NARANJITO. Ella está clara. Es bicha porque es ambiciosa y cool porque con na’ tiene. También es algo irreverente en busca de su total autonomía. 

En esa dirección, la bloguera Greydaliz Rivera, mejor conocida como la “Bicha Cool” en la redes sociales, busca salirse del molde. No quiere trabajar para nadie, solo para ella y su hija, Mikaela. Pero sobre todo, no deberle un peso al banco ni a nadie. Y a sus 36 años ya logró tener su casa sin tener que pagar la hipoteca por 30 años.

“Soy una bicha porque soy bien simpática, pero soy bien bicha”, dice muerta de la risa mientras lacta a su bebé de tres meses. “No en el sentido de la palabra de que tengo y quiero aparentar o quiero comprar los zapatos de último modelo, no ese tipo de bichas; sino que soy una mujer pensante y tengo una opinión propia, tomo decisiones y exijo lo que quiero. A veces ese tipo de cosas puede caer un poquito mal. Entonces también mi forma de ser; se me sale la bichería. ¡Yo soy bien bicha cool!”, afirma.

Para contar su historia creó el blog Bicha Cool, que le sirve de desahogo y, de alguna manera, empoderar a otros para liberarse de las ataduras materiales y económicas.

“Abrí el blog como para empezar a hacer una comunidad, comunicarme con mujeres, principalmente como yo, y contarle mi historia de cómo hice mi casa. Cómo poco a poco, profesionalmente, fui diseñando mi rumbo, el estilo de vida. Lo empecé como una manera de desahogo, de contar mis cosas, ahora como mamá, también como mujer y también como persona que se quiere salir un poquito del 8 a 5, las deudas y el tener, tener, tener y acumular. Contar ese tipo de historia porque me di cuenta que hay muchas personas que se parecen a mí pero no hay quien les hable de cómo vivir”, contó.

¿Cómo lo hizo?

La clave, según apuntó, está en el desapego a lo material y en el ahorro. El ingreso que genera con su trabajo lo ha capitalizado en sus metas. La más titánica al momento ha sido lograr la construcción de su primer hogar sin la intervención de una institución bancaria. En otras palabras tiene casa y ¡no se la debe al banco! 

Tener una vida planificada desde que estaba en universidad le ayudó. Apenas siendo estudiante, Rivera ya tenía claro cómo quería su hogar, también tenía decidido no endeudarse, que atesoraría la libertad y que cometer los mismos errores que vio entre las mujeres de su barrio El Cerro, en Naranjito, no era válido.

“No me metí en deudas y me busqué un trabajo poco convencional. Me puse a trabajar de mesera y saqué el dinero para hacer esta casa . Ese fue el segundo paso (para la libertad económica), porque la casa es la parte del sueldo que más te saca, la renta. Dije que esa parte no la voy a tener”, aseguró.

Y así fue, porque la administración y los negocios se le da tan fácil como su creatividad. Por cinco años trabajó como mesera del restaurante Pirilo Pizza Rústica, en el Viejo San Juan, y se propuso guardar $800 semanales. “Bajé los gastos a nada. Decidí que quería trabajar fuerte por cinco años y no estar pagando una hipoteca por 30 años como una boba. Ahorré cerca de $50,000 y eso fue suficiente para hacer la casa, incluyendo el terreno. Todavía quedan terrenos ridículamente baratos”, indicó.

“Hice la casa con ayuda de mi familia. Como lo hacían mis abuelos en los tiempos de antes. Con la ayuda de los vecinos, de la familia y todo el mundo. Todo el mundo venía y con un caldero de arroz comíamos y par de cervezas; era un jangueo contrucción”, explicó sobre su gran obra minimalista que tardó tres años en completarse. 

“Vivimos en una sociedad que la gente quiere la casa para ya. La quiere lista, la quiere montada, pero quizás si yo no hubiese hecho eso de esta forma no puedo dedicarme a trabajar para mí y para mi niña. Yo no tengo que levantarme temprano, no tengo que estar corriendo y todo es cuestión de planificar. Planifiqué mi vida de tal forma que ahora, a mis 36, puedo estar viviendo la vida que tengo. Muchas veces nos convertimos en presas, tenemos deudas, somos presos de las deudas, trabajamos, somos presos del trabajo, entonces qué tiempo dedicas a tus proyectos. Es una trampa que nosotros mismos vamos creando sin darnos cuenta”, asegura. 

Rivera hizo un bachillerato en biología y una maestría en salud pública, tiene varias certificaciones y sigue estudiando, es algo que seguirá haciendo porque no le cansa, dice. Sin embargo, ejercer como bióloga, profesión para la que se preparó, no es una prioridad. 

“No podría ejercer y creo que estamos en un tiempo perfecto para no querer ejercer. Por ejemplo, ahora con esto de las plataformas de las redes sociales, estamos en el momento que tenemos todas las herramientas para crear nuestro propio trabajo”, apunta. 

“Hay que buscar la manera de ir haciendo una marca personal, vivir tu estilo, hablar de las cosas que para ti son interesantes y pues ahí de seguro vas a tener gente que también piense como tú”, puntualizó.

No para 

Ahora, no obstante, trabajando como administradora del restaurante Pirilo, desde la loma en Naranjito donde asentó su hogar y con toda la paz que le provoca, le sigue dando rienda suelta a nuevos proyectos. Entre ellos otra casa, esta vez en la playa. Contempla establecerla en Rincón o en Culebra. Abrir una panadería y crear una aplicación turística para celulares también están entre sus planes a corto plazo. 

“Quiero hacer otra casita como hice esta. Ya me estoy preparando para eso. Quiero hacer eso para acompañar a la gente en el proceso. Quiero crear una comunidad a través de mi blog en el que yo pueda acompañar a la gente paso a paso, porque yo lo voy a empezar a hacer con ellos y entonces esta me gustaría alquilarla como por un mes. Alguien que quiera terminar una tesis, terminar un proyecto, su novela pues que tengan un espacio que tenga todo lo que necesita para quedarse buen tiempo aquí terminando su tesis, por ejemplo”, explicó. 

De igual manera, sistematizar la creación de los colechos, esas camitas que permiten que el bebé pueda dormir junto a mamá, es parte de otra de sus metas, aunque esta surgió inesperadamente. 

“Surgió por Mikaela. Las cunitas fue algo bien loco, porque yo hice esta porque no me gustaba ninguna de las que había afuera, había que mandarlas a pedir y eran mucho más caras. La hice con el papá de la nena y cuando las comencé a probar dije ‘esto es un palo’. Yo soy mamá lactante full y por las noches yo no me tengo que salir de mi cama nunca. Ahí atiendo a Mikaela, le cambio el panal, le doy la teta. Todas las madres debería tener esto por los menos los primeros tres meses”, explicó. 

 “Es jugar un poquito, es emprender. Yo creo que emprender es como perderle el miedo a empezar algo de cero, es como un camino espiritual para mí. Hacer de to’, algunas cosas irán bien otras no, no me importa. La vida hay que vivirla y hay que disfrutarla y hay que inventárselas y hay que hacer de todo”, afirmó.

Así de simple 

-Del terreno de su casa, Greydalis Rivera obtiene el 20% de sus alimentos, pero la meta es alcanzar mayor autonomía para que las visitas al supermercado sean menos necesarias. 

-Mikaela, de tres meses, es su acompañante en sus “viajes de popcorn” como le suele llamar a sus ideas.

-Lee un libro semanal.

-Tiene un solo traje para las fiestas.

(Para El Norte / Alvin J. Baez)

(Para El Norte / Alvin J. Baez)

(Para El Norte / Alvin J. Baez)