A sus 83 años, potente voz y un repeterio de canciones nuevas para sus fans, Lucecita Benítez reafirmó el sábado que sigue siendo la “Voz Nacional de Puerto Rico”.

Tan pronto subió el telón a las 8:15 p.m., bastó su mera presencia sobre el escenario, sin cantar una nota, para que el público la ovacionara de pie.

Ataviada por un elegante traje de dos piezas color lila y su cabellera más corta, Lucecita ofreció su concierto “Claro y musical”, que se extendió por dos horas.

Dirigida por Ito Colón y acompañada por una orquesta de once musicos y tres corista, la veterana vocalista interpretó una veintena de canciones poco conocidas.

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“Vuelvo” marcó el compás del incio de su renovado repertorio, seguido por “Claro y musical”, “Cantando al día”, “Se fue la lírica”, “Le di esperanza al agua”, “Se van”, “Nene”, “Aeropuerto”, “Yo sé que te vas del campo” y “Milagro de amor” fueron los primeros diez temas de su primera parte del espectáculo, con los cuales se consagró con su fanaticada, que aunque no la acompañó cantando como suele suceder le dieron sonoros aplausos al final de cada número.

Una Lucecita serena y con voz baja se dirigió al público para contar cómo fue la producción de su concierto: “Los nervios me destrozan muchísimo. No tengo porque mentir, ustedes lo conocen”, manifestó.

La vocalista bayamonesa agradeció al público que ora por ella, al tiempo que enfatizó que sus presentaciones son producidas por ella.

“Con mis trabajos musicales siempre he tratado de tener responsabilidad con la Palabra (mensaje de Dios) y eso es lo que quiero que escuchen, la Palabra para mí es prioridad. Todo los demás...”, expuso.

“Yo sé que el público que está aquí, la mitad de este teatro está orando porque las cosas me queden bien. Son 83 años, no lo niego. Gracias”, añadió al revelar lo que le da felicidad.

“Todo lo que está en el escenario lo pagué yo, porque no quiero que nadie me auspicie. Lucecita auspicia a Lucecita. Si es para el público, si gano o no gano, eso no importa. Ganan ustedes y ya soy feliz”, subrayó.

La pasión de los fans que vivieron el movimiento de la Nueva Ola y el programa “Teenager’s Matinée”, que produjo Alfred D. Herger en la época de 1970, se hizo sentir cuando de entre el público una persona gritó los nombres de Chucho Avellanet y Lissette Álvarez. Lucecita ripostó con voz calmada: “Un comentario impropio que uno no sabe ni cómo contestar. Son personas que respeto y aprecio mucho”.

Otro fan, por el contrario, fue más solidario al expresarle a viva voz: “¡Puerto Rico te ama!” y ella respondió: “Y yo a mi país”.

Lucecita reconoció y agradeció la presencia de sus compañeros cantantes.

“Me siento orgullosa y feliz de que mis compañeros estén aquí esta noche, empezando por un ser que yo adoro, maravilloso, Víctor Manuelle. Mi buen amigo, mi hermano, mi casi novio, mi casi marido Chucho Avellanet. Al dueño de la salsa que hay que respetar por todo lo que ha caminado, para llevar nuestra música, la salsa, al mundo entero. Me place mucho tenerte aquí esta noche, Gilberto Santa Rosa. Y un saludo al público maravilloso que nos está viendo a través de las redes sociales en sus hogares”, expresó con emoción sobre el show que transmitió a través de Facebook.

La segunda parte de su presentación fue la más aplaudida por su fanaticada, que en silencio escuchó el mensaje de amor, desamor y espiritualidad que encerraba cada tema que interpretó. “Uno mismo”, “Y olvida”, “El amor somos tu y yo”, “Solo en el alma”, “Ahora puedo decir”, “Adiós tristeza”, “Siento un renacer”, “A la revancha”, “Una sola vez” y “La vida” conformaron el repertorio de esta sección, que catalogó como un renacer y con las cuales se despidió.

Antes de finalizar su presentación agradeció a Dios, a sus músicos y al público.

“Gracias al Espíritu Santo porque con Dios todo y sin Él nada. A nuestro Ito Colón, director de esta maravillosa orquesta. A mi equipo técnico, a Helga García y su compañía de relaciones públicas Perfect Partners. Y a todos ustedes, gracias”.