Durante décadas, los conductores de carros con motores carburados debían esperar algunos minutos antes de comenzar a conducir para que el motor alcanzara una temperatura adecuada de funcionamiento.

Sin embargo, en los vehículos actuales, equipados con sistemas de inyección electrónica y sensores de control, esta práctica dejó de ser necesaria, salvo en condiciones específicas como zonas de frío extremo.

Por qué los autos antiguos necesitaban calentar el motor

Los modelos más antiguos estaban equipados con carburadores. Al ponerlos en marcha era necesario calentar el motor durante algunos minutos, ya que el sistema funcionaba con un cable que debía “estirarse” para garantizar un funcionamiento adecuado.

Era frecuente que estos vehículos se apagaran cuando el motor estaba frío, por lo que se esperaba a que alcanzara la temperatura ideal antes de comenzar a conducir.

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Además, los motores carburados utilizaban un sistema de lubricación diferente al de los vehículos actuales. Los lubricantes empleados tenían una textura más espesa, por lo que el aceite tardaba más tiempo en llegar y lubricar todas las partes del propulsor.

Los motores modernos ya no requieren calentamiento previo

En los vehículos actuales ya no es necesario calentar el motor antes de salir. Los modelos modernos utilizan sistemas de inyección electrónica y sensores que regulan parámetros como la temperatura del refrigerante y la presión del aire.

Al arrancar el vehículo, el sistema realiza un proceso conocido técnicamente como “circuito abierto”, durante el cual la computadora del motor recopila información sobre el funcionamiento y posibles advertencias.

Una vez finalizada esa verificación, el motor pasa al denominado “circuito cerrado”, etapa en la que comienza a calentarse automáticamente.

Por ese motivo, lo recomendable es iniciar la marcha inmediatamente después de encender el vehículo, ya que el motor alcanzará su temperatura ideal de funcionamiento en menos tiempo mientras circula.

Qué ocurre durante el invierno

Existe la creencia de que durante el invierno es conveniente dejar el automóvil funcionando al ralentí antes de conducir. Sin embargo, en los motores modernos tampoco es lo aconsejable.

Los sistemas de inyección electrónica compensan las bajas temperaturas suministrando una mayor cantidad de combustible cuando es necesario. Al mismo tiempo, administran el consumo para evitar el gasto adicional que implicaría mantener el vehículo encendido durante varios minutos sin desplazarse.

Una vez iniciada la marcha, independientemente de las condiciones climáticas, se recomienda acelerar de forma progresiva y evitar exigir el motor hasta que alcance la temperatura normal de funcionamiento.

Las excepciones: frío extremo y vehículos eléctricos

Actualmente, el único escenario en el que continúa recomendándose calentar el motor antes de conducir es cuando el vehículo se utiliza en zonas de frío extremo.

En el caso de los vehículos eléctricos, resulta útil realizar un preacondicionamiento mientras permanecen conectados al cargador. Este procedimiento permite que la batería alcance una temperatura adecuada antes de iniciar el recorrido.

De acuerdo con la información disponible, una batería previamente calentada recibe de forma más eficiente la energía generada durante la conducción con un solo pedal, lo que contribuye a optimizar la eficiencia energética desde el inicio del viaje.

Asimismo, se indica que el mejor momento para cargar un vehículo eléctrico es inmediatamente después de conducir, cuando la batería aún conserva temperatura, ya que en esas condiciones acepta la energía con mayor eficiencia.