“Si tú te lo crees, todo el mundo se lo va a creer”.

Ese es el mantra que Zashely Nicole Alicea Rivera se repite para todo desafío que busca conquistar, desde conseguir la corona de Miss Universe Puerto Rico 2025, representar a la Isla en Tailandia, hasta reconocer su valor desde una de sus mayores pasiones, el ballet.

Y encontrar amor por alguna arte escénica es un proceso muy singular, algunos lo consiguen tan pronto pisan el escenario, otros lo hallan cuando perciben la belleza en el talento de otros. Pero la beldad afirmó que conectar con la danza clásica -que practica hace más de 17 años- no fue una hazaña sencilla.

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Yo venía de los deportes, venía de la gimnasia artística de alto rendimiento y hasta formé parte del equipo nacional de Puerto Rico. Venía de la adrenalina, de dar vueltas, de un deporte un poco más fuerte, pero era bien disciplinado”, compartió la reina de belleza, quien asegura que su primera experiencia con el ballet fue a los ocho años, cuando la matricularon en la Escuela Especializada en Ballet Julián E. Blanco.

A mí no me gustaba el ballet, yo era de deportes, yo era extrema, yo era todo lo que fuera arriesgado, y al principio lo veía muy tranquilo, sutil, no me veía en él. Realmente, ir a la Julián E. Blanco fue extrictamente por su oferta educativa; iba a estar hasta séptimo grado”, admitió antes de aclarar que aunque quería ser deportista, nunca dijo que no a las artes.

Entonces se topó con el gran reto del ballet: Bailar en puntilla fue más difícil de lo que imaginó y reconoció que detrás de la delicadeza y fluidez de la danza había que entrenar rigurosamente, aprender técnicas precisas, mantener estructura dentro y fuera de las tablas, concentrarse y todo eso para entretener.

Presentarse ante un público donde todo es en vivo requiere mucho. Lo que presentas ahí no lo puedes cambiar hasta la próxima función, y dar esos saltos, controlar ese cuerpo cuando te alzan, eso requiere mucha adrenalina. Es un campo de muchas virtudes. Hay muchas formas de verlo y sentirlo”, manifestó.

No fue hasta la adolescencia que Alicea finalmente supo que llevar el tutú con gracia y seguridad era lo suyo.

Estaba en octavo grado ya y hubo un clic en mi cerebro mientras me ejercitaba una mañana. Miré a una ventana y dije, ‘esto realmente me gusta y si le pongo esfuerzo puedo llegar a más’”, expresó al exponer que antes de audicionar para la escuela, lo único que escuchó de terceros fue que “no tenía cuerpo para ser una bailarina de ballet, que no me iba a ir muy bien, que solo iba a llegar a nivel tres”.

“Fue cuando estaba en nivel cuatro, que tenía la disciplina, que supe que el ballet requería mucha disciplina, mucha fuerza física y emocional, pero cuando te entregas por completo ves los frutos. Y salí de la escuela y le dije a mi mamá que quería tomar clases aparte, y encontré a Mauro Ballet, que ofrecía becas a niños viviendo con escasos recursos, y logré entrar con esta ayuda. Ahí me enamoré”, indicó.

“Hoy puedo decir que el ballet es mi pasión”, afirmó.

De las zapatillas a las tacas

Zashely reconoció que sus 17 años de experiencia en el ballet fueron clave para probar suerte en la pasada edición de Miss Universe Puerto Rico, donde representó al pueblo de Dorado.

“Siempre voy a decir que Miss Universe es como un deporte nacional, un evento único donde todos nos unimos y vamos a la nuestra. Lo llevo viendo desde niña, en la televisión, y siempre que se iban a los anuncios me ponía los primeros tacos que encontraba, me ponía una sábana y modelaba. Siempre soñaba con esto”, expresó.

No obstante, confiesa que los estereotipos que le imponen a las “misses”, inseguridades del pasado y el ajetreo del diario vivir la distrajeron de audicionar en el concurso de belleza.

Llegué a un momento en mi vida en el que pensé que ya no lo podía hacer, que se me había ido el tiempo porque entendía que el momento ideal era a los 21 años. Pero cumplí los 24 y no lo hice, porque me iba bien en el ballet, estaba cobrando, estaba a ley de nada para terminar mi bachillerato en psicología”, compartió.

Le decía a todo el mundo, desde el estudio de ballet hasta mis amistades, que iba a audicionar y ellos me empezaron a insistir, me enviaban la convocatoria, y les decia: ‘sí, sí, sí, voy a ir’, pero nunca iba”, agregó.

Pero en enero de 2025 tuvo una corazonada y decidió llegar a Wapa Televisión para cumplir el sueño de su niña interior.

“Mi resolución de Año Nuevo fue cumplir con lo que me propusiera y fui a las audiciones, y aunque llegué al párking de Wapa seguía dudando porque sabía que mi vida iba a cambiar completamente cuando decidiera hacerlo, y así fue”, reveló la joven de 26 años, asegurando que lo más le alejaba de participar era asumir su rol como figura pública.

Siento que cuando no conoces algo, cuando no sabes cómo va a ir y no puedes controlarlo da mucho miedo, eso nos aguanta”, acotó. “Pero esa vez traté de no pensar más allá, no pensar en el qué puede pasar, sino en hacerlo y ya: ‘bájate, ve, firma, tómate la foto, da la pasarela’. Y hasta el sol de hoy sigo viviendo así”.

El ballet siempre estuvo ahí

Zashely resaltó que su trayectoria como Miss Universe no fue del todo color de rosa. Iniciarse como una reina de belleza conllevó una intensa transformación en su pasarela y su oratoria, afirmando que nunca estuvo ajena a las frustraciones.

“Vivimos en una sociedad donde queremos todo al momento, queremos gratificación instantánea, resultados instantáneos, y al principio de Miss Universe Puerto Rico sentía que no podía hablar, que no se me daba, que ni podía posar bien”, destacó.

Y fue en ese momento que su pasado en el ballet la ayudó a aprender una maravillosa lección.

La disciplina me ayudó a comprender que hay buenos momentos y malos momentos, y que esos momentos de frustración, cuando iba a llorar, que quizás tenía el deseo de quitarme, eran los que me iban a formar para el futuro”, destacó.

Zashely aseguró que, finalmente, se gozó la carrera por la corona, el aprecio que ganó del público y hasta la hermandad que generó entre las otras reinas.

“Luego de escuchar ‘¡Dorado!’ la noche final... no es que me fui en blanco, pero sé que hubo una laguna, fue un momento de emoción. Y cada mes revivía la ocasión para nunca olvidar ese momento que cambió mi vida”.

Pero su momento definitivo como “miss” fue cuando finalmente se presentó como bailarina de ballet en la preliminar de Miss Universe en Tailandia con el vestido típico del zumbador puertorriqueño.

Estaba concentrada en la competencia, y aunque publicaba (cosas en redes sociales) no leía los comentarios. Sin embargo, sentí en mi corazón que tenía el apoyo de Puerto Rico y también gané apoyo internacional cuando presenté mi traje típico”, aseguró.

La ahora actriz, quien hizo su debut teatral a finales de marzo en el musical “Chicago”, no conocía que el amor de la gente se amplió luego de su exposición internacional, viendo que muchos no solo tomaron de su tiempo para escribirle mensajes de aliento, sino que también honrar su participación con decenas de videos de homenaje.

Ver la emoción por mi presentación del traje típico fue como ponerle curitas al corazón. Tenía el sueño de traer la sexta corona a la Isla, estaba dando lo mejor de mí, pero la gente me recibió como su reina no solo aquí, sino en distintas partes del mundo”, resaltó. “Aquí no solo estaba representando a Puerto Rico, que es una responsabilidad inmensa, llevé mi esencia. En ese momento no fui Miss Universe Puerto Rico, ahí fui Zashely Nicole Alicea Rivera, la bailarina que quería presentarse ante el universo, que ama a Puerto Rico y que llevó todo el brillo a los escenarios. ¡Me sentí yo misma!”