En Puerto Rico, los gatos acompañan a un número creciente de hogares. Sin embargo, su tendencia a ocultar molestias puede hacer que algunas señales se detecten tarde.

En el marco del Mes del Gato, que celebra a los felinos y el vínculo con sus familias, Royal Canin hace un llamado a fortalecer la prevención.

Un gato puede mantener su rutina aunque una condición ya esté desarrollándose. Por eso, revisar con frecuencia su apetito, uso de la caja de arena, actividad e interacciones permite identificar cambios y actuar a tiempo.

“La prevención felina requiere conocer al gato y reconocer cambios en su comportamiento en casa. Sin embargo, las visitas anuales a la clínica veterinaria son esenciales, ya que no solo facilitan las evaluaciones físicas, sino que también permiten entender, mediante exámenes sanguíneos, el estado de los órganos internos. Esto es especialmente importante, ya que los gatos solo muestran signos de enfermedad cuando el padecimiento es grave”, señala la Dra. Karina Rosa, Veterinaria Interna de Royal Canin Puerto Rico.

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La importancia de la detección temprana

Las etapas iniciales influyen en el bienestar futuro. La esterilización temprana debe conversarse con el médico veterinario; en las gatas, realizarla antes de los seis meses se ha asociado con una reducción de hasta un 91% en el riesgo de cáncer de mama, además de contribuir al control poblacional. Cada caso debe evaluarse individualmente.

Tras la esterilización, conviene ajustar la alimentación, controlar el peso y promover actividad acorde a su estilo de vida para favorecer una condición corporal saludable y apoyar su salud urinaria.

La edad como agente de cambio

La edad también redefine sus necesidades: los primeros 12 meses corresponden al crecimiento, de los siete a los diez años a la adultez madura y, desde los diez, a la etapa sénior. Los controles preventivos permiten revisar peso, salud oral y masa muscular, entre otros cambios.

La observación como método de prevención

La convivencia diaria permite detectar señales como menos interés por la comida, cambios en la sed, menor actividad, aislamiento o cambios en el aseo. Aun si parece estar bien, estos signos ameritan una consulta veterinaria.

La salud urinaria requiere especial atención: visitas frecuentes a la caja de arena, esfuerzo o vocalización al orinar, sangre en la orina o eliminación fuera de la caja ameritan evaluación. Ante dificultad o ausencia de orina, se debe buscar atención inmediata.

El bienestar de cada gato requiere prevención, consulta veterinaria, observación y nutrición ajustada a su edad, estilo de vida y necesidades.