Mayra Matos se sincera sobre su turbulento año como Miss Universe Puerto Rico
A 17 años de representar a Puerto Rico en Miss Universo, la exreina recuerda la controversia que marcó su reinado, revela el costo emocional de aquella experiencia y reflexiona sobre lo que habría hecho diferente.
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Tras 17 años de conquistar toda barrera para representar a su país con dignidad como Miss Puerto Rico Universe 2009 y brillar con luz propia en Las Bahamas, Mayra Matos Pérez afirma sentir la paz y seguridad para repasar su trayectoria sin la obligación de ser la reina perfecta.
Con la madurez que concedió el tiempo, la exreina de belleza se sinceró con Primera Hora sobre la tormenta mediática que rodeó su año de reinado, cuando se halló en medio de la histórica disputa tras la salida de Magali Febles como directora nacional y la llegada de Desireé Lowry y Luisito Vigoreaux para tomar las riendas del certamen local.
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“Viéndolo 17 años después, que puedo ver a esa Mayra que hizo lo que pudo con las herramientas que tenía, con la experiencia que tenía, con la información que tenía en el momento... me hubiera gustado tener un poquito más de conocimiento de las emociones”, admitió la caborrojeña.
Aunque en aquel momento el público vio a una joven de 20 años que tuvo que luchar contra el ruido mediático —que incluso redundó en procedimientos legales— y que logró reorganizar su preparación con aplomo, la beldad reconoció el costo de esa diplomacia.
“No es fácil cuando tienes la opinión pública encima de ti, estás viviendo experiencias personales, estás viviendo otra experiencia en lo que es tu trabajo en ese momento y todo como que se une. Me hubiera dado la oportunidad de llorar más, de no decirme tanto en el pensamiento ‘todo está bien’ o ‘yo soy superpositiva’, porque puede caer en ese positivismo tóxico. Y lo que realmente necesitamos como humanos es entender que cada experiencia va a tener de todo: sus momentos lindos, sus momentos malos, sus momentos en los que te tienes que quebrar y que tienes que llorar”, reflexionó.
Ante la incertidumbre que rodeaba su viaje a Las Bahamas, Matos tomó una decisión poco habitual para las delegadas de la época: asumir de forma independiente las riendas de su propia promoción un mes antes de partir al concurso internacional.
“Yo lo hice porque realmente sentía la pasión y las ganas de representar a mi país. Yo decía: ‘yo voy a representar a Puerto Rico, a mí nada me va a detener, yo voy a ir a Miss Universo tenga que hacer lo que tenga que hacer’”, recordó.
“Ahora lo miro y digo: ‘realmente invertí mucha energía en eso’. Que si no hubiera tenido que invertir energía en eso, hubiera podido colocar esa energía en otros asuntos de la preparación. Pero lo importante fue que lo hice, eran las ganas y el deseo era tan grande que nada me detuvo”, apuntaló.
Sororidad tras bastidores y una llamada sorpresa
Más allá del conflicto institucional, Matos recordó su victoria local marcada por un detalle inolvidable tras bastidores.
“Cuando gané Miss Puerto Rico, nunca me voy a olvidar que cuando salgo a la parte de atrás donde estaban los medios, donde era el primer encuentro, me separan a un lado y me ponen al teléfono a Ricky Martin. Ese fue para mí el mejor regalo que jamás me voy a olvidar. Le agradezco a Ricky por esa llamada porque realmente me llenó”, rememoró.
Ya en la concentración internacional, lejos de la rivalidad que suele adjudicarse al concurso, la boricua aseguró que el compañerismo reinó con varias de sus contendoras, incluida Stefanía Fernández, Miss Venezuela 2009, quien terminó coronándose esa noche.
“Recuerdo estar en una sesión de fotos y Venezuela venir a donde mí, que fue la ganadora, que se le habían perdido todas las maletas. Yo estaba como que: ‘¿Cómo es posible llegar a Miss Universo sin una sola maleta?’ Así que todo el mundo le empezó a ayudar y a prestar vestidos. Igual a Miss España le presté su vestido que utilizó en la entrevista. A Miss Australia y Miss USA también para una cena les presté vestidos”, relató sobre la dinámica en la isla caribeña.
¿Pero qué la llevó a respaldar a sus competidoras? Matos aseguró que esa actitud surge de participar en plataformas similares desde la adolescencia, reconociendo que, así como ella lo hizo, muchas también sacrifican su comodidad no solo para conquistar el escenario, sino también para construir un futuro próspero.
“Yo siempre he pensado que lo que está para ti, está para ti, y tú debes concentrarte en ti. Por eso, promover alguna enemistad o mala vibra pienso que no añadía a la competencia; eso no te suma. Yo lo que quería era simplemente disfrutarme el momento, ser solidaria y ser buena compañera”, destacó.
De Platón al cuadrilátero
Uno de los momentos más comentados de su participación fue al romper esquemas con su traje típico, inspirándose en aquel momento en que Denise Quiñones ganó la corona y Tito Trinidad la faja de boxeo en el año 2001. La propuesta audaz, diseñada por el puertorriqueño Raymond Rodríguez, generó debate en la isla, pero Matos afirmó que la misma guardaba un trasfondo conceptual.
“A mí me encanta la filosofía, y en los tiempos de la antigua Grecia, los filósofos practicaban boxeo antes de filosofar. Para mí significaba algo tan profundo porque yo decía: ‘esto es como Platón cuando va a reflexionar sobre la vida, necesitaba también esa preparación física y lo hacía a través del boxeo’”, explicó sobre la pieza que rindió tributo a uno de los deportes favoritos de su patria.
“A mí me encantó porque cuando salí al escenario me lo viví. En el video de la presentación del traje típico salgo como si fuera una boxeadora, ahí dando puños y toda preparada para ganar el campeonato”, manifestó, entre risas.
La lección tras el aplauso final
Al repasar el momento en que escuchó su nombre como cuarta finalista, la expresentadora no ocultó el choque emocional que significó no alcanzar la corona.
“No nos preparan para perder. Siempre te dicen ‘ten los dos saquitos: el de ganar y el de perder’, pero la realidad es que una vez pierdes, ¡tú no sabes qué hacer con todas esas emociones! Eso era sentarme camino al aeropuerto y las lágrimas se bajaban solas sin yo pensarlo”, confesó.
Pero, hoy día, Matos resaltó que los desafíos que sobrellevó para representar a su nación toman otro matiz, y lo único que le queda es agradecer.
“Esto me ayudó a conocerme más a mí misma, a saber lo que quería, los límites que podía poner”, aseguró la soberana. “Aprendí tanto, he reflexionado mucho sobre la belleza porque muchas mujeres y hombres me lo preguntan, y siempre les digo que el ser humano es realmente maravilloso, nuestro cuerpo es el resultado de miles de años de evolución, y reducir la belleza en una crítica o un juicio por tiempo tan pequeño me parece injusto, porque la vida nos ha dado para poder sobrevivir en la Tierra. Somos perfectos, amémonos como somos, ahí está la verdadera belleza”.


