas en la cima como una de las actrices más sobresalientes de su generación, la fantástica Julianne Moore finalmente ganó un Oscar por su trabajo en el drama “Still Alice”, en el que interpreta a una mujer que sufre de Alzheimer. El británico Eddie Redmayne triunfó como mejor actor por su excelente caracterización del científico Stephen Hawking en “The Theory of Everything”.

En las distinciones que se otorgan a los actores de reparto, J.K. Simmons y Patricia Arquette subieron al escenario para recibir sus estatuillas por sus respectivas actuaciones en “Whiplash” y “Boyhood”. La primera también ganó en las categorías de mezcla de sonido y edición, mientras que el drama del director Richard Linklater –que filmó junto a Arquette y otros actores durante 12 años- se fue del teatro Dolboy con un solo premio.

Simmons dio uno de los mejores y más genuinos discursos de la ceremonia cuando le recordó a todos los presentes que llamaran a sus madres y les dijeran que las aman. Por su parte, Arquette aprovechó su mensaje de aceptación para reclamar igualdad de derechos para las mujeres en Estados Unidos, llamado que fue vitoreado por Meryl Streep y Jennifer López desde las butacas.

Neil Patrick Harris no da el grado

La velada comenzó con el tremendo número musical “Moving Pictures” a cargo del anfitrión Neil Patrick Harris, con el que se le rindió tributo al séptimo arte desde lo clásico hasta lo moderno. El ganador del premio Tony por su rol protagónico en "Hedwig and the Angry Inch” compartió la tarima con el talento vocal de Anna Kendrick y Jack Black, quienes le ofrecieron variedad a su interpretación con sus respectivos talentos para la comedia.

Y hasta ahí llegaron los logros de Harris como maestro de ceremonia.

Su desempeño como anfitrión fue en picada tras el acto de apertura, con “chistes” que provocaban más silencios incómodos que risas, como cuando –por mencionar tan solo uno entre muchos- realizó uno utilizando a Oprah Winfrey como blanco. Obviamente los escritores del show no aprendieron nada del aparatoso fracaso de David Letterman cuando intentó hacer lo mismo hace 20 años (“Oprah, Uma… Uma, Oprah”), aunque hay que concederle a Harris quesalir en calzoncillos en tarima –en una fácil y obvia parodia de “Birdman”- requiere algo de agallas y un alto autoestima. 

El Oscar para la mejor película extranjera fue para el soberbio drama polaco “Ida”. Su director, Pawel Pawlikowski, recibió el premio sobre el escenario y logró algo aún más impresionante, algo nunca antes visto en una ceremonia de esta índole: callar a la orquesta que intentó cortarle su discurso. El cineasta continuó hablando haciendo caso omiso de la musiquita que le indicaba que el tiempo se le había acabado. Bien por él por ignorar esta crasa y recurrente falta de respeto. Si tienen tiempo para la excesiva cantidad de números musicales –Maroon 5, Jennifer Hudson, Rita Ora, John Legend, un  tributo a “Sound of Music” a cargo de Lady Gaga- deberían dejar a estos artistas hablar sin estar ajorándolos.

La ceremonia se extendió por más de tres horas y media, tiempo que se sintió aún más extenso debido a la pobre animación por parte de Harris y las múltiples interpretaciones musicales que hacían parecer que lo que estábamos viendo eran los Grammy. De estas, la única memorable fue la de “Glory”, tema musical del filme “Selma” a cargo de John Legend y Common, quienes provocaron la primera ovación de pie en el teatro y pusieron a muchos de los presentes a llorar, entre ellos los actores Chris Pine y el protagonista de “Selma”, David Oyewolo.

La única sorpresa de la noche fue “Big Hero 6” imponiéndose a la favorita “How To Train Your Dragon 2” en la categoría de mejor película animada. El Oscar a los mejores efectos visuales se lo llevó la épica de ciencia ficción “Interstellar” y el premio al mejor documental fue para Citizenfour, acerca del analista Edward Snowden que destapó los planes de Estados Unidos para monitorear los asuntos privados de la población tanto doméstica como internacional.

¿Mencioné que Harris no sirvió como Anfitrión? No creo que sea el único que extrañó al criticado binomio de James Franco y Anne Hathaway. Si tengo que ver un desastre, prefiero que sea uno espectacular.