¿Qué vestirá Jennifer Barreto en la final de Miss Universe? Esto dijo sobre su traje
La reina de belleza habla de su preparación para ganar la sexta corona de Miss Universe para Puerto Rico.
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A pocas semanas del certamen de Miss Universe, Jennifer Barreto sigue enfocada en pulir sus talentos para deslumbrar entre 120 delegadas que aspiran al cetro1. La ilusión de traer la sexta corona se funde con el anhelo de dejar una huella memorable.
“Estoy emocionada y creo que es un sentimiento muy ambivalente porque siento que estoy cerrando una etapa para que ahora se abra una etapa nueva, con ese sentimiento parecido a la noche final de Miss Universe Puerto Rico, donde yo sabía que sin importar lo que pasara, mi vida iba a cambiar. Me siento igual, pero muy emocionada”, expresó la reina de belleza de cara a la edición 75 de Miss Universe, que será el próximo 24 de noviembre en el Coliseo de Puerto Rico José Miguel Agrelot.
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La preparación de Miss Universe Puerto Rico 2026 no se detiene. Su proyección al desfilar en el escenario, como es habitual, ha sido uno de los asuntos de mayor atención.
“Es mi primera vez en una pasarela. Solo tuve tres meses de práctica, así que era muy poco tiempo. Seguimos en pulir todos esos detalles para que esa pasarela esté intacta”, sostuvo la soberana de 5 pies con 11 pulgadas de estatura.
Cuidar su calma ha sido otro tema de prioridad dentro de lo agitada de su agenda. “Me da mucha paz andar con mi rosario, con lo que sea que me regale mi abuela para que me dé protección y tranquilidad”, reveló sobre quien considera una gran figura de apoyo.
“Tengo una sabanita que me llevo a todas partes y esa como que me ayuda a sentirme en casa. Me ayuda a sentirme que estoy acompañada. Tiene el olor de mi casa, así que eso para mí es especial”, prosiguió, y se mostró agradecida con algunos detalles que ha recibido en este tiempo. “Me han hecho regalitos y creo que me los voy a llevar todos para acordarme de ciertas personas en ciertos momentos donde me sienta vulnerable”.
Jennifer Barreto cuenta con una maestría en psicología y otra en trabajo social clínico, pero esto no resta que el manejo de las emociones en su reinado haya tenido sus retos, principalmente ante los comentarios negativos en las redes sociales.
“Yo me consideraba una mujer muy inteligente emocionalmente, pero no es hasta cuando tú entras a un certamen de belleza y a una plataforma como esta, que estás expuesta a tantas críticas, tantos comentarios, que tú descubres una parte más vulnerable de ti y esas herramientas muchas veces se te olvidan”, confesó pensativa la isabelina, quien ganó el certamen local en representación de San Sebastián. “Es parte del ser humano ser vulnerable y entender que tú no puedes, muchas veces, resolver tus problemas sola. Hay que buscar ayuda, buscar consejos de esas personas que te suman y que te ayudan a sentirte mejor”.
Para la gala final, anticipa que tras bastidores tomará momentos para estar a solas para cuidar su armonía.
“Algo que a mí me funcionó en el certamen nacional es que ese día yo… claro, tengo muy buena relación con las candidatas, pero ya ese ese día de la competencia yo les decía ‘miren, no vamos a hablar mucho, denme mi espacio, me gusta estar sola, ponerme mis audífonos, poner música y enfocarme en qué yo quiero proyectar esa noche’”. El asunto espiritual forma parte de esta fórmula.
“Soy una mujer con una fe intacta y me gusta hacer mi oración, mi meditación, y me encanta tener mi espacio en esos días de tensión”.
Evalúa opciones
La selección de los vestidos para la noche preliminar y la gala final de Miss Universe, la evalúa todavía, consciente de su relevancia para figurar en el cuadro de finalistas.
“Me veo de una forma quizás completamente diferente a lo que otras personas me pueden ver. Me considero una mujer más sofisticada, más elegante y al final del día tengo diferentes opciones, gracias a Dios”, sostuvo sobre el estilo que la define al vestir y lo que servirá de criterio para cada decisión.
“He contado con el apoyo de muchos diseñadores, pero yo quiero sentirme reina y creo que una vez todos esos trajes estén finalizados, voy a poder tomar la mejor decisión. Ya he podido probarme diferentes vestidos y claro que me estoy inclinado más a uno que por otro, pero todavía no tomo la decisión final”.
Con el amor de su gente
Para una parte del público puertorriqueño, la ilusión por una sexta corona cumplió este año dos décadas, desde la coronación de Zuleyka Rivera en julio de 2006. Hasta 2025, Jennifer Barreto se sumaba a quienes vivían el anhelo de que nuevamente Puerto Rico ganara el cetro internacional. Pero esta vez, le tocó convertirse en la protagonista de esa expectativa.
“Es una presión, en especial porque creo que el puertorriqueño es muy apasionado por los certámenes de belleza. Pero yo tengo mucha tranquilidad con que tengo todas las herramientas para hacer un buen trabajo”, manifestó con firmeza. “Ya lo que pase esa noche, no tengo control. Pero sí tengo control de lo que yo voy a hacer, de cómo yo me voy a presentar y de dejar el nombre de Puerto Rico en alto, así que no importa el resultado de esa noche, yo sé que Puerto Rico y el nombre de Puerto Rico va a sonar”.
Competir en su tierra natal le brinda un sentido de confianza mayor al tener en cuenta el respaldo de su público. “Me siento bien bendecida porque creo que tener el apoyo de tu país va a ser como un motor que voy a tener todos los días. Y para esos días que quizás uno no se sienta en su 100%, yo sé que ellos me van a ayudar a impulsar, a llegar a ese 100%. Eso me va a llenar de mucha energía”, aseveró confiada. Vivir la experiencia desde su terruño le regala varias ventajas.
“Me llena de mucha emoción y también que ya sé la comida, lo que me cae bien, lo que no, y es por eso que también quiero ser una buena anfitriona para las candidatas y les envío listas de qué funciona aquí, qué no, qué a mí me inflama, qué productos de pelo funcionan para que ellas no se sientan en desventaja por venir a un país que no conocen”.
Además de alzarse con la corona como Miss Universe, Jennifer Barreto tiene otra gran aspiración para la gala final, y es brillar ante su hija, Penélope.
“Ella está superemocionada y es una experiencia que también quiero que ella viva, y que ha vivido muy de cerca, porque no solamente esto es algo para mí, también es algo para ella. Yo quiero que cuando tenga su familia en un futuro, que ella vea que puede hacerlo todo y a la vez ser eficiente en cada una de las cosas”, reflexionó sobre la pequeña de 7 años.
Para concluir, Miss Universe Puerto Rico 2026 expuso su sentir sobre quienes, para este tipo de eventos, se empeñan en mirar el aspecto físico por encima de otros atributos.
“Creo que los certámenes de belleza han evolucionado mucho”, dijo. “Llevan muchos años, pero aún las personas no entienden y todavía es la hora que en el 2026 comparan a las chicas por su estatura, por su belleza, por su pasarela, y no entienden que esto es una plataforma que va mucho más allá y que todas somos mujeres tratando de inspirar, impactar y hacer algo positivo. No hay por qué compararnos o hacer de esta plataforma tan bonita, algo negativo”.


