El fallecimiento de la actriz y guionista Catherine O’Hara, reconocida por su personaje como la mamá de ‘Kevin McCallister’ en Home Alone, tomó al mundo del entretenimiento por sorpresa. Tenía 71 años.

Pocas horas después de conocerse la noticia, comienzan a salir a la luz los primeros detalles sobre las circunstancias de la muerte y la salud de la actriz. Uno de esos detalles poco conocidos según reveló el periódico El Tiempo, es que O’Hara vivía con una extraña condición de salud, diagnosticada a una de cada 10,000 personas.

El diario colombiano citó al medio Page Six, que reveló que la actriz padecía ‘situs inversus’. De acuerdo con datos de la Biblioteca Nacional de Medicina de los Estados Unidos, se trata de “una anomalía congénita poco frecuente que se caracteriza por la transposición especular de los órganos abdominales y torácicos”. Es decir que algunos de sus órganos aparecían del lado opuesto de su cuerpo.

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Sin embargo, hasta el momento la condición no ha sido asociada al deceso aunque según Page Six, al tener algunos de sus órganos principales en el lado contrario de donde normalmente estarían, puede causar complicaciones, como demorar diagnósticos médicos.

Hasta el momento, tras conocerse un audio del despacho obtenido por TMZ, se sabe que, al parecer, Catherine O’Hara habría presentado una dificultad para respirar minutos antes de ser llevada al hospital.

Además de su participación en ‘Home Alone’, O’Hara era considerada por muchos una leyenda de la comedia, y deja un legado de personajes que marcaron a varias generaciones, como el de la excéntrica Moira Rose de ‘Schitt’s Creek’, papel que le valió numerosos premios, entre ellos el Globo de Oro.

No fue hasta casi cuarenta años después, en 2020, cuando la Academia de la Televisión de Estados Unidos la premió de nuevo. Aun así, O’Hara siguió cosechando papeles para el recuerdo.

A finales de los años ochenta, su nombre empezó a sonar con fuerza en el mundo del cine, pues logró captar la atención de los espectadores con papeles que aparentemente eran más secundarios.

Uno de sus primeros éxitos fue la madrastra de ‘Beetlejuice’ (1988), dirigida por Tim Burton, donde dio vida a una escultora obsesionada con la decoración, que volvió a interpretar en la secuela ‘Beetlejuice Beetlejuice’ (2024).