Jomary “Joma” Segarra: “Es una marca ligada a mi experiencia de vida”
La artista y diseñadora habla sobre el proceso de crear el “flagship store” Yomas y sus metas en el proceso.
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El “flagship store” Yomas es mucho más que una tienda o un atelier a los ojos de la diseñadora Jomary “Joma” Segarra. Es el espacio donde afloran los recuerdos de infancia cuando aprendía a tejer con su abuela materna. También, un rincón donde afianza sus lazos con sus dos hijas y en el que explora su arte en la creación de sus piezas.
La nostalgia asoma para la empresaria puertorriqueña al hablar sobre el proyecto que esbozó en años recientes y que a partir de diciembre de 2025 comenzó a ver la luz en Miramar para mucho más que vender ropa “knitwear” de estilo contemporáneo y accesorios.
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“Yomas es una marca fabricada, manufacturada, pensada en el Caribe y en Puerto Rico. Pero también es una marca ligada a mi experiencia de vida, a mi viaje con mis hijas, a mis vivencias en el Caribe”, expresó en detalle la diseñadora natural de Caguas. “Viene de toda mi experiencia como madre. Recoge todos esos sentimientos y los coloco emocionalmente en cada una de mis piezas y en el desarrollo de la marca”.
Vestidos largos, minivestidos, ‘tops’, pantalones cortos, pantalones largos, faldas y carteras son algunas de las prendas que forman parte de su colección. Como establece el concepto de este estilo de tienda, cada pieza es un reflejo de su toque creativo y su lenguaje estético.
“Un ‘flagship store’ (tienda insignia) representa el ADN de una marca hasta el último detalle y en Yomas vas a tener a Joma en cada uno de los espacios”, afirmó enfática.
Esto incluye las lámparas y el mobiliario, que también diseñó.
“Yo estudié escultura en la UPR de Río Piedras y el lenguaje del textil lo he usado dentro de la escultura porque fue lo primero que aprendí a hacer. Antes de leer, estaba tejiendo con mi abuela, cosiendo, y esa es mi manera de expresar las cosas, desde el tejido, así que fue algo bien natural”, repasó sobre su línea artística.
“Comencé a hacer la marca para pasar más tiempo con mis hijas, ya que podía tejer con ellas al lado mío, rodeándome, y me daba más tiempo para estar con ellas también, porque no tenía que cumplir con un horario de un trabajo regular. Así que comencé a tejer con ellas en la casa y así comenzó Yomas. El comienzo fue literalmente querer estar más cerca a mi maternidad”, expuso con ilusión antes de confesar que una de las esquinas del local contará con una torre vertical para un minihuerto. Dentro de su misión por crear un ambiente acogedor, esto es un reflejo del amor por la agricultura que derivó de su abuelo materno.
Promueve moda responsable
Para la creación de sus diseños de moda, Joma utiliza una maquinaria de tejido rectilíneo industrial, con programación digital, lo que le permite maximizar el tiempo de inversión para la creación de más prendas de vestir.
“Hacer (a mano) un traje a crochet puede demorar semanas. También, tiene que ver con la reproducción de la pieza porque una pieza crochet tú te tardaste semanas en hacerla y solo obtienes una pieza. Yo puedo tardarme un mes programando una pieza con el programa que utilizo, pero entonces tengo la posibilidad de, una vez programado, sacar un montón de piezas”, explicó a modo de ejemplo la empresaria, quien aclaró que esto no limita que, a menor escala, haga creaciones a mano.
La materia prima que prefiere es el hilo de algodón pima peruano y el poliéster reciclado, “que eso es como de botella de agua reciclada”. Además, a través del atelier promueve una manufactura responsable con el ambiente.
“La máquina que nosotros utilizamos es una máquina de ‘whole garment’ ”, afirmó, al explicar que el resultado se centra en la creación del diseño, evitando el exceso de textil.
“Al sacar la pieza de la máquina ya sale como tú la vas a coser. No tenemos que sacar el residuo o sobrante del patrón”, dijo antes de abordar otra ventaja.
“El poco desperdicio que queda se reutiliza para diferentes piezas. Y otra de las cosas es que no tengo que hacer un inventario enorme de piezas. Voy sacando inventario según las piezas se van vendiendo. Eso es una de las cosas que afecta el ‘fast fashion’, que sacan miles y miles de piezas, luego no las venden y llegan a los vertederos”.
Un reto que abraza
La diseñadora repasó la determinación para materializar su proyecto, que inscribió formalmente en 2019 y está localizado en #1000 de la avenida Ponce de León en Santurce.
“Creo que todos los emprendimientos en Puerto Rico son cuesta arriba”, expuso pensativa sobre la marca que aspira a internacionalizar. “Pero lo más cuesta arriba de este negocio es que es una industria casi totalmente nula en Puerto Rico. No hay manufactureros. Entonces, la dinámica de tratar de manufacturar aquí es que tienes que reconocer todo lo técnico de las máquinas que vayas a utilizar, traerlas, importarlas. Construir una marca que se manufactura en Puerto Rico es un acto de mucha resiliencia”, sostuvo sobre la realidad que enfrenta y que le ha derivado diversos aprendizajes.
“Me enseñó a creerme capaz y que no sabemos todo desde el comienzo. Hay cosas que se aprenden en el camino y eso está bien”.
Si bien Joma atesora su desarrollo empresarial, confesó su anhelo con quienes la apoyan en su atelier.
“Mi mayor satisfacción es estar en el proceso de expansión y seguir uniendo a personas que verdaderamente quiero y que quiero ver crecer también. Poder darles trabajo, dar oportunidad a personas que verdaderamente yo sé que tienen mucho potencial y verlas crecer conmigo y poder hacer que sus vidas sean mejores”.


