Todo inició como una amistad. La chispa del amor demoró unos años en llegar.

La chef Marilyn López Laureano y su esposo, el empresario Nelson Torres Meléndez, empezaron a relacionarse hace cerca de 11 años, en interacciones relacionadas con la industria de la gastronomía. Como autor del blog “Buen diente”, su ahora compañero escribía sobre sus experiencias en restaurantes, así que, en los encuentros ocasionales, conversaban sobre el interés de cada uno por todo lo relacionado con la cocina y su disfrute.

El fundador de Nelson Torres Advertising rememora con claridad el momento en que la conoció. “Yo recuerdo perfectamente cuándo fue, específicamente, en un evento gastronómico que se hizo en Ponce, en Plaza del Caribe, dónde yo había ido con los colegas en ese momento, que estaban escribiendo, reseñando la gastronomía del país, y ella estaba de juez para la competencia de los chefs en ese evento, y ahí fue la primera vez que me la presentaron, que formalmente la conocí”, detalló emocionado, mientras la enamorada esposa reflexionó sobre las vueltas que da la vida.

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“En ningún momento, jamás me pasó por la mente, ni nada. Fue verdaderamente que el tiempo nos fue llevando hasta empezar a compartir momentos más de cerca, ambos divorciados”, dijo la chef, y relató los detalles de cuando en 2019 el amor comenzó a rondar, luego de que la experta en gastronomía regresara de un viaje por España.

“Él visitaba restaurantes y coincidíamos en eventos. Lo conocía, no como Nelson, sino como ‘Buen diente’, que es como se conoce en la industria de la cocina. Le gusta mucho comer”, compartió la también empresaria natural de San Juan, quien cuenta con su segmento en el programa “Hoy día” (Telemundo). “Coincidimos en un evento en MIDA (Cámara de Mercadeo, Industria y Distribución de Alimentos). Hacía tiempo que yo no lo veía escribiendo. Yo venía de un viaje de Barcelona, de un postgrado, y él me comentó ‘te seguí en todo ese viaje gastronómico, me pareció genial, tenemos que juntarnos para hablar sobre eso porque pienso irme para España, así que quiero saberlo todo y qué me recomiendas para ir a comer’. Y así empezó, como una amistad”, detalló con ilusión entre las risas que se le colaban por los recuerdos. Desde entonces, la comunicación entre ambos no se detuvo.

El plan de viaje de Torres Meléndez se concretó a los pocos días. La chef Marilyn no solo le compartió sus sugerencias sobre a qué lugares ir a comer, sino dónde quedarse. “Yo le presté un teléfono móvil para que él se lo llevara para el viaje, de esos que tú le puedes comprar una tarjeta y no te va a gastar mucho”, recordó sobre su gesto. “Siempre en las noches me escribía ‘mira, fui a este lugar’, y empezó a bombardearme el teléfono con fotos de lo que comía, lo que había probado, y mantuvimos esa grata conexión desde ese momento”.

Devolver el teléfono sirvió de pretexto para volver a verse. “Cuando regresa, todas las mañanas me enviaba un mensaje, un ‘buenos días, espero que estés bien’, nada de enamoramiento, pero estaba presente”, aclaró. “Yo era bien escurridiza. En ese sentido, las dos veces anteriores que nos vimos yo le pedía que fuera en su carro y yo en el mío. Pero ese día le pedí que me buscara para ir a la casa de una amiga, y tener un ‘get together’”, recordó en detalle. Los encuentros fueron más frecuentes, pero todavía ninguno daba el paso para confesar que la chispa del amor ya los estaba envolviendo.

“Nelson es bien parlanchín. Habla hasta por los codos. Yo también, pero le daba su espacio. Uno como mujer sabe que tú le gustas, pero él no me lo decía”, aseveró, y relató el momento en que se deshizo la duda, tras un encuentro para cenar en un restaurante. “Una noche estamos en la calle Loíza (San Juan). Yo me fui en mi carro y él se fue en el suyo. Cuando nos fuimos a despedir, ahí nos dimos un beso. Ahí fue el ‘click’”, relató la chef de 54 años. La conexión se fortaleció durante la pandemia, cuando eventualmente, optaron por convivir ante las restricciones de aislamiento impuestas. La boda se celebró en Naranjito en marzo de 2021.

A su vez, la chef Marilyn compartió el primer plato que preparó para su enamorado en el proceso de conocerse. “A él le gusta mucho el ‘rib eye’, y es loco con las papas fritas, así que le hice unas papas fritas ‘home made’”, rememoró. “Su primera cena de él para mí fue un bistec encebollado, con arroz blanco. De hecho, lloré porque me recordó mucho al bistec que hacía mi abuela”, confesó con cierta nostalgia.

El empresario de 59 años, quien se crió en Bayamón, se colmó en elogios al hablar de los atributos que lo conquistaron de su pareja. “Yo sentía mucha admiración por esta señora porque es una persona muy talentosa, hace muy bien su trabajo”, resaltó. “Yo era fanático de ella. En los eventos que hacía Turismo, de ‘Saborea’, que la veía participar como animadora en la tarima, yo siempre iba para esos eventos y la saludaba. Por eso, como una vez le dije a ella, de la admiración nació el amor”. Aunque cada uno tiene sus respectivas profesiones, la afinidad los ha unido en asuntos de negocios. Ambos cuentan con una casa de alquiler a corto plazo a la que nombraron “Casa Catalina”, en Jayuya. Además, son socios en la marca de Café Catalina, nombre que guarda un significado muy especial al recordarle a la chef, a su abuela materna. De hecho, la experta en gastronomía resaltó el valor del apoyo que recibe de su pareja en sus proyectos.

“Nelson es un ser muy humilde. Cree mucho en papá Dios, que para mí eso es importante, lo pone adelante sobre todas las cosas”, destacó la orgullosa abuela de una nieta y un nieto, y bisabuela de un varón de 3 años, y una bebé de 4 meses. “En cuanto al negocio se refiere, cuando yo quiero hacer cosas, él es de decirme ‘no te preocupes, que eso se puede hacer’, es ese ‘partner’ que está dispuesto a apoyarme”, detalló. “Y el respeto... Para llegar a un amor exitoso hay que tener mucho respeto el uno por el otro”.

El amor por las mascotas es otro aspecto que los une. “Tenemos dos perrihijos que nos acompañan, Hamlet y Ofelia”, dijo sobre el ‘standard poodle’ de dos años, y la ‘frenchie’ de 8. “Nos dan mucha felicidad, y es otra de las cosas que nos complementan”. Sobre los planes para celebrar el Día de San Valentín, ambos optarán por quedarse en casa. “Nosotros siempre decimos que empezamos desde la semana antes, hasta la próxima semana. De mi parte, como chef que trabajó en restaurantes, te puedo decir que los días que son muy notorios, como el Día de Enamorados, el Día de las Madres, ocasiones especiales, sé lo que pasa con mis colegas. Entonces, son días en los que prefiero cocinar en casa. Siempre hacemos cena”.

Para concluir, compartió una anécdota que la hace valorar más la compañía de su esposo. “Una de las cosas que aprecié de esos primeros días que me quedé en casa de Nelson, en la que ahora es nuestra casa, es que me llevó café a la cama. Eso para mí fue único. Yo viví de cerca con mi abuela, Catalina, cómo mi abuelo se levantaba y le llevaba el café a la cama a mi abuela con un pedacito de pan”, dijo emocionada. “No es que no haya tenido cariño, ni amor, pero a mí nunca antes nadie me había llevado café a la cama, y él no lo sabía porque yo nunca se lo dije, así que para mí fue de los momentos más bonitos”.