Anoche las dos hermanas Stark fueron expuestas a situaciones horrorosas, pero mientras Arya enfrentó la suya con curiosidad, asombro y una oportunidad de crecimiento, para Sansa –tras dos temporadas desarrollándose como un personaje más fuerte y maduro de lo que jamás ha sido en los libros- bastó con una escena para reducirla a una indefensa víctima, usada por los escritores de la serie de Game of Thrones como un pretexto para forzar un cambio en un hombre.

Considerando como acabó, el título del capítulo “Unbowed, Unbent, Unbroken” –palabras de la casa Martell- toma una connotación irónica, ya que Sansa acabó en el polo opuesto de esos tres adjetivos.  El episodio de ayer fue fácilmente el más desechable de esta quinta temporada y uno de los peores en la historia del programa, y no solo por la mencionada escena. Lo único que lo salvó fue la trama de Arya –y una breve escena entre Tyrion y Jorah- en Braavos, donde la joven aún se encuentra trabajando como una criada de La casa de blanco y negro, preparando los cuerpos de los difuntos para… bueno, ya vieron.

Arya aún no es capaz de desprenderse de su identidad, fundamental para convertirse en un “Hombre sin rostro”, y quizá nunca lo logre. La tenacidad de los Stark es más que conocida, pero dio un paso hacia adelante al distanciarse al menos momentáneamente de ella para ofrecerle consuelo a una niña moribunda que acudió a la sede de la secta para recibir el regalo de la muerte. Impresionado, Jaqen H’ghar condujo a Arya a las catacumbas de La casa de blanco y negro, donde monumentales columnas sirven de horrorosas galerías para exhibir las caras de los muertos. Arya aún no está lista para ser “nadie”, pero Jaqen considera que está preparada para ser “otra”.

(Aquellos que estén confundidos por la colección de caras, hay una gran diferencia entre la serie y los libros de A Song of Ice and Fire en cuanto a la técnica empleada por los “Hombres sin rostro” para cambiar su apariencia. En el programa parece un acto de magia, mientras que en las novelas es un proceso más orgánico y sucio. Habrá que esperar a ver cómo lo explican en televisión).

Mientras, en otra parte de Essos, Tyrion Lannister y Jorah Mormont continúan su travesía hacia Meereen. El enano hace una pregunta que todos nos hemos hecho en algún momento: ¿quién le dijo a Jorah que Daenerys será una digna reina de Westeros? Pero luego de una muy elocuente respuesta por parte del hijo de Jeor Mormont, el dúo es sorprendido por un grupo de esclavistas que los capturan. Para la mala fortuna de Tyrion, resulta que en Essos el pene de un enano es un amuleto de buena suerte, pero antes de ser degollado y castrado (no necesariamente en ese orden), Tyrion utiliza su don de persuasión para convencer a los esclavistas de que Jorah es un legendario guerrero, y les sugiere que los lleven a Meereen para competir en los recién reabiertos campos de batalla. Tyrion no solo hizo alarde de su “tamaño”, sino que consiguió transporte gratis hacia la ciudad apiramidada.

Entonces, llegamos a Dorne, sin duda la trama más insípida y tonta de esta temporada. Su desarrollo en la novela A Feast for Crows no será lo mejor que ha escrito George R. R. Martin pero ciertamente es exponencialmente superior a lo que los escritores de la serie han hecho con ella. Jaime y Bronn coinciden con las Sand Snakes en sus respectivos planes para rescatar/secuestrar a Myrcella Baratheon, desatando una secuencia de combate peor coreografiada que la que vimos hace dos semanas entre Barristan y los Sons of the Harpy. Su ejecución dejó mucho que desear, mientras que las Sand Snakes continúan siendo uno de los mayores tropiezos de la adaptación, haciéndolas ver más como adolescentes malcriadas jugando a guerreras que como las temerarias amazonas que deberían ser.

Y hablando de planes estúpidos, Littlefinger regresó a King’s Landing y reveló su rebuscada agenda detrás de abandonar a Sansa en Winterfell. Resulta que aspira a ser nombrado el Guardián del norte una vez los Bolton y Stannis Baratheon se maten mutuamente en la batalla que se aproxima. No queda claro si también pretende ser el nuevo esposo de Sansa o si su alianza con los Lannister esconde otro objetivo, pero en vista de lo que ocurre más adelante en Winterfell, parece ser una crasa falta de juicio por parte del más astuto estratega de Westeros.

Al mismo tiempo, el High Sparrow encuentra causa para juicio contra Loras y Margaery Tyrell por faltas contra los dioses. No creo que haya muchos televidentes particularmente interesados en esta subtrama, pero esta se tornará más interesante en los últimos capítulos, o así debería ser. La serie se ha alejado tanto de los libros que actualmente mis especulaciones son tan válidas como las de aquellos que no se los han leído.

Tomemos por ejemplo el híbrido entre la pantalla y el texto que vimos anoche en Winterfell, donde cerró el episodio. Sansa se prepara para su boda con Ramsay Bolton tomando un baño junto a la amante de su futuro esposo que no esconde muy bien sus deseos de matarla, pero la hija mayor de los Stark no se va a dejar intimidar en su propia casa, al menos no hasta que los escritores de la serie decidan que su degradación pudiese servir para horrorizar a los espectadores mediante algo que ya conocían.

A estas alturas creo que es más que sabido que Ramsay es un psicópata capaz de las más inhumanas torturas, por lo que violar salvajemente a su nueva esposa en la noche de bodas resultó gratuito. Cierto, en la novela A Dance With Dragons ocurre algo aun peor con otro personaje que no es Sansa Stark, pero anoche su único propósito fue forzar el inicio de un cambio en Theon/Reek, quien fue obligado a ser testigo de la violación. Además, tanto se ha cambiado en la adaptación que la excusa “así es que pasa en el libro” no les sirve de mucho.

No, Theon, quien ha sido víctima de las peores torturas imaginables por parte de Ramsay, requirió de ver la violación de la mujer con la que se crió para sacarlo del síndrome de Estocolmo del que es cautivo. Sansa merecía más que esto. La serie es más que esto y los escritores deberían saber mejor que reincidir en una falta que les ha sido fuertemente criticada en dos ocasiones anteriores, primero cuando Drogo violó a Daenerys en la primera temporada y el año pasado cuando Jaime violó a Cersei junto al cuerpo de su hijo, dos incidentes inventados para el programa.

Para ser una serie que tan celebrada por los fuertes personajes femeninos que la comandan, al parecer los que están a cargo de la adaptación de Game of Thrones tienen una fijación por denigrarlos meramente por escandalizar.