Pionero del género urbano. Intérprete. Compositor. Productor musical. Empresario. Mentor.

Son muchos los títulos que el artista puertorriqueño Wisin ha derivado a lo largo de la universidad de la vida. La institución musical que comenzó a construir con sueños en su natal Cayey se levanta décadas después con fuertes cimientos que involucran el aplauso de multitudes y un alcance internacional como uno de los ritmos más sólidos. La reflexión lo llena de orgullo.

“Me siento feliz de ser parte de un movimiento. W es un eslabón de una cadena gigantesca de gente que ha sembrado y que ha trabajado en esto”, manifestó con modestia en su empeño de reconocer el esmero de colegas que, como él, no se dejaron intimidar por el rechazo de lo que en un inicio era un movimiento “underground”. “Esto es un trabajo en relevo, siempre lo digo, pero me siento feliz de nuestro crecimiento y que ahora podemos hablar desde una perspectiva diferente”.

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Este orgullo es la base para el lanzamiento de su álbum “La Universidad del Perreo”, que a través de 12 temas se convierte en un homenaje a las raíces del reguetón. También, en un curso sonoro que evoca esos primeros días en que la pureza del ritmo invitaba al baile.

La colaboración de figuras relevantes del género como Ivy Queen, Don Chezina, Jowell & Randy, Jory Boy, Franco “El Gorila” y Trébol Clan forman parte de esa “facultad”. El intérprete Kapo se suma como “estudiante graduado”.

Previo al estreno del álbum, Wisin lanzó a través de las redes sociales una invitación para ingresar de modo digital a la Universidad del Perreo (UDP), que dirige como decano. El llamado superó los dos millones de matriculados.

“Se conoce la historia de la salsa. Se conoce la historia del merengue, del bolero. También hay que conocer la historia del reguetón”, sostuvo enfático y aclaró que la intención no se quedará en una fase promocional.

“Me siento feliz porque la gente lo abrazó”, celebró. “Esto no se trata solamente de un disco. Esas personas que se matricularon van a tener unos ‘masterclasses’ de los protagonistas que estuvieron en ese momento, cuando nadie creía en el movimiento, y yo creo que eso es lo más importante de este proyecto, que todas esas personas que se matricularon puedan recibir a W explicando sus versos, la jerga del barrio, la jerga del caserío, que otras culturas puedan entender cómo se habla en el caserío en Puerto Rico, porque muchos no entienden a veces palabras que decimos”.

Los inscritos en la página recibirán notificaciones para acceder a estas enseñanzas. “Queremos que puedan recibir una charla de historia de Vico C. De Ivy Queen, de cómo una mujer en medio de todo el montón de hombres tuvo que bandearse y hoy sigue siendo relevante en un movimiento que es dominado por los hombres, y que le abrió las puertas a todas estas mujeres que hoy están haciendo cosas grandes en la música urbana. Pero ella fue la primera y esa historia hay que conocerla”, detalló como adelanto del proyecto que complementa su producción discográfica.

“Chezina para mí es uno de los artistas más grandes en los noventa”. Ambos interpretan “Rewind selecta” en el álbum. Juanka El Problematik se les unió para “Underground”. “Cuando yo soñaba con ser grande, recuerdo a Chezina llegar a diferentes actividades y yo me ponía nervioso. Era como que ‘¡llegó el tipo!’, y poderlo tener en mi disco creo que era necesario”.

Puro baile

Como se deriva de su título, el viaje musical de “La Universidad del Perreo” se centra en el baile.

“Lo que quise en este disco es volver a traer ese sonido original, ese ADN de lo que es el movimiento”, afirmó complacido. Los temas “Profesor Sandunga”, que sirve de presentación al álbum, y “Hasta abajo”, con Ivy Queen, los lanzó hace pocos días como adelanto.

“Es un disco bailable, sabroso, que representa lo que es el reguetón, lo caribeño. Fue un trabajo colectivo y creo que lo logramos”, expuso con orgullo. “Es el comienzo de volver a traer el sonido original, el sonido básico, lo que hizo que el reguetón fuera grande”.

“Te guayo” y “Pa’ bailarlo así” son otros temas que interpreta en solitario.

Evocar buenos recuerdos en quien lo escuche, es una de las finalidades de su proyecto. “Yo creo que es volver a llevarle al público ese sonido que te hace olvidar quizás el problema, que escuchas este tema y dices ‘yo recuerdo cuando estaba en la secundaria, en mis mejores momentos’, o pasándola brutal una vez en la playa”.

La letra de los temas es un tanto distinta a la de aquellos años. “En el disco van a encontrar picardía porque el ‘underground’ en aquel momento era un género duro. Obviamente, no me voy a ir al extremo, a decir lo que decía... eso no va a pasar. Pero sí podemos cuidar y tener un balance entre lo que digo, con lo rítmico, y traer esos recuerdos, transportarte a esos tiempos de secundaria, a esos tiempos donde se disfrutaba en la marquesina de una casa”.

Con Cayey en el alma

Contar con más de 28 años de trayectoria profesional en la música acentúa el orgullo de sus orígenes y del soñador de entonces.

“Jamás pensé estar donde estoy. Jamás pensé estar haciendo lo que estoy haciendo”, destacó pensativo Juan Luis Morera Luna. “Lo hago con el mismo amor y con las mismas ganas de ser una herramienta en el movimiento”, dijo el también productor musical. Dentro de su gesta se incluye trabajar con nuevos talentos.

“Hace 30 años nosotros soñábamos con ser grandes”, repasó quien por más de una década cosechó éxitos a dúo con su compueblano Yandel. “Yo sigo en Cayey, en Cantera, donde era el antiguo ‘head start’ ”, dijo en referencia a las instalaciones de su disquera La Base.

“Cuatro cuadras más abajo era donde en la barbería de Yandel nosotros soñábamos con ser grandes”, prosiguió en sus recuerdos. “Fue donde empezamos a soñar y donde se veía superlejos poder lograr algo porque solo teníamos en el bulto un sueño. No había más nada. Eran ganas de crecer. Pero no había dinero. No había oportunidades. Y ver lo que ha pasado hasta ahora y seguir aquí en Cayey, para mí es como un sueño hecho realidad”.

Hace tiempo que tachó de su lista numerosas metas. Decenas de éxitos, de galardones, presentaciones internacionales y juntes musicales con numerosas estrellas son una muestra.

“Hay cosas más importantes que los números. Hay que verlo de dos perspectivas diferentes. A nivel personal no me preocupan. A nivel profesional sí me preocupan, pero tiene que haber un balance entre las dos cosas. No te puede dar estrés el que no pasen las cosas que tú quieres, porque entonces no te lo estás disfrutando y la aventura hay que disfrutársela”, analizó como aprendizaje de su veteranía.

“Es un lujo tener a mis padres vivos cerca de aquí”, prosiguió. “Mi casa, a diez minutos de mi estudio. Me siento feliz. Estoy haciendo lo que amo, que es lo más importante. Tengo un niño de 4 años que me lo estoy disfrutando al máximo. Daniel es un niño encantador, un niño lleno de vida, cariñoso”, celebró sobre el menor de sus retoños con su esposa, Yomaira Ortiz. “Le estamos tratando de dar lo mejor, no solo yo, sino toda mi familia: Yomaira, Yelena, Dylan”.

Su evolución personal se suma a sus intereses en su paso por la vida. “Cada día, aprovecharlo al máximo, tratar de ser buena persona, tratar de sacar mi mejor versión. Hay veces que no nos damos cuenta, pero estamos sacando nuestra peor versión y vamos tan rápido y vamos atropellando a todo el mundo”, analizó. “Estoy alimentando mi mejor versión, tratando de ser paciente, tolerante, de ser una herramienta, de poder ayudar a todos estos jóvenes de la nueva generación que a veces me llaman y me piden un consejo”.

El intérprete reiteró complacido el equilibrio que atraviesa en estos momentos. “Viendo todo esto que está pasando en el mundo, las guerras y todas estas situaciones, poder vivir haciendo lo que amas es un verdadero lujo. Y me siento feliz. Me siento bien. Me siento en balance, no pensando primero en el negocio, sino primero en las relaciones reales, verdaderas”.