Estremecedor festín audiovisual en el filme “La bola negra”
La historias de tres personajes se entrelazan buscando cómo vivir y amar con libertad.

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En mi aún corta carrera como periodista de entretenimiento y crítico de cine, he experimentado varios momentos interesantes durante las proyecciones de películas para la prensa; aquellas de las que los miembros de la industria participamos un poco antes de las audiencias generales para poder llevar el análisis y opinión que esperan de nosotros.
La norma usual al final de estas proyecciones va entre las líneas de: “calabaza, calabaza, cada cual para su casa”.
Puede que te haya impresionado el proyecto, puede que no, pero ese fue el final y ya todos nos podemos ir. Pero el caso de “La bola negra” fue distinto.
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Comienzo la reseña de esta manera porque si tal vez eres de aquellos a los que no les gusta leer mucho o, simplemente, no prefieres leer una opinión completa de algún proyecto, pues puede que esto a lo que apunto te dé una buena idea acerca de qué tipo de filme es este.
Y es porque al finalizar esta película, cuando la pantalla se fue a negro y comenzaron a rodar los créditos, la experiencia colectiva de los que estábamos allí fue nada menos que milagrosa. Todos quedamos en lo que parecía ser un tipo de trance que nos mantuvo observando la pantalla, escuchando la increíble banda sonora y reflexionando acerca de lo que acabábamos de ver.
Ahora bien, estoy consciente de que tal vez estoy sobreanalizando el momento, pero hablo desde lo que pude percibir. No estoy al tanto de las opciones o perspectivas completas de mis colegas. Tal vez se quedaron sentados en sus asientos porque no podían creer lo horrible que piensan que estuvo la cinta.
Así que hago el disclaimer.
Sin embargo, algo causó que eso sucediera y ese es el punto. Creo que eso es lo que hace el arte de calidad y sin duda alguna esa es una de las primeras hazañas que “La bola negra” logra con efectividad.
Este filme desarrolla tres historias distintas durante su progreso, cada una siguiendo a tres jóvenes en eras distintas de España: 1932, 1937 y 2017. Cada uno de ellos luchando con algo que es familiar para todos: la búsqueda de cómo vivir y amar con libertad.
Lo curioso es que los tres están más conectados de lo que parece a primera instancia.
Y ahí lo tengo que dejar. No puedo expandir mucho más en esta sinopsis porque parte de lo impresionante de esta cinta es como atan los lazos de sus historias. Lo que sí puedo decir, con total confianza de hecho, es que no es desde la versión de “Frankenstein” del director Guillermo del Toro que, para mí, es una película que se siente como si múltiples obras de artes renacentistas cobraran vida en la pantalla grande.
“La bola negra” es un hermoso festín audiovisual melancólico que se entierra en lo profundo de tu corazón y lo estremece.
Los encuadres, movimientos de cámara y secuencias visuales de este proyecto son dignas de admirar por su habilidad de capturar tanto la inestabilidad como el variado espectro de emociones por el que atraviesan sus personajes.
Y esto ocurre, literalmente, desde la escena que abre el filme, la cual es una tanto trágica como hermosa en su ironía y absurdidad.
La calidad fílmica y cinematográfica de “La bola negra” es comparable a lo mejor de los directores más prominentes de Hollywood, lo cual es particularmente impresionante cuando consideras que este largometraje es de los mismos creadores de series como “Paquita Salas” o “Veneno”.
Y con esto no es mi intención el desacreditar estos proyectos, sino más bien señalar sus drásticas diferencias en escalas visuales.
La narrativa de la cinta ata realidad y ficción en sus sucesos y personajes, para regalarnos una de las historias más emocionalmente ingeniosas en tiempos recientes.
Aunque ya hay muchas reseñas, artículos y opiniones publicadas en línea, debido al estreno limitado que esta cinta ha tenido en los cines de Estados Unidos, me reservaré por el momento algunos de los elementos de por qué esta historia es increíble en su naturaleza, debido a que es una parte esencial de la experiencia.
Aún así, si conoces algo acerca del poeta y dramaturgo español Federico García Lorca, o de sus trabajos, tendrás un contexto favorecedor que elevará el disfrute de la experiencia. O si simplemente deseas ver la película primero y luego buscar el contexto, también es igual de disfrutable.
Otro elemento que me encantó acerca de esta entrega fue el diseño de producción y la dirección artística, las cuales te dejan con la boca abierta en casi cada parte de la cinta. El nivel de detalle de cada set y localización denota el esfuerzo y la premeditación apasionada del equipo compuesto por Roger Bellés, Oriol Guardiola y Judit Ferrer.
Por otro lado, a pesar de que esta película me gustó mucho en su mayoría, siento que se pudo haber favorecido de un recorte de duración. Particularmente las escenas que incluyen la participación de Penélope Cruz, quien es un encanto en su rol como “Nené Romero”. No es porque las escenas están mal en sí, todo lo contrario, son excelentes y están muy bien filmadas y actuadas. Más bien es que siento que no contribuyen lo suficiente al arco mayor de la historia.
El elenco de “La bola negra” prueba ser uno bastante sólido.
El actor y compositor Guitarricadelafuente hace un excelente trabajo como “Sebastián”, capturando la tristeza y tormento interno de su personaje de una forma convincente.
Miguel Bernardeau (“Zorro”) coprotagoniza la mayor parte de sus escenas junto a Guitarricadelafuente interpretando a “Rafael Rodríguez Rapún”, quien en sí es un personaje basado en un individuo real.
Bernardeau nos regala una actuación dulce y desgarradora que en su mayoría es expresada a través de sus conmovedores ojos.
El joven actor y escritor Milo Quifes debuta en esta cinta como “Carlos”, ejecutando una de las mejores actuaciones de este proyecto, cargada de inocencia y frustraciones emocionales. En ocasiones me recordó a un joven Leonardo DiCaprio, que dice mucho para el posible futuro de este actor en la industria.
Carlos González (“La Vida Breve”), quien interpreta a “Alberto” en la era más moderna presentada en el filme, es quien entiendo que hace la interpretación más débil del elenco, ya que no sentí el impacto emocional de la situación que atravesaba reflejado en él, más allá de la frustración de algunos momentos.
Los directores Javier Ambrossi y Javier Calvo, también conocidos como “Los Javis”, nos regalan un trabajo trascendental con “La bola negra”, tomando inspiración de aquellos que vinieron antes de ellos para desarrollar un mosaico cinematográfico trascendental digno de ver en la pantalla grande.
El filme está disponible desde este jueves 5 de noviembre en los cines de Fine Arts y el 2 de diciembre en Netflix.

