Eusebia Vázquez Figueroa no deja de dar gracias y servirle al Señor, tras asegurar que los 101 años de vida que disfruta, con buena salud, se deben a un milagro que Dios hizo en ella cuando nació.

“Mis padres me contaron que nací sietemesina. No lloraba ni me movía, estaba casi muerta; era pequeñita y flaquita. Ellos me llevaron en una cajita de zapatos a la iglesia para que no muriera mora (sin el bautismo), para luego enterrarme. Pero no me morí”, expresó con firmeza.

“Me llevaron de regreso a la casa, me colocaron en una hamaca, y alrededor me tenían un anafre prendido y botellas de agua caliente para que se desarrollará mi cuerpo, porque en aquellos tiempos no había incubadora. Horas más tarde comencé a llorar y mi madre de alegria gritó: ‘mi hija tiene vida, gracias Dios mio’. Tomé leche y me empecé a recuperar”, narró sobre lo que fueron sus primero momentos de vida.

“Fue un milagro de Dios. Él tenía un propósito conmigo que se ha manifestado hasta este momento, permitiéndome sobrepasar un siglo de vida”, manifestó con agradecimiento Vázquez Figueroa.

La querida centenaria natural de Guayama y residente del barrio Coco de Salinas es miembro activo de la capilla Santa Ana, allí mismo donde vive. Es la persona de mayor edad de la iglesia y asiste todos los domingos a misa. Además, es cofrada del Sagrado Corazón de Jesús.

En los más de 40 años que sirve a Jesús ha sido legionaria e hija María.

“Toda mi vida he sido católica y voy todos los domingos a la iglesia. Salgo de misa muy feliz y contenta, pero el día que no puedo ir lo paso triste. Le recomiendo a todas las personas que puedan ir a la iglesia a que vayan, porque una se libera de tensiones y problemas, fortalece la fe, y recibe una bendición especial de Jesús”, afirmó.

En entrevista con Prinera Hora, Vázquez Figueroa reveló otro milagro de Dios que vivió en su adultez.

“Estaba adicta al cigarillo, fumaba tanto que estuve apunto de sufrir enfisema pulmonar. Le pedí al Sagrado Corazón de Jesús que me ayudara, porque yo nací sin vicios... Hasta que un día con el catarro fuerte que tenía prendí un cigarillo y fumé, y de repente me vino una tos que casi me ahogó y vomité. El susto fue tan grande que a partir de ese momento no volví a tocar un cigarillo. No necesité terapias, ni ayuda profesional, Dios escuchó mi petición y me quitó el vicio”, relató.

Eusebia Vázquez Figueroa nació el 5 de marzo de 1925 en el barrio Corazón de Guayama. Sus padres fueron Concepción Vázquez y Celedonía Figueroa. Es sobreviviente de 10 hermanos.

En su familia hay historial de longevidad, pues una de sus hermanas murió de 103 años y un tío de 109 años.

La longeva dama estuvo casada con José Félix Rivera, fallecido hace muchos años. Tuvo siete hijos: Migdalia, Lydia María, Carmen Matilde, gemela con un varón que murió pequeño, Marianela, María Belén y Alberto.

Vázquez Figueroa ha sido una mujer muy luchadora que trabajó duro para echar adelante a sus hijos.

“He sido una mujer muy trabajadora, trabajé en las talas de tabaco de don Toño Santos, limpiando las plantas de tabaco para que no las dañarán los gusanos. En Estados Unidos trabajé en fábricas”, recordó.

Atribuye su longevidad, además de haberse mantenido activa trabajando, a su sana alimentación.

“En aquellos tiempos se comía mucha harina de maíz, guanimes y domplines con habichuelas. La comida se hacía con manteca, yo todavia la usó y gracias a Dios no tengo diabetes, colesterol ni triglicéridos. Cuando me hago los laboratorios de rutina, el médico me dice que le dé la receta, porque salgo de todo bien y él que es más joven no”, comenta con humor.

Actualmente, doña Fella, como cariñosamente la llaman su familia y amigos, goza de buena salud, tiene buena memoria, lee sin espejuelos, come todo tipo de comida con moderación y camina por si sola, apoyándose de un bastón.

Su pasatiempo es ver televisión, los juegos de los Yankees de Nueva York, que es su equipo de béisbol favorito.