Gritos, lágrimas y aullidos inundaron el Macondo Park este viernes 18 de septiembre, en el regreso triunfal de Shakira a Madrid, durante su gira mundial ‘Las mujeres ya no lloran’. Con un repertorio de 25 canciones, la estrella del pop latino hizo vibrar la capital española, que reunió a cerca de 60,000 personas en el primero de 12 conciertos, programados entre el 18 de septiembre y el 11 de octubre.

Poco antes de las 9 p.m., comenzó el Camino de La Loba, el ascenso de la cantante a la tarima, acompañada de niños, invitados especiales y bailarines. Entonces, inauguró su residencia con una interpretación de La fuerte, que hizo agitar las banderas tricolor en la enorme explanada con gradas, a modo de anfiteatro. “Esta noche les voy a dar todo lo que tengo, porque no hay nada mejor que cuando una loba se reencuentra con su manada”, prometió la barranquillera.

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Intuición fue el primer tema del repertorio de clásicos, que complementaría más tarde con La bicicleta, Hips don’t lie y La tortura, que Shakira acompasó con su mítica convulsión de pecho y cadera. Pop, rock, cumbia y salsa fueron los géneros que se sucedieron en el escenario. No faltó el paso de la barranquillera por la batería ni la interpretación de la armónica.

La música estuvo acompañada de una envolvente coreografía de luces, que tuvo por cómplices a los espectadores, quienes portaron un brazalete lumínico que brillaba en perfecta sintonía con las canciones de la artista. Varias animaciones realizadas con inteligencia artificial fueron proyectadas en las pantallas gigantes detrás de la tarima, dominando por varios momentos la narrativa del espectáculo.

En esas mismas pantallas, sorprendieron las imágenes históricas de Shakira de pelo negro, acompañadas de un monólogo en el que se enorgullecía de sus raíces y las enseñanzas de su padre. “Gracias por estar aquí caminando conmigo con los pies descalzos por más de 30 años”, agradeció la cantante al público.

Avanzada la noche, Shakira recordó su historial mundialista con la interpretación de Dai Dai, la canción de la Copa Mundo 2026, antes de hacer retumbar el recinto al ritmo del Waka Waka, el célebre himno del Mundial de Sudáfrica.

La ciudad de Madrid también jugó un papel protagónico en el concierto, tal como lo ha hecho en la vida de la artista. “Esta es la ciudad en la que me convertí en madre”, recordó. La capital española también fue el lugar donde sufrió uno de los primeros desamores, una experiencia que quedó plasmada en la canción Te dejo Madrid, que hizo saltar a miles en las gradas este viernes.

Elogio a la feminidad

La presentación de la barranquillera fue desde el inicio un homenaje a la feminidad, que alcanzó uno de los puntos más álgidos con la proyección en la pantalla de la frase: “Dicen que la mujer nació de la costilla del hombre, pero la verdad es que de las caderas de una mujer nació el primer hombre. Las caderas nunca mienten”.

En medio del repertorio, la artista citó a la escritora Isabel Allende, una de sus favoritas, al afirmar: “Las mujeres solas somos vulnerables, pero juntas somos invencibles”.

Ellas respondieron con aullidos desde la grada al reconocer el inicio de Suerte y, con mayor sororidad, al feroz cierre del concierto con la Sesión con Bizarrap #53, interpretado como una dedicatoria en clave al exfutbolista Gerard Piqué y su pareja, Clara Chía. Fue entonces cuando la figura gigante de una loba entró en el escenario y llovieron billetes de imitación a modo de confeti. “Las mujeres ya no lloran, las mujeres facturan”.

Este tipo de canciones hace sentir identificada a Estefanía L., una de las primeras asistentes en ingresar al Macondo Park este viernes, vestida con una peluca morada –inspirada en el videoclip de Las de la intuición– y cinturón para danza de vientre –compuesto por monedas que cascabelean al ritmo de la pelvis–.

Su fervor por la estrella colombiana, a quien define como su “heroína” o como la “reina suprema”, comenzó cuando tenía 10 años. “Una real fan de Shakira debe autopercibirse como una loba empoderada, patrona y dueña de su vida y sus decisiones. Una mujer que conoce a Shakira y que es su fan sabe que es capaz de hacer todo lo que se proponga en la vida”, señala la mujer, acompañada de su propio club de lobas vestidas a juego.

A esta venezolana se le corta la voz y se le encharcan los ojos al confesar que su “sueño más poderoso es poder escuchar Inevitable en vivo”. Lo cumplió.

Más allá de la música

La ciudadela de 185,000 metros cuadrados levantada por Shakira al sur de Madrid para su residencia se llenó de atuendos que homenajeaban a la cantante barranquillera. Cinturones sonajeros, pelucas, sombreros vueltiados, camisetas de la selección Colombia y todo tipo de prendas con el ya célebre acrónimo LMYNL -Las Mujeres Ya No Lloran-.

Aunque el espectáculo de Shakira estaba programado para las 8:30, las puertas se abrieron desde la tarde para que los asistentes disfrutaran de una programación alternativa en los ocho pabellones temáticos instalados en Macondo Park, dedicados a la moda, la literatura, la danza, la música y la gastronomía, entre otros.

A las 6 p.m., se celebró un desfile de moda de la prestigiosa diseñadora Ágatha Ruiz de la Prada, mientras que en La Biblioteca –donde están citadas 24 historiadoras y escritoras durante toda la residencia–, se desarrolló una tertulia literaria sobre Cien años de soledad, a cargo de la escritora y periodista Melba Escobar y la editora de Penguin Random House Carolina Reoyo.

Al final, cuando los espectadores abandonaban Macondo Park, creyendo que la fiesta había terminado. La escuela de danza del Carnaval de Barranquilla alargó la jornada con una conmovedora simulación del festejo caribeño. Unos 150 hacedores del Carnaval, que viajaron desde Colombia, pusieron a bailar a Madrid al son de cumbias, garabatos, congo grande, mapalé y comparsas.